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Castilla y León gana 3.168 inmigrantes el último año gracias a los foráneos comunitarios

La Comunidad acumula dos ejercicios con crecimientos de extranjeros con tarjeta aunque siguen siendo 4.275 menos que en 2011

VALLADOLIDActualizado:

Castilla y León prosiguió con la recuperación de la población inmigrante en 2018 tras iniciar el regreso de foráneos en 2017, después de un lustro de descensos que comenzó en plena crisis, en 2011. La recuperación de la tendencia alcista ha llegado de la mano de los inmigrantes con origen en países de la UE, ya que los del régimen general permanecen estancados tras descensos muy pronunciados durante los años de la crisis.

En concreto y según los datos que facilita la Secretaría de Estado de Migraciones recogidos por Ical, Castilla y León cerró 2018, con un total de 179.179 inmigrantes con tarjeta de residencia o certificado de registro, lo que supone 3.168 más que en las mismas fechas de 2017, con un aumento porcentual del 1,8 por ciento. El dato aproxima a la Comunidad al pico de esta población, que se alcanzó el 31 de diciembre de 2011, cuando se alcanzaron los 183.454.

En este sentido, desde el año 2011, el de mayor número de tarjetas contabilizadas en la Comunidad al cierre de un ejercicio, los extranjeros de libre circulación aumentaron en 12.492, ya que ese año había 116.857, mientras que los del régimen general, bajaron en 16.767, desde los 66.597 de ese ejercicio. Así, Castilla y León debe recibir aún 4.275 extranjeros para llegar a su máximo.

Cabe recordar que el pico de inmigrantes con tarjeta se alcanzó al término de 2011, cuando se contabilizaron 183.454, para bajar al final del año siguiente hasta 181.643; con un desplome en 2013, el peor año de la recesión hasta los 175.613. Asimismo, a finales de diciembre de 2014, los extranjeros pasaron a 173.402; en 2015 siguieron cayendo ligeramente, hasta los 173.209; y en 2016, hasta los 172.621; para retornar en 2017 a una nueva etapa de expansión con la recuperación de la economía.

El crecimiento en el último año, correspondió mayoritariamente a los comunitarios del régimen de libre circulación, que sumaron a finales del ejercicio 129.349, con un crecimiento en 3.011. Por su parte, los del régimen general ascendieron a 49.830, solo 157 más que doce meses antes. Los primeros crecieron así un 2,4 por ciento, frente las tres décimas que avanzaron los segundos.