El alcalde de Pontevedra, que aspira a la reelección
El alcalde de Pontevedra, que aspira a la reelección - ABC
ENTREVISTA - PONTEVEDRA

Lores (BNG): «Los resultados no son buenos para los que defienden a Ence en la ría»

Sus planes para Lourizán pasan por realizar una playa y urbanizar la zona

SantiagoActualizado:

A sus 64 años, el nacionalista Miguel Anxo Fernández Lores es el candidato a la alcaldía de una ciudad gallega con más campañas a sus espaldas. La primera fue en 1987 y tras tres mandatos en la oposición logró hacerse con el bastón de mando de Pontevedra en 1999. Lores, al que el dibujante de comic Kiko Da Silva equipara con Asterix defendiendo una aldea gala, se enfrenta una vez más a la reeleción con la polémica sobre la ubicación de la fábrica de celulosa de Ence activa. El político del BNG insiste en que la factoría debe abandonar la ría y no teme que el miedo a una posible pérdida de puestos de trabajo le pase factura en las urnas.

Su lema de campaña es «Lo mejor está por venir». ¿Qué queda por hacer tras 20 años como alcalde?

—Pontevedra cambió con una transformación en positivo. Es una ciudad saneada en el sentido económico, una ciudad que tiene capacidad de inversión, una ciudad que está posicionada por su modelo urbano, con premios internacionales importantes. Lo que conseguimos hasta ahora entre todos nos va a permitir dar un salto importante de cara al futuro y recoger los retornos del trabajo que hemos hecho. Por eso pensamos que lo mejor está por venir. Eso nos hace ser optimistas y tener mucha ilusión en seguir avanzando. Se abre incluso una perspectiva importante de que Ence no pueda seguir produciendo en Lourizán.

—¿No le preocupa el empleo que se pueda destruir? La oposición le reprocha que Pontevedra es una de las ciudades gallegas con más paro.

—Con toda sinceridad, eso es una demagogia. El INE es el que cuantifica y tiene datos reales y objetivos de la gente que está en el paro oficialmente y luego hay una encuesta, la EPA, que se hace cada tres meses y la propia encuesta dice que los datos referidos a las grandes ciudades no se deben tener en consideración porque pueden tener errores. El INE habla de 5.500 parados en la ciudad, que es un porcentaje del 10 con algo. En número de parados está por arriba Ferrol y Orense, después estaría Vigo, que tiene dos puntos de paro más. E incluso estaría Coruña y sólo claramente por debajo de nosotros con menos paro estaría Santiago. En Pontevedra hay 42.000 trabajadores y Ence tiene entre 175 y 300. Eso es menos del 1% de la ciudad. A ver si somos equilibrados y sensatos.

—¿Cree entonces que la oposición a Ence no le pasará factura electoral?

—Ence compró esa fábrica en su momento y se privatizó, creo que por 400 millones de euros, pero sabiendo que tenía que dejar la producción en 2018 porque estaba la Ley de Costas. La única alternativa seria y sensata para esa fábrica, que está ubicada en terreno público marítimo terrestre, es buscar un terreno en un polígono industrial. En algún momento Ence, llegó a decirnos, a mí personalmente y ya hace tiempo, que a ellos les salía más barato comprar voluntades y cambiar a la opinión pública para que se siga produciendo en Lourizán que hacer un traslado. Nosotros siempre dijimos que esa prórroga era ilegal. El informe del abogado del Estado, ante los recursos que presentó el Ayuntamiento, Defensa de la Ría y otros, abre ahora una espita razonable de que Ence tenga que marcharse de ahí. Nosotros creemos que el futuro de Pontevedra pasa por hacer una playa urbana y urbanizar la zona razonablemente respetando los terrenos públicos. Cualquier producción industrial se puede hacer en otro sitio.

—¿Y la cuidadanía pontevedresa lo comparte?

—Creo sinceramente que la gente está por la labor de recuperar la ría. Pontevedra está ahora mismo siendo un referente de calidad urbana, de lucha contra el cambio climático, de seguridad vial, de muchas cosas, y si nosotros conseguimos recuperar la parroquia de Lourizán y la ría sería una bomba de crecimiento e incluso de actividad económica y empleo relacionada con lo que es normal dentro de un espacio natural. Ahora hubo elecciones generales, hubo un intento de demonizar al PSOE porque realmente contestó e hizo un informe que antes no se hiciera con respecto a lo que pedía el Ayuntamiento de Pontevedra. Los resultados no fueron muy buenos para los que defendían la permanencia de Ence.

—¿Se ve capaz de obtener la mayoría absoluta por primera vez?

–Hay encuestas que dicen que podemos tener mayoría absoluta, otras que dicen que andamos en el borde. En todo caso dicen que seremos la lista más votada. Hay un porcentaje muy alto, entre el 40 y 50% de gente, que quiere que Pontevedra siga avanzando en la línea que estuvo en los últimos tiempos. Es cierto que facilitaría mucho las cosas tener mayoría absoluta porque se avanza más rápido, pero no es una traba. Tenemos experiencia de gobiernos en coalición, en solitario y la experiencia es positiva y por lo tanto no nos preocupa excesivamente eso.

—Para esta campaña ha recuperado un cómic de Kiko Da Silva que lo convierte en Lorix, un alterego de Asterix. ¿En qué se parece usted al personaje de Goscinny y Uderzo?

—Nosotros lo que resaltamos con el tema de Asterix es que somos una especie de isla o de aldea gala que está luchando en este país para defender sus intereses frente a los invasores que los identificamos como los PPromanos. Es añadirle sentido del humor a una campaña electoral y visibilizar la potencia que tiene la creatividad en nuestra ciudad.

—Tras los malos resultados de las municipales de 2015, Pontevedra parece haber asumido aún más ese papel de aldea gala para el BNG. ¿Qué pronóstico hace para el nacionalismo en estos comicios?

—Hay una tendencia de las encuestas que dice que vamos a recuperar la representación en todas las ciudades, que se perdió en Vigo y Orense. Vamos en una línea correcta, en las generales duplicamos los votos aunque no fue posible llegar. Nos gustaría que el crecimiento fuese más rápido, pero también somos conscientes de que no es posible, estamos en un país en el que el nacionalismo no tiene la base social que en otros puntos del Estado.