El nuevo presidente catalán, Carles Puigdemont - AFP

Puigdemont promete el cargo sin aludir al Rey y a la Constitución

El presidente catalán no ha prometido lealtad al Rey ni a la Carta Magna, como es preceptivo. Se despide con «Visca Cataluña»

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El hasta ayer alcalde de Gerona, Carles Puigdemont, ha tomado posesión esta tarde del cargo de presidente de la Generalitat, una responsabilidad que comienza con un nuevo desafío al Estado, al prometer el cargo sin aludir a la promesa o juramento de «lealtad al Rey y a la Constitución» que es preceptiva según se establece en el la Ley Orgánica de Régimen Electoral General para los cargos electos.

La fórmula empleada esta tarde la ha leído la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, que solo se ha referido a la promesa de «fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña representado por el Parlament».

Tanto o más que en el contenido del discurso del exalcalde de Gerona -previsiblemente exaltado, ortodoxo en lo soberanista- había interés en conocer los aspectos más formales de la toma de posesión, desde la fórmula o coletilla que emplearía Puigdemont para aceptar el cargo, a aspectos relativos a la decoración. En este sentido, en 2012, Mas tomó posesión después de que los servicios de protocolo de la Generalitat escondiesen el retrato del Rey Juan Carlos tras una cortina negra, decoración que desde entonces se ha mantenido en el Saló de Sant Jordi del Palau de la Generalitat.

La fórmula de juramento o promesa tampoco ha sido la legal, en tanto se ha obviado la promesa o juramento de fidelidad a la Constitución y al Rey.

Además de prácticamente todas las autoridades políticas catalanas, y de una amplia representación del mundo económico, en representación del Gobierno asistió el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, que antes de la ceremonia mantuvo una animada conversación con el presidente de ERC y próximo vicepresidente del ejecutivo catalán, Oriol Junqueras. Por contra, ni Inés Arrimadas, presidenta del grupo de Ciudadanos, ni Xavier García Albiol, del PP, han asistido a la ceremonia. Tanto Fernández, como la delegada del Gobierno, Llanos de Luna, como el líder del PSC, Miquel Iceta, no han aplaudido ni la intervención de Puigdemont ni la de Artur Mas.

Puigdemont, en su breve discurso tras prometer el cargo, se ha dirigido a los presentes con una intervención en la que ha asegurado que «hoy, más que nunca, tenemos esperanza», al tiempo que ha pedido «que aquellos que gobiernan (en Cataluña) no pierdan nunca de vista las esperanzas de la gente». No obstante, ha dicho, «tenemos que ser honestos y reconocer que con las herramientas que tenemos en estos momentos no podemos cumplir las esperanzas de la gente. Estamos ahogados, humillados financieramente, menosprecian nuestra identidad». Ha acabado con un "Visca Catalunya», a diferencia del "Visca Catalunya lliure" que usó en el Parlament cuando fue investido.

Por su parte, el presidente en funciones, Artur Mas, aunque hoy en un papel secundario, no ha desaprovechado la oportunidad para lanzar un mensaje. Al respecto, Mas ha querido agradecer a sus colaboradores los últimos cinco años al frente de la institución. «Yo sí que os agradezco los servicios prestados, a todos», ha señalado Mas como réplica al hecho de que, en contra de la costumbre, ni el Gobierno ni la Casa del Rey han añadido hoy en el decreto de cese de Mas publicad en el BOE la tradicional coletilla con la que se agradece a los presidentes salientes los «servicios prestados». La frase ha sido acogida con una ovación y los asistentes en pie.

El proceso para la formación del nuevo gobierno catalán se completará el próximo jueves, cuando tomen posesión los 13 consejeros -siete a propuesta de CDC, seis de ERC- que integrarán el ejecutivo.