El expresidente de Catalunya Caixa, este jueves declarando ante la Justicia
El expresidente de Catalunya Caixa, este jueves declarando ante la Justicia - EFE

Narcís Serra alega que el Banco de España y el FROB avalaron los altos sueldos de Catalunya Caixa

«Los salarios eran relativamente prudentes», defiende el exministro, que se enfrenta a cuatro años de cárcel

Barcelona Actualizado: Guardar
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En plena crisis económica, el Fondo de Reestructuración Bancaria (FROB) inyectó 1.250 millones de euros a Catalunya Caixa para sostenerla. Era el año 2010. Mientras esto sucedía, la excúpula de la entidad, que entonces presidía el exministro socialista Narcís Serra, aprobaba lo que el fiscal cree que eran unos exagerados sueldos y dietas para dos de sus más destacados directivos, Adolf Todó y Jaume Massana. Serra, para quien el fiscal reclama cuatro años de cárcel, se ha defendido este jueves en el juicio: los sueldos se establecieron «con el conocimiento» del Banco de España y del FROB. También habían sido comunicados a la Generalitat de Cataluña.

Pero el supuesto aval de quienes debían supervisar la entidad no ha sido el único argumento que Serra ha puesto sobre la mesa en una declaración de más de tres horas en la Audiencia de Barcelona. Para el exministro, los salarios no eran desproporcionados sino «relativamente prudentes» y «ajustados» a la «media» de lo que se pagaba en el sector bancario entonces.

Ha dicho ser «crítico con la remuneración del sector financiero» pero se ha justificado alegando que la entidad debía buscar a los mejores: «En todo momento la voluntad del consejo de administración fue de cumplir con lo pactado y de que él –Todó– se sintiese reconocido y respaldado porque su labor en 2009 y 2010 fue ingente».

Pese a la grave crisis, sus sueldos no dejaron de subir. El consejo de administración autorizó dos aumentos salariales con los que Todó pasó a cobrar 812.501 euros y Massana 610.201. Este jueves, en el juicio, Serra ha argumentado que cuando se les fichó en 2008 para «cambiar el rumbo» de la entidad habían pactado que sus sueldos se situarían en la «media» del sector bancario.

La subida se haría «por etapas». De ahí, según él, los aumentos acordados en 2010. Pero no solo eran los sueldos, sino también las condiciones. Para Todó, por ejemplo, se estableció una cláusula de jubilación por la que de los 60 a los 67 años podría cobrar el 90% de su sueldo y a partir de esa edad una «renta vitalicia» del 80% de lo que recibía el año anterior. Otra cláusula garantizaba que, en caso de morir, la hija de Todó podría recibir una pensión vitalicia del 50% de lo que hubiera cobrado su padre en su último año de vida.

Serra ha respondido a las preguntas del fiscal, Fernando Maldonado; a las de su abogado, Pau Molins, y de la Abogacía del Estado. Se había negado, en un principio, a contestar a la CUP, acusación particular en el caso. Su letrado recordó en el Parlamento catalán en 2013 el entonces diputado David Fernández le llamó «ladrón». Finalmente, el exministro se lo repensó y accedió a contestar a la abogada Montserrat Vinyets.

El juicio se reanudará el próximo martes, cuando Todó tendrá la oportunidad de dar su versión. En días sucesivos declararán el resto de la cuarentena de exdirectivos encausados de la entidad financiera.