El conseller de Interior, Joaquim Forn (i), y el mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero
El conseller de Interior, Joaquim Forn (i), y el mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero - EFE

Los Mossos defienden su actuación policial en Alcanar

Trapero pide «no jugar sucio» y no cuestionar el trabajo, que primó proteger a los vecinos

ANNA CABEZA
BarcelonaActualizado:

«No se puede jugar sucio y decir que la madrugada del jueves ya tendríamos que haber sabido que los hechos de Alcanar estaban relacionados con un atentado». Así de tajante se mostró el mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, que durante una comparecencia ayer al mediodía para contar los avances del operativo policial defendió a capa y espada la gestión policial sobre yihadismo de la última semana en Cataluña.

A pesar de que el cuerpo autonómico ha recibido elogios en los últimos días por su rápida y eficiente actuación, que ayer además dio un paso definitivo con el abatimiento del autor material del atentado de las Ramblas, el dispositivo llevado a cabo deja pequeñas brechas abiertas que se han cuestionado.

La explosión de Alcanar

Por ejemplo, los motivos por los que la policía catalana no llegó a ver el pasado miércoles por la noche, justo tras producirse la explosión en la urbanización Montecarlo de Les Cases d’Alcanar (Tarragona), que bajo los escombros se escondía mucho más que una «explosión accidental» por «acumulación de gas», y que no pudieran encontrar claramente los indicios de que en esa finca se podían estar fabricando explosivos o incluso preparando un atentado de grandes dimensiones.

«Cuando accedieron allí, hicieron lo que tenían que hacer, que es proteger a las personas y atender a los malheridos», reiteró Trapero, que también recordó que en un primer momento, debido a la gran cantidad de escombro acumulado, no se llegaron a ver las 120 bombonas de butano.

Fuentes policiales, de hecho, barajaron en un primer momento que los «okupas» del inmueble tuvieran un laboratorio clandestino de drogas -la localización de acetona en el inmueble derruido alimentó esta teoría- o que simplemente se dedicaban a la venta de bombonas cargadas ilegalmente.

En esta misma línea, el portavoz de la policía catalana, incidió en que «nadie dio ningún tipo de aviso oficial» sobre la acumulación de las bombonas, y pidió no criminalizar a vecinos ni a policía por no haber sabido interpretar que estaban ante tal foco de peligrosidad.

Entre los frentes abiertos que deja la investigación policial está si los Mossos habrían cooperado lo suficiente con la Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Local como para haber puesto su foco en la casa de Alcanar, y aun más teniendo en cuenta de que la finca llevaba al menos medio año ocupada por individuos sospechosos.

El hecho de que uno de los heridos en la explosión no fuera detenido e interrogado hasta después del atentado de Barcelona a pesar de haber encontrado material explosivo se suma a la incertidumbre sobre la efectividad de los Mossos tras Alcanar.

Fuga en la Diagonal

Además, durante el dispositivo «post-Ramblas» para dar con el conductor asesino que arrolló a decenas de peatones en el centro de la ciudad, se produjo el incidente en la avenida Diagonal, en el que una agente de los Mossos que estaba participando en el exhaustivo operativo policial fue arrollada por un coche, que luego se supo que iba conducido por Younes Abouyaaqoub, el autor de la masacre abatido ayer en Subirats. Cómo ese dispositivo pudo dejarlo pasar con tanta impunidad es otra de las grandes incógnitas del operativo.