Alberto Núñez Feijóo, este jueves tras el Consello de la Xunta
Alberto Núñez Feijóo, este jueves tras el Consello de la Xunta - XUNTA/DAVID CABEZÓN
POLÍTICA

Feijóo avisa a Sánchez: «No voy a recortar el presupuesto si colapsan las haciendas»

Admite que «no puede confirmar» que se vayan a presentar las cuentas para 2020

SANTIAGOActualizado:

«Estamos ya trabajando en un escenario complejísimo. El más difícil todavía (...). Cada día estamos en peor situación». Estas palabras de Alberto Núñez Feijóo, este jueves tras el Consello semanal, evidencian el grado de preocupación en San Caetano: caen las hojas del calendario, se agotan los plazos y sigue sin haber respuestas desde el Gobierno central. Con una legislatura «fracasada», solo pendiente del certificado oficial de defunción, Galicia y el resto de comunidades autónomas siguen a la espera de que se les transfieran las cantidades adeudadas —700 millones de euros en el caso gallego— y de que se constate la negativa de Pedro Sánchez a conformar gobierno al calor de cálculos electorales. Con lo que esto conlleva:no disponer de «ningún dato» para elaborar un presupuesto autonómico con un «mínimo rigor».

«Nos abocamos al colapso de las haciendas autonómicas», resumió el presidente de la Xunta. Un escenario, prolongó, que obligará a tomar decisiones. Con un camino que se bifurcaría:de un lado, la ruta espinosa del «incumplimiento» con el Estado por partida triple, déficit, regla de gasto y deuda pública; y del otro, la vía dolorosa que pasa por «el recorte». Y Feijóo dejó muy claro que no está dispuesto a adoptar la solución que hace recaer el castigo en los ciudadanos. «Yo no voy a recortar el presupuesto de la comunidad autónoma, no voy a recortar los servicios públicos. Voy a cumplir el presupuesto que tenemos aprobado en el Parlamento», lanzó a modo de advertencia.

Una tesitura, la del colapso, que va cobrando cuerpo de forma directamente proporcional a la mengua en el margen de maniobra, y que valoró la cúpula del Ejecutivo gallego reunido en el Consello. Con una decisión: «Seguir trabajando en el presupuesto como si fuéramos a presentarlo en tiempo y forma». Mantener el plan activado en julio. Con un evidente talón de Aquiles: las cuentas que se van perfilando pueden escribirse en papel mojado ante la falta de referencias desde Madrid. «Vamos a trabajar como si pudiéramos presentar el presupuesto», insistió Feijóo, pero quiso «dejar las cosas claras» y no generar falsas expectativas:«En este momento no puedo confirmar que podamos presentarlo. Una cosa es querer y otra poder. Nosotros queremos. Veremos si podemos». Aún con un —improbable— acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos, las cuentas difícilmente se presentarían en plazo;y sería, sin embargo, el mejor escenario imaginable.

A partir de ahí, Feijóo mantuvo la línea de habitual contundencia en su valoración de la actitud del Gobierno, encarnada en su presidente en funciones, del que ayer, a mediodía, aún no tenía respuesta a su carta de la víspera demandando una solución al bloqueo de la deuda. «Como este Gobierno no fue capaz de aprobar un solo presupuesto», reprochó el jefe del Ejecutivo autonómico, «lo que pretende es contagiar a las comunidades autónomas y que tengamos un caos presupuestario para incrementar el caos» global. «Parece que le interesa bloquear el país desde todos los puntos de vista», denunció el plan orquestado enLa Moncloa.

«Lamentamos esta forma adolescente de tratar los asuntos serios. Mientras ellos se divierten, los demás estamos intentando mantener las paredes del Estado para que no se derrumbe», glosó Feijóo en una comparecencia pródiga en titulares. Esos «demás» son «las comunidades autónomas y los ayuntamientos», aunque para estos últimos también reservaba un dardo el presidente. «Me sorprende mucho lo que está ocurriendo», deslizó, para comentar que no ha escuchado a «ningún responsable» alertar de un bloqueo que, en el caso municipal, supone «una pérdida de más de 100 millones de euros». E incidió:«Parece que cuando quien bloquea es el PSOE (...) no hay quejas, y si alguien levanta la bandera de la política con principios en Galicia es acusado de confrontador». No dio nombres Feijóo, pero entre esas corporaciones que callan son mayoría las que tienen alcalde socialista, como Abel Caballero, sempiterna voz discordante desde Vigo.

«Hay tiempo»

Aún con todos los elementos en contra, desde la Xunta no se tira la toalla. Pese a la sordera de los interlocutores del gabinete Sánchez, el Gobierno gallego agota todas las vías —salvo, por ahora, la judicial— en un empeño que «contrasta» y deja aún más en evidencia el cruce de brazos en Madrid. «Estamos en una nube interesada de inestabilidad», fue otro de los titulares que dejó Feijóo. «Está infectando todas las instituciones». El contagio avanza y hace cada vez más improbable la cura, pero en San Caetano se resisten a ceder al pesimismo. «Todavía hay tiempo», insistía el presidente a preguntas de los periodistas. Todavía es posible la salida del atolladero «si mañana [por hoy] el Consejo de Ministros aprueba un Real Decreto-ley y se convoca un pleno extraordinario [del Congreso] por razones evidentísimas de urgencia y necesidad».

El texto de la norma ya obra en posesión del Gobierno, toda vez que se envió el miércoles, como anunció Feijóo en el Parlamento, y plantea utilizar los anticipos de tesorería como salvavidas para que no naufraguen las comunidades autónomas. Queda la parte más compleja: que Sánchez y la titular de Hacienda, María Jesús Montero, cedan y acepten utilizar esta herramienta para poner fin al bloqueo. «De no hacerlo, nos veríamos abocados a colapsar todas las haciendas autonómicas», advirtió una vez más. «No tenemos la culpa de que el señor Iglesias y el señor Sánchez no se entiendan. No somos responsables», expuso Feijóo. «Utilizan a los ciudadanos como rehenes de sus intereses particulares o partidistas, y eso me parece gravísimo». Galicia disfruta de «estabilidad» pero ésta no garantiza siquiera disponer de presupuestos. Una cruel paradoja.