Roberto y Carlos, el día en el que se conocieron
Roberto y Carlos, el día en el que se conocieron - CEDIDA
GALICIA

Un policía gallego cede sus horas sindicales a otro agente para que cuide a su hijo, con leucemia

Roberto González volverá a patrullar para que Óscar se dedique de lleno al cuidado de su bebé de 18 meses

SantiagoActualizado:

Roberto González y Carlos Ortiz son policías, pero hasta hace unos días ni siquiera se conocían. El primero de ellos es el portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en la Comunidad y el segundo lleva siete años destinado en la Unidad de Intervención Policial de La Coruña. Los dos son padres por partida doble, pero en el caso de Carlos la vida le ha jugado una mala pasada. Con tan solo 18 meses, a su hijo pequeño le diagnosticaron el tipo de leucemia más grave en menores, lo que lo obligó a iniciar un complicado tratamiento en el que está volcada toda la familia. Para cuidar de él, Carlos solicitó un permiso retribuido transversal a todo el funcionariado y que permite seguir cobrando el cien por cien del salario, con una rebaja en las horas que va desde el 50 al 90 por ciento.

El problema, indican desde el SUP, es que en el caso de la Policía «nunca se analiza el fondo del problema por el que pides el permiso y, por defecto, te dan el 50 por ciento». Convencidos de que en este caso Carlos y su pareja necesitaban que él se liberase de un porcentaje de tiempo mayor, desde el SUP presentaron un recurso tomando como referencia las palabras del propio Defensor del Pueblo, que ya aconsejó de manera directa que estos permisos debían examinarse con más minuciosidad por parte de la Policía Nacional para ajustarse a la realidad de quienes lo solicitan.

Pero este recurso se fue retrasando y a la familia de Carlos no le quedó más remedio que pedir el traslado a la UIP de Zaragoza, donde viven los abuelos del pequeño y cuentan con más respaldo. «En Coruña todos los compañeros lo ayudaron, pero al llegar a un sitio nuevo no sabíamos cómo iban a ser las cosas, sobre todo porque el niño necesita todos los cuidados y su padre tiene que estar disponible» introduce el portavoz del SUP. Ante lo extremo de la situación, Roberto tomó una decisión igual de radical: ceder todas sus horas sindicales para que Carlos pudiese estar con el pequeño a tiempo completo. «Estaba la opción de la excendencia, pero no pueden permitirse estar sin un sueldo, así que lo hablé con la directiva gallega y con Madrid y todos los compañeros estuvieron de acuerdo con mi decisión» explica González sobre cómo se gestó esta historia de compañerismo y humanidad.

Más de 200 llamadas

Y dicho y hecho, mañana Roberto regresará al puesto que ocupaba en la Brigada de Seguridad Ciudadana de Orense para que Óscar, que ya está en Zaragoza, se dedique a su familia. Sobre su sacrificio, Roberto le resta hierro y comenta que «será solo cuestión de unos meses y lo importante es que ellos [por la pareja a la que está apoyando] no se preocupen por nada y que las cosas empiecen a funcionar de otra manera». Con la mente puesta en la recuperación del pequeño, todos esperan que el tratamiento que acaba de finalizar cunda el efecto deseado. «He recibido más de doscientas llamadas de compañeros de toda España preocupándose por el tema. Ha sido un aluvión, muchas de gente con la que hacía años que no hablaba» reconoce González, a punto de volver a patrullar para facilitar el día a día de una familia que lucha por salvar el peor de los obstáculos.