Los últimos pasos del cabrero
Un pastor ante un chivitero, una construcción tradicional para guardar el ganado ante la fauna salvaje - FELMAR

Los últimos pasos del cabrero

Un congreso celebrado en Zamora alerta del riesgo de la desaparición del patrimonio unido al pastoreo tradicional

ZAMORA Actualizado: Guardar
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«El pastoreo tradicional es casi una reliquia, con la desaparición de la trashumancia se ha perdido la esencia», señala el etnógrafo Pedro Javier Cruz. Lo cierto es que en Castilla y León, en la que aún la agricultura y la ganadería copan un lugar importante en el motor económico de la Comunidad, las prácticas tradicionales de pastoreo han desaparecido casi por completo.

Este asunto ha sido el tema de debate en varias jornadas repartidas entre octubre y noviembre en el Museo Etnográfico de Castilla y León ubicado en Zamora, con diversas ponencias a cargo de expertos en antropología y etnografía. Las últimas se celebrarán el pasado viernes con la conferencia de clausura a cargo de Manuel Rodríguez (CSIC) en torno al tema «De los puertos de León a las dehesas de Extremadura».

Lo que sí permanece intacto y arraigado en Castilla y León es la cultura material de los pastores: sus herramientas de trabajo, sus creencias, los romances, e incluso las fiestas. «Muchas de las romerías que se celebran en los pueblos de Castilla y León tienen su origen en la vida pastoril», recuerda el etnógrafo, quien apunta que «es muy complicado hablar de los puntos comunes que unen la tradición pastoril de Castilla y León porque es un territorio muy extenso y a veces dentro de una misma provincia hay grandes diferencias».

En este sentido, hay que destacar que algún punto en común podrían tener las provincias de León, Zamora y Salamanca, pero poco tendrían que ver éstas con otras como Soria. Por ejemplo, dentro de la provincia de Zamora «hay diferencias notables entre la agricultura y ganadería de Los Arribes y la de Sanabria», porque nada tienen que ver las prácticas y las formas de vida que se estilaban en zonas de llanura con las de alta montaña.

Ocurre con las formas de vida y también se aprecian rasgos diferenciadores en la arquitectura tradicional. «Los chiviteros de Torregamones (Arribes de Zamora) y las casas de era de la ribera o Toro (Zamora) nada tienen que ver entre ellas», destaca Cruz haciendo referencia a construcciones ganaderas de distintas comarcas zamoranas.

Los chiviteros son construcciones de piedra con tejado de escobas que se utilizaba para introducir a las cabras y sus crías y protegerlas del lobo, mientras que las casas de era son construcciones de adobe y teja en las que se guardaba todo tipo de utensilios de trabajo del campo.

La pérdida del pastoreo como forma de vida y la huida de la población del medio rural a las grandes ciudades han dado al traste con la cultura del pastoreo. Sin embargo, sí se conservan algunas de estas construcciones, el arte pastoril y otros materiales recogidos por los etnógrafos y antropólogos.