Los coches circulan, el viernes pasado, por el paseo de Extremadura - ISABEL B. PERMUY

Carmena pondrá semáforos y limitará el tráfico en el paseo de Extremadura

La medida, cuyas obras empezarán en marzo, prevé ampliar las aceras, reducir un carril por sentido, rebajar la velocidad de 70 a 50 kilómetros y poner pasos de cebra

MADRIDActualizado:

El Ayuntamiento de Madrid, que dirige Manuela Carmena, ya trabaja en una nueva semipeatonalización, tras las actuaciones previstas en la Gran Vía y la calle de Alcalá. La siguiente avenida en la que se restringirá el tráfico de vehículos será el Paseo de Extremadura, una de las principales arterias de acceso a la capital por la zona oeste. El proyecto plantea eliminar un carril por sentido, ampliar las aceras, rebajar la velocidad máxima de 70 a 50 kilómetros por hora y, además, instalar pasos de peatones regulados por semáforos.

El plan, aún en redacción, tiene el objetivo de convertir esta avenida en una vía urbana y rebajar la circulación de coches a la mitad. Fuentes del área de Desarrollo Urbano Sostenible explicaron a ABC que el 50 por ciento del tráfico en la zona -según sus cálculos- es de paso de los vecinos, por lo que la afección a quienes acceden a la ciudad cada día «es menor». El objetivo es reducir los cerca de 120.000 conducto- es que pasan a diario a 60.000 o 70.000, como máximo. Para conseguirlo, se aplicará el mismo modelo que en otras actuaciones similares, si bien esta guarda algunas particularidades.

La acción principal será ampliar las aceras, actualmente «mínimas», según el Ayuntamiento, y eliminar un carril por sentido. Así, el Paseo de Extremadura tendrá en algunos tramos únicamente uno en cada dirección. Según la idea inicial, también se instalará un carril bici que conecte con el centro de la capital y que se sume a los nuevos itinerarios ciclistas que, tampoco exentos de polémica, se han construido en los diferentes ejes que vertebran la ciudad.

El principal problema que suscita este corte, como en otros casos, es la congestión que provocará en la zona. Más allá del argumento de que la mayoría del tráfico es de paso de los vecinos, en el Consistorio aseguran que las calles aledañas tienen capacidad suficiente para soportar el volumen del paseo. Las principales alternativas será la paralela calle de Sepúlveda y la M-40. «Se trata de generar nuevas dinámicas, utilizará la A-5 quien no tenga más remedio», detalló a este periódico el concejal de Urbanismo, José Manuel Calvo.

El paseo tomará una apariencia urbana gracias a los pasos de peatones y los semáforos que se ubicarán a lo largo de la calle, ahora prácticamente inexistentes. En paralelo, se reducirá el límite de velocidad: se pasará de los 70 kilómetros por hora actuales a 50 kilómetros en toda la vía. La principal singularidad del proyecto es que su aplicación será progresiva, de modo que primero se pondrá en marcha los fines de semana y, pasados unos meses, de forma definitiva. Esta prueba piloto, avanzan en Urbanismo, «no será revocable». En los casos de la Gran Vía y Alcalá entre Ventas y Arturo Soria, sin embargo, no se ha contemplado este extremo y se hará de un día para otro. «Con la puesta en marcha progresiva nos aseguramos que la gente se adapte poco a poco y conozca qué otras opciones tiene en días de menor tráfico», añade Calvo.

Un año de obras

Esta aplicación dependerá de los plazos para comenzar las obras, que el Consistorio ya tiene bastante definidos. Si no hay ningún problema y la licitación sigue el guión marcado, la intención es que el proyecto esté acabado y en los próximos meses y se pueda comenzar a trabajar en marzo o abril del año que viene. Después, la previsión es que la reforma se alargue un año aproximadamente. El nuevo Paseo de Extremadura estará operativo justo antes de las próximas elecciones municipales, como último proyecto del Gobierno de Manuela Carmena. No obstante, la regulación del tráfico y la restricción de velocidad se hará primero los sábados y domingos; durante el resto de la semana se subirá el límite a 70 kilómetros por hora y se apagarán todos los semáforos.

El Paseo de Extremadura será la tercera arteria principal que reforma el Ayuntamiento de la capital para alcanzar su objetivo de revertir el modelo de movilidad y dar más protagonismo a la bicicleta y el peatón, en detrimento del coche privado. No obstante, es posible que sea la única peatonalización que esté lista al final de la legislatura. La actuación, también enmarcada en los criterios del Plan A de Calidad de Aire, presenta dudas porque es una de las vías de acceso a la ciudad. Conectada con la Autovía de Extremadura (A-5), enlaza con la calle de Segovia para unirse con el centro de Madrid. La reducción del tráfico implicará, obligatoriamente, un refuerzo del transporte público en la zona, algo que desde el Consistorio tienen claro pero que aún no han abordado en profundidad. «Además de esos itinerarios alternativos, quien pase por esta zona tiene el transporte público y la bicicleta», señala el edil de Desarrollo Urbano Sostenible.

La reducción del tráfico en el Paseo de Extremadura no es la única actuación prevista por el Ayuntamiento en la zona. Esta misma semana la Junta de Gobierno aprobó el cierre del túnel de las Moreras, que conecta la Casa de Campo con la M-30 en sentido norte por Marqués de Monistrol. El corte, explicaron, remite a la protección del parque, para conseguir que deje de ser un «atajo» para los conductores de la zona. Según fuentes municipales, este tramo era utilizado diariamente por unos 5.000 vehículos. La medida, que también incluye la protección de un total de 73 piezas monumentales de este pulmón verde de la capital, entrará en vigor a partir de esta medianoche.