Joan Carles Valero - Letras expectativas

Freno al turbo capitalismo

Unos días después de la quiebra de Lehman Brothers, el presidente francés Nicolas Sarkozy propuso «refundar el capitalismo»

Joan Carles Valero
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Cuando empresas y autónomos liquidan hoy el IVA y el IRPF del segundo trimestre y harán lo propio el próximo lunes con el impuesto de sociedades, justo es subrayar que los empresarios españoles son de los que más pagan en Europa. Digo esto porque la propuesta del ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, de adelantar el pago a cuenta del impuesto de sociedades para cuadrar el déficit y evitar la multa de Bruselas, traslada a la sociedad el negativo mensaje de que las empresas pagan pocos impuestos, cuando son, además, el principal sustento de la Seguridad Social por sus altísimos porcentajes de cotización.

Unos días después de la quiebra de Lehman Brothers, el presidente francés Nicolas Sarkozy propuso «refundar el capitalismo». La culpa, decía hace ocho años el marido de Carla Bruni, no era del capitalismo en sí mismo, sino de un sistema que se había alejado de sus valores hasta, en cierto modo, traicionarlos. Está claro que esa refundación no se llevó a cabo y que los negocios continúan como siempre, siguiendo la máxima de Wall Street: «Business as usual».

El economista Raphael Nagel critica en su libro «Turbocapitalismo, los maestros de la quiebra» (Kant Ediciones) el lado más inhumano del sistema y la falta de ética en las finanzas, con el sano propósito de civilizar el capitalismo para que el mundo siga siendo un lugar lleno de oportunidades, en el que las ilusiones puedan convertirse en realidad gracias al talento y al esfuerzo. Un mundo, dice Nagel, en el que los afectados por la insolvencia puedan mirar hacia delante con optimismo y recuperarse. Pero también un mundo en el que evitemos que las macrofortunas se encierren en sus carísimos áticos y anulen el botón del ascensor social para que nadie más acceda a su planta, diluyendo con esa desigualdad la cohesión social que supone la confianza.

La feroz crítica al turbocapitalismo de Nagel, entendido como sistema triturador de la energía positiva de las personas, donde todo vale con tal de ganar más dinero en el menor tiempo posible, sin prácticamente esfuerzo y sin importar el daño y las consecuencias que pueda ocasionar, especialmente a los más desfavorecidos; tiene en L’Hospitalet su cara opuesta. La segunda ciudad catalana ha sido la primera en adaptar el Acuerdo Interprofesional de Cataluña, gracias al pacto suscrito este lunes entre la patronal AEBALL (Fomento) y los sindicatos CCOO y UGT con el objetivo común de revitalizar la economía productiva mediante empleos dignos. Todo un freno al turbocapitalismo.

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