Luís Villares, en una imagen de archivo
Luís Villares, en una imagen de archivo - MIGUEL MUÑIZ
CRISIS DE LA IZQUIERDA RUPTURISTA

Villares y sus afines dejan el grupo de En Marea a los diputados de Podemos, Anova y EU

El portavoz se va al grupo mixto del Parlamento junto a Davide Rodríguez, Francisco Casal y Paula Verao. La diputada Flora Miranda anuncia que dejará su acta cuando acabe el periodo de sesiones

SANTIAGOActualizado:

Si las rupturas suelen ser tristes, la del grupo de En Marea, la confluencia gallega de Podemos para la autonómicas de 2016, puede ser una de las primeras de la historia en las que se ven caras de felicidad. O más bien de alivio. En Marea abrirá «un nuevo proyecto político» tras la decisión de abandonar el grupo parlamentario de mismo nombre, y marcharse al Grupo Mixto, con su portavoz Luís Villares a la cabeza y sus tres diputados afines. En Marea pierde así la condición de segundo grupo del Parlamento gallego, y ahora los diez diputados restantes tendrán la potestad de elegir al senador de designación autonómica, la gota que «colmó el vaso» en las tripas del grupo y la última de las peleas a cara de perro dentro de este espacio.

«A veces en la vida como en la política es necesario tomar decisiones complicadas», ha comenzado Villares su alocución a la prensa, una vez terminada la reunión del Consello das Mareas, el principal órgano directivo del partido, que se ha celebrado este jueves en Santiago. Allí hizo una cronología de los hechos que menoscabaron la independencia y el poder de desplegar el programa y las ideas de En Marea.

La actuación de Podemos durante los últimos años ha sido el principal motivo de la marcha de estos diputados, que paradójicamente defenderán los colores de En Marea desde fuera del grupo de En Marea. Pero ha acusado de «seguidismo» a Esquerda Unida y Anova. Entre los principales hechos que provocan que los Villares pongan punto y final a esta confluencia está que la formación de Pablo Iglesias con Vistalegre II radicalizó su discurso y creó una «formación estatal única». El de En Marea se refirió explícitamente a Pablo Iglesias, Pablo Echenique, Antón Gómez-Reino y Yolanda Díaz como rostros que no se lo han puesto nada fácil en los últimos tiempos.

A partir de ahí, y al poco tiempo de conformarse el grupo parlamentario en O Hórreo, comenzarían los problemas. Entre los hechos polémicos el líder de En Marea ha remarcado el episodio de la diputada Paula Quinteiro, que utilizó de manera indebida su acreditación de diputada autonómica en un episodio nocturno en el que se enfrentó con la Policía Local santiaguesa. La mayoría de inscritos apoyaron su marcha del grupo, pero ella decidió seguir y aferrarse al cargo. Villares ha destacado que si permaneció en el grupo fue, simplemente, «por tener el carné de Podemos».

No solo este hecho ha sido clave, sino que el intento fallido de que los diputados de En Marea rompiesen la disciplina de voto en el Congreso en la votación de unos Presupuestos Generales del Estado «infames para Galicia» pero que Podemos apoyaba, evidenció que las cosas en esta casa común estaban a punto de romper.

Cuatro de los cinco diputados con los que contaba En Marea en Madrid desoyeron a Villares, que este jueves afirmó que en ese momento En Marea se tendría que haber marchado al grupo mixto. Si no lo hicieron fue para guardar «esa casa de la unidad». «Callamos y tuvimos que aguantar lo que no debíamos para mantener la unidad», explicó, y con un punto de resignación pidió «perdón».

Este espacio se presentaría separado a los generales de abril, con En Común Podemos consiguiendo dos diputados y En Marea quedándose fuera del Congreso. Meses antes las primarias dentro del partido instrumental, ganadas por Villares, provocaron la salida del proyecto del resto de actores.

La última de las polémicas fue la ocurrida en estos últimos días con la elección del senador, que ahora corresponderá a los ocho diputados que quedan dentro de En Marea. Esta solo fue «la gota que colmó el vaso», y el portavoz señaló que todos los intentos de conseguir un consenso fueron infructuosos. Además, explicó por qué no podían aceptar la votación en la que salió con mayoría absoluta dentro del grupo parlamentario el candidato a senador José Manuel Sande. «Esa decisión se tenía que tomar por consenso, no por mayoría», ya que la ruptura de las diferentes «sensibilidades» del grupo en dos partidos y «realidades» distintas e individuales conllevaba necesariamente un «pacto entre iguales».

Mirada al futuro

En Marea nació para representar «el proyecto político» con el que se presentaron a las urnas en 2016. En definitiva, defender su programa electoral, algo que ha quedado eclipsado este tiempo por los continuos enfrentamientos. Ahora tienen un año justo para demostrar que su espacio no está muerto, y que existe una alternativa en el lado izquierdo del tablero a sus ya ex compañero y al BNG. Es por ello que lanzan «un proyecto renovado» y que quiere ser «una de las voces plurales de la esperanza». Porque sabe, afirma, que su voz de progreso y gallega no es la única que existe.

A partir de julio arrancarán una nueva idea, que utilizó en parte el discurso y las palabras que ya han utilizado otros que se han ido de Podemos, como Íñigo Errejón o Manuela Carmena. «Quien viene con una solución, viene con una sonrisa», ha exclamado, por lo que su separación definitiva de sus antiguos compañeros lleva implícito otro mensaje: «Basta de peleas».

De momento, el divorcio ha llevado a que los cuatro diputados que se van al mixto hayan sido selectivos para comunicar esta decisión a la otra parte. «Algunos se están enterando ahora mismo», ha subrayado Villares, que ha confirmado que no le ha comunicado la decisión previamente al histórico Xosé Manuel Beiras.

Dimisiones

Seguido del anuncio de Luís Villares se producía la primera baja en lo que queda de En Marea. La diputada Flora Miranda anunciaba en un mensaje en Facebook que terminado el actual periodo de sesiones se reincorporará a su labor en la consulta del Centro de Salud en A Estrada. La razón es que se consolida «la quiebra del proyecto político», por lo que se va, ya que en su puesto de trabajo se sentirá «más útil y constructiva».