La UCO, a su llegada a las oficinas de Telefónica en Madrid junto a Zaplana en el día de su detención - EFE
Sumario del caso Erial

Los investigadores creen que Zaplana ultimó la venta de un piso de Madrid desde su despacho en Telefónica

La UCO pidió a la juez la instalación de micrófonos en la estancia del exministro, pero la magistrada no lo autorizó

El inmueble, cuyo titular real se sospecha que era el expresidente de la Generalitat, fue adquirido en 2010 y vendido en 2018

VALENCIAActualizado:

La pista del dinero desviado al extranjero procedente de las supuestas comisiones cobradas a través de adjudicaciones públicas es uno de los enigmas que más ha centrado los trabajos de los investigadores del caso Erial. La intención del entramado que habría liderado Eduardo Zaplana era retornar esas cantidades a España. Algunas de las inversiones que se realizaron una vez regresó al país desde Luxemburgo son por ahora una incógnita. Otras parece que se han conseguido averiguar.

Uno de los ejemplos más destacados del uso que se pudo dar a esos fondos obtenidos supuestamente de forma ilícita es la venta en marzo de 2018 de un inmueble ubicado en Madrid. La importancia de esta operación en la que se ha indagado tan minuciosamente se debe a que la UCO detecta que, presumiblemente, todavía se seguían moviendo, hace pocos meses, cantidades del blanqueo.

Las conversaciones telefónicas intervenidas respecto a esta operación implican al exministro del PP; a su secretaria, Mitsouko Henríquez; y a los que se considera sus testaferros, Francisco Grau y Joaquín Barceló.

La vivienda ubicada en la calle Núñez de Balboa fue adquirida en 2010 por 1,5 millones de euros por parte de Costera del Glorio, una mecantil que tiene relación con el entramado societario del que se sirvió Zaplana según la investigación. Ésta cuenta con fondos vinculados a Imison Internacional, la cual pasó a estar controlada por la familia Cotino y se habría utilizado con el objeto de materializar el cobro de 6,4 millones de euros en comisiones ilícitas procedentes de otra empresa de esta misma familia. Por otra parte, Costera del Glorio también es receptora de dinero de Medlevante, en la que figuraba como administrador Barceló. Hacia Medlevante existen transferencias por 2,9 millones de euros -cantidad que habría conseguido traerse de vuelta a España- provenientes de Imison.

En el sumario de la causa, la Guardia Civil desgrana el exhaustivo seguimiento que los agentes realizaron a las personas implicadas en todo el proceso relacionado con el piso de Madrid: fotografías, escuchas, grabaciones de ambiente en lugares públicos... Hasta llegar a la conclusión de que el exministro se pudo lucrar de forma velada de los fondos de Costera del Glorio.

Las llamadas cruzadas interceptadas en febrero de 2018 apuntaban a que se estaba tramitando la venta del inmueble para marzo de ese mismo año. Con el objetivo aparente de ultimar algunas de las cuestiones, existía una reunión prevista entre Zaplana y Francisco Grau en el despacho del primero en la sede de Telefónica de la capital. Ésta se produjo el 15 de febrero y los agentes tenían especial interés en ella, para lo cual solicitaron a la juez autorización para introducir micrófonos en la estancia. La causa era, al igual que en otras ocasiones, el cuidado que tenía Zaplana a la hora de hablar de sus negocios por teléfono. Consideraban así que un encuentro cara a cara podría dar más información a la UCO sobre detalles del entramado y del rastro del dinero.

La magistrada no dio permiso a estas grabaciones, aunque sí a realizarlas en lugares públicos como en la calle o en cafeterías ante la posibilidad de que ambos se trasladaran a otros sitios en las horas previas y posteriores a su encuentro.

Aunque, debido a ello, no se conocen detalles sobre la reunión en la sede de Telefónica, la sospecha tanto de la juez como de la Guardia Civil es que se trataron de cerrar los últimos flecos de la venta del inmueble. En uno de los pinchazos de móvil, se escucha que Zaplana necesita «que alguien firme una carta de finiquito» para la operación.

Tras los pasos de Zaplana y Barceló

En las jornadas posteriores a la cita se siguieron los desplazamientos del exministro y de su otro supuesto testaferro, Barceló. Comprobaron los agentes que accedieron a la vivienda el 25 de febrero tras abrir el propio Zaplana la puerta con llave (lo que les lleva a pensar que era realmente suya). Esa visita está relacionada, entienden, con la venta y el traslado de enseres.

De ella, remarca la UCO, Barceló sale con una bolsa «que antes no llevaba», en cuyo interior puede suponerse que se encuentra «una caja del tamaño de una botella de vino». A continuación, llama a su esposa Felisa López para comentarle que «el regalo de Zaplana pesa un quintal».

El 1 de marzo de 2018 se efectúa finalmente la operación. La escritura de la venta del inmueble se formaliza ante notario por 1,23 millones de euros. El plan expresado por el exministro, según la Guardia Civil, era que el comprador entregaría 60.000 euros que no figurarían en la escritura. La factura que haría Zaplana a Barceló (se entiende que por honorarios por la intermediación en la operación) sería de 40.000 euros más IVA. Como el comprador era un familiar, le haría también un descuento de 5.000 euros.

El destino de ese dinero obtenido por la venta del piso también interesa a los investigadores, los cuales refieren que Barceló y su mujer hablan de la operación como «el inicio de una nueva etapa». Posteriormente, existen posibles inversiones ya que en las conversaciones mencionan la compra de un solar.

Se trataría, en definitiva, de «una posible reinversión de los fondos de la venta mediante la compra de otros o mediante la realización de operativas fraudulentas (como facturación ficticia) que permitan su canalización hasta el verdadero titular de la vivienda», en referencia a Zaplana.