Rafael López López durante su encuentro con ABC en el NH Palacio de Vigo
Rafael López López durante su encuentro con ABC en el NH Palacio de Vigo - SALVADOR SAS
Entrevista al Jefe de Oncología del CHUS

Rafael López: «La biopsia líquida va a ser una revolución para tratar el cáncer»

El grupo investigador que dirige, Oncomet, lidera una campaña de financiación colaborativa con la que buscan profundizar en la medicina de precisión

VigoActualizado:

—Lidera una campaña pionera de micro mecenazgo para profundizar en la investigación de la biopsia líquida que permite saber en 24 horas y con un análisis de sangre el estado en el que se encuentra el tumor. Su grupo Oncomet aspira a reunir medio millón de euros involucrando a la sociedad gallega en la financiación colaborativa. Una iniciativa con la Rafael López López y su equipo buscan situar a Galicia como referente nacional y europeo en este campo. Nos encontramos con él en el NH Palacio de Vigo antes de una conferencia que ofrecerá en la ciudad para explicar el proyecto.

—La biopsia líquida lidera el ranking de las tecnologías de salud ¿Es el gran avance contra el cáncer?

—Sin duda va a ser uno de los grandes avances para permitirnos un mejor tratamiento del cáncer.

—¿En qué consiste esta técnica y cuáles son sus ventajas?

—No es solo una técnica, son varias aplicadas a los fluidos corporales, a la sangre más específicamente. Son técnicas nuevas para tiempos nuevos en los que contaremos con información lo más precisa posible, molecular íntima del tumor, en el momento determinado para poder tomar decisiones.

—¿Permite este test de ADN tumoral detectar alteraciones genéticas específicas?

—Entendiendo por genética no solo la parte hereditaria. En la mayoría de los casos las alteraciones de los genes del tumor, de las células, se pueden ver en el plasma.

—¿Están identificados los factores que influyen en el cáncer?

«La medicina de precisión nos permitirá monitorizar el tumor para saber cómo y con qué fármaco atacarlo»

—Están identificados y esta es precisamente la complejidad del cáncer. Se han identificado muchas mutaciones y cambios en el epigenoma. Cuando yo empece a estudiar esto del cáncer era todo igual, hoy en día sabemos que el tumor está compuesto de zonas diferentes con mutaciones diferentes. Incluso hay gente que se atreve a decir que cada célula es diferente. Esto cambia cuando se produce metástasis, que también son diferentes entre sí y con respecto al tumor primario, de tal forma que se van acumulando mutaciones y hay muchos tumores en los que hay más de 100, 200 o incluso 1.000 mutaciones. La clave está en ver cuáles son las mutaciones principales y cuáles no. Las nuevas técnicas nos van a permitir identificarlas para poder atacarlas.

—¿Es efectiva la biopsia líquida con todos los tipos de cáncer?

—Son técnicas experimentales en su gran mayoría. Están en el mundo de la investigación. Los datos que manejamos es que en los tumores sólidos más importantes, en enfermedad metastásica, estamos muy próximos al 100% de éxito en conocer las mutaciones. Todo apunta a que en la mayoría de los tumores va a ser efectiva o va a detectar esas alteraciones. Pero el problema es también tecnológico, porque la dificultad estriba en encontrar una mutación en cientos de ADN. Según vayan siendo más profundas las técnicas, más éxito vamos a tener. Pero esto es campo de investigación y no solo del conocimiento, también de la tecnología.

—¿Se podría decir que facilita un tratamiento a la carta?, al menos la aplicación de terapias dirigidas

—Sin duda. Las técnicas de biopsia líquida van a ser una revolución en el concepto de medicina, de oncología de precisión, que está próxima aunque no podemos precisar si en dos, tres o diez años. Hasta ahora en medicina lo que hacemos es tener un grupo de pacientes a los que tratamos con un fármaco, hay pacientes a los que le va bien y otros a los que no. Lo que vamos a conseguir con la medicina de precisión, personalizada, es tener un paciente y estudiarlo profundamente, saber todo lo que podamos de él e ir al armario de las medicinas y coger el fármaco que va a tener más éxito. Posiblemente sea diferente al de otro paciente con un tumor similar, pero con alteraciones distintas. Vamos a cambiar la forma de trabajar.

—Entonces, queda claro que cada paciente y cada una de sus células exigen una atención personalizada.

—Sin duda. Las células tumorales son como nosotros, si nos fijamos en la calle todos somos diferentes. Estas células además son muy listas, muy espabiladas, y se adaptan mucho al cambio.

—¿Ayudaría un registro español de tumores?

—Es una herramienta fundamental para el conocimiento epidemiológico y la gestión del cáncer que nosotros no tenemos, ni en Galicia ni en España. Es lamentable, porque esto significa que los estamos gestionando mal y que tenemos mala información epidemiológica. No sabemos los tumores que hay. Si tenemos más tumores de estómago o de colón. Estamos hablamos de especulaciones.

—El CHUS es uno de los pioneros en utilizar la biopsia líquida, ¿cuentan con experiencias clínicas positivas?

—Sí, pero el potencial de la utilización de la biopsia líquida de forma asistencial es muy pequeño en este momento en todo el mundo. Yo calculo que estamos a un 1% de su posible potencial. Evidentemente en estos pacientes donde lo hemos probado de forma asistencial es positivo y también en aquellos en los que se ha utilizado de forma experimental. Tenemos casos clínicos, casos particulares, que nos hacen mucha ilusión, pero todavía no somos capaces ni sabemos si se puede trasladar a toda la población.

—Con todos sus beneficios, ¿por qué se sigue entonces utilizando la biopsia tradicional?

«Eliminar el cáncer del todo no va a ser posible, pero si controlarlo y que deje de ser una peste para la sociedad»

—Porque la biospsia líquida aún está en fase de investigación. Ningún paciente querría someterse a tres intervenciones de biopsia y nosotros estaríamos locos si lo hiciéramos teniendo alternativas. La biopsia líquida lo que nos va a permitir es monitorizar el tumor del paciente. No es un análisis hoy y ya está, es uno hoy, otro dentro de un mes y vemos cómo va. Vemos si mejora o no, si se crean resistencias, si tenemos que cambiar o parar el tratamiento... Ahora mismo no tenemos herramientas, las que tenemos son con 1 millón de células. Actualmente, cuando tenemos aproximadamente un centímetro cúbico de tumor entonces tomamos decisiones. Con estas técnicas de medicina de precisión estamos hablando de tomar decisiones con 10 células. Es otro mundo.

—Su grupo de Oncología Médica Traslacional está inmerso en una campaña de micromecenazgo en este campo, ¿cuál es el objetivo?

—Nosotros siempre estamos buscando financiación para proyectos que creemos que son buenos. Entonces reflexionamos sobre cómo otros países hacen para acceder a los fondos. Nos dimos cuenta que en España tenemos una carestía muy importante de donaciones, tanto como para darnos vergüenza como país. Decidimos entonces emprender esta campaña, y además de conseguir dinero para acelerar las investigaciones, que es el objetivo principal, y demostrar que esta es una vía que si queremos avanzar hacia el futuro debemos abordar entre todos. Los fondos se destinarán a la contratación del personal y compra del equipamiento preciso para continuar con la investigación en este ámbito concreto.

—¿En qué consiste el proyecto y qué supondrá para los oncólogos?

—En profundizar en la investigación de las técnicas de medicina de precisión que estoy convencido de que van a cambiar nuestra forma de trabajo. Nos va a obligar a hacer un ejercicio distinto al que estamos acostumbrados y para el que estamos entrenados, pero además va a permitir que sea una propia fuente de conocimiento; generar nuevas hipótesis, tener nuevos marcadores, saber que un tumor crece por este u otro gen... Cuando tenemos información de una vía de un gen, en la mayoría de los casos, se encuentra un fármaco para combatirlo. Sin información es imposible.

—En Inglaterra un 42% de las investigaciones cuentan con financiación privada, en España este porcentaje es de un pírrico 2%, ¿falta implicación? ¿no está concienciada la sociedad de la importancia de estos avances?

—Falta implicación de la ciudadanía en conjunto, del mundo investigador y cultural, que no somos unos colectivos que estemos acostumbrados a pedir o nos da vergüenza hacerlo, y falta también del propio Estado, que no es capaz de poner en marcha unas leyes de mecenazgo coherentes con los tiempos actuales. Tenemos que reflexionar entre todos e imitar a los países que en este campo lo están haciendo bien. Esta es una forma muy democrática para la ciudadanía de decidir dónde va su dinero.

—¿Están satisfechos con los resultados obtenidos hasta ahora?

—Sí, estamos contentos, aunque nunca es suficiente. Aún nos queda un largo camino para lograr el objetivo y el esfuerzo está siendo enorme.

—Más de 240.000 nuevos casos cada año en España. Las estadísticas apuntan a que 1 de cada 3 personas tendrá algún tipo de cáncer en su vida. Asusta.

—No asusta. Los números siempre tienen varias lecturas. Primeramente el incremento se debe a la aumento de la edad, esto significa que la población vive más y en consecuencia que mueren menos de otras enfermedades. Es preferible morir de cáncer a los 80 años que de infarto a los 50. En este sentido es positivo. Además, cada día el porcentaje de supervivientes y curaciones va aumentando. A esto yo sumo otro dato, en mi opinión muy positivo, que es que en la gran mayoría de los tumores cuando se ajustan por edad está disminuyendo la incidencia un poco. Son datos que esperábamos. Esta es la enfermedad del siglo XXI.

—¿Confía en que se le ganará la batalla a esta enfermedad del siglo XXI?

—Queremos cambiar el cáncer tal y como lo conocemos hoy. En unos años con la oncología de precisión y las inmunoterapias vamos a lograrlo. Eliminarlo del todo no va a ser posible, pero si controlarlo de una forma razonable y que deje de ser una peste para la sociedad.