Neil Fingleton, en 2006, durante su etapa en Illescas
Neil Fingleton, en 2006, durante su etapa en Illescas - ÓSCAR HUERTAS
DEPORTES

Neil Fingleton, aquel gigante inglés

Con 232 centímetros, es el más alto de cuantos han jugado al baloncesto en España. Lo hizo en Illescas y Ciudad Real. Luego se hizo actor y salió en «Juego de Tronos». Acaba de morir prematuramente, a los 36 años

JUAN ANTONIO PÉREZ
TOLEDOActualizado:

A finales del verano de 2006, Neil Fingleton (Durham, Inglaterra, 1981) llegó a Illescas y, sin abrir la boca, dejó a todo el mundo asombrado. Era mirarle y fliparlo en colores. Ante sus ojos tenían a un tallo de 232 centímetros, el deportista más alto que aún hoy ha jugado al baloncesto en España.

El gigante inglés estuvo un par de meses en Illescas y unos cuantos más en Ciudad Real. Después, dejó el deporte y se hizo actor de éxito, llegando a participar en la conocidísima serie norteamericana «Juego de Tronos». Hace poco más de un mes, el 25 de febrero, Fingleton murió tras sufrir un ataque al corazón. Solo tenía 36 años.

«Entonces era pequeño, pero me acuerdo perfectamente de estar en un parque, de que él pasara y de ser más alto que la pared. Mis amigos y yo alucinábamos», cuenta Joaquín Conde, jugador del CB La Sagra-Illescas y vecino de la ciudad. Alfonso Martín, hoy director deportivo del club y hace once años jugador del filial, rememora: «Cuando llegó (Fingleton), fue un impacto grande por toda la publicidad que se le dio. Ese año igualmente salimos mucho en los medios de comunicación porque también estaba Wayne Brabender».

Brabender, el entrenador

Wayne Donald Brabender Cole (EEUU, 1945) es una leyenda del baloncesto español (jugó quince años en el Real Madrid y disputó casi 200 partidos con la selección, ya que consiguió la nacionalización a finales de los años sesenta). El norteamericano también fue el primer entrenador de Fingleton en Illescas. En conversación con ABC, admite no recordar muchas cosas del inglés. Sí que era enorme, que llegaba al aro sin saltar, que para su estatura corría muy bien la cancha, que tenía muy buenos movimientos y que era muy amable con la gente. «Lamento mucho su fallecimiento», añade con un acento yanqui que más de media vida en España no ha conseguido borrar.

Al poco de aterrizar en la Sagra, ABC publicó un reportaje sobre Fingleton para contar cómo era su vida. Por ejemplo, le tenían que fabricar los pantalones a medida porque sus piernas medían ¡162 centímetros!, aunque para los zapatos no tenía demasiados problemas al usar solo un 52 de pie. Fingleton también relataba que la gente le miraba como si fuera un «alien». Se hacían fotos con él y, aunque sonreía, el jugador reconocía que en el fondo le molestaba que le vieran como un extraterrestre. Hablaba con las chicas, sí, pero intimar era otro cantar. «Tenía una novia en Estados Unidos. Le dije que me iba a Europa a buscarme la vida, que si quería venirse conmigo. Me dijo que no. Ahora estoy solo...», decía resignado.

Mientras Fingleton estaba en Illescas, Brabender dimitió como entrenador por estrés y Javi Juárez, su ayudante, fue el sustituto. Eso ocurrió en octubre. Un mes después, el inglés abandonó el equipo. Hace unas semanas, cuando se conoció la muerte de Fingleton, Juárez habló en «kiaenzona.com» y dijo: «Podría haber sido un grandísimo jugador, era coordinado, tenía buena mano, pero era vago y no le gustaba el baloncesto».

El gigante inglés saltó de Illescas a Ciudad Real, donde también estuvo poco tiempo y acabó retirándose por una lesión en la espalda. Ahí se terminó su sueño de jugar algún día en la NBA e imitar a su ídolo, Michael Jordan (había estudiado en la Universidad de Carolina del Norte, la misma que el mito de los Chicago Bulls).

Actor de Hollywood

Desde 2007 la vida de Fingleton fue otra, pero no necesariamente más triste. El inglés descubrió que, pese a su altura, lo suyo no era el baloncesto y sí la interpretación. Se hizo actor y tuvo papeles en películas como «El destino de Júpiter», «X-Men: Primera generación» o «Los Vengadores: La era de Ultrón», y en series como «Doctor Who» y «Juego de Tronos». En esta última dio vida a Mag el Poderoso... y, sí, Mag era un gigante.