Castellano-manchegos trabajndo en el parque Puy du Fou
Castellano-manchegos trabajndo en el parque Puy du Fou - H. Fraile/ ABC

Puy du Fou: un «sueño» con sabor regional

El parque francés apuesta por el personal castellanomanchego para fortalecer los lazos no solo con Toledo, sino también con la Comunidad

ToledoActualizado:

A principios de enero Víctor Manuel González Camacho (Navalcán, 1976) recibió una llamada que cambió su vida. Se encontraba herrando un caballo cuando sonó su teléfono. Le llamaban del Servicio de Empleo de Castilla-La Mancha (Sepecam) para informarle de que había un puesto de trabajo que se ajustaba a su perfil profesional.

Víctor pensó que se trataba de una broma telefónica. ¿El motivo? Tres palabras: Puy du Fou. «Mire, señorita, no tengo tiempo de escuchar tonterías», contestó a la joven que se encontraba al otro lado de la línea. Ella insistió y, más tranquilo, atendió la llamada. Al llegar a casa, buscó en internet información acerca de aquel parque francés que el 30 de agosto abrirá sus puertas en Toledo.

La idea de poder trabajar como jinete en la empresa le pareció atractiva; echó el currículum y enseguida le llamaron por teléfono para informarle de que había sido seleccionado para el casting que se iba a realizar los días 24 y 25 de enero en la capital castellano-manchega. «Fue todo muy rápido. Me arriesgué y aquí estoy en Francia. Desde entonces, mi vida ha dado un cambio radical», afirma.

Este navalqueño es uno de los jinetes que participan en el espectáculo «Los Vikingos» del parque francés, situado en el pueblo de Les Epesses (región francesa de Países del Loira), a 80 kilómetros al sureste de Nantes. «Hacer de tu pasión por los caballos tu modo de vida, y encima con la metodología de trabajo que tienen aquí, es algo que no tiene precio. Cuidan hasta el más mínimo detalle. Si este parque tiene premios, no es por casualidad», añade. Entre los galardones, Puy du Fou ha recibido el de mejor parque mundial dos veces (2012 y 2014) y el mejor de Europa (2013).

Víctor lleva desde el 10 de marzo en la población francesa. Reconoce que echa mucho de menos a su familia, a pesar de charlar con ellos a diario por videollamada. Una falta de afecto que intenta suplir con el cariño de sus compañeros, con los que ha formado «una gran familia». «Si el compañerismo que hay aquí y la forma de trabajar se traslada a Toledo, el parque será un éxito asegurado», vaticina.

Entre sus objetivos, destaca trabajar duro. «Me he subido a este barco y no pienso bajarme. Quiero formar parte de él y llegar a ser una persona importante en Puy du Fou Toledo. Por eso, quiero demostrar mi valía y estoy luchando por ello».

¿Qué le ha aportado Puy du Fou? «En primer lugar, tranquilidad. Antes de empezar a trabajar aquí, era autónomo y me tenía que pelear con los clientes para poder llegar a fin de mes. A nivel personal, una satisfacción enorme porque monto a caballo y soy actor a la vez. Recibir los aplausos del público es algo que te enorgullece, a parte de ser un indicador de que las cosas se están haciendo bien».

«Una gran familia»

La misma pasión por los caballos siente Rania Mohamed (Sonseca, 1997). Opositora a la Guardia Civil, fue su profesor de caballo él que le habló de la existencia de una prueba para jinetes. Se preparó concienzudamente y fue seleccionada. «Es un sueño para las personas que amamos los caballos poder trabajar con ellos. Ojalá, cuenten conmigo para el parque de Toledo».

En todo momento se sintió respaldada por su familia. Ilusión no le falta e idiomas, tampoco. Habla cuatro lenguas: francés, árabe, inglés y español. Y asegura, que va a dar todo de ella para «que no se arrepientan» y trabajar «muchos años en Puy du Fou». «Mi meta es seguir aprendiendo para poder ascender y enseñar a otros chicos».

Celia López (Talavera de la Reina, 1993) es otra de las toledanas que se está formando en el parque francés. Bailarina desde los ocho años, trabajaba en la compañía de espectáculos musicales infantiles «Ilusión y Arte» cuando le comunicaron que había sido seleccionada para el casting. «Mi padre me habló del parque, pero yo no lo conocía. Eché el currículum un poco por locura, por hacer algo nuevo», indica. Superó pruebas de varias disciplinas como deporte, baile, combate y acrobacia, y consiguió un billete para viajar al país galo.

La talaverana afronta este nuevo reto como «una gran experiencia» y una «gran oportunidad para seguir formándome porque, aparte del baile, he aprendido otras artes».

Víctor, Rania y Celia viven en un camping cercano al parque francés. Ellos son parte de un reducido grupo de 23 personas que, desde el pasado 10 de marzo, se forma en el país gabacho. Regresarán a España el 10 de julio para representar el espectáculo nocturno «El sueño de Toledo», que tendrá 185 figurantes. El objetivo de la empresa es que los españoles que trabajan ya en Les Epesses conozcan el sistema en Francia y lleguen «rodados» cuando abran en la capital de Castilla-La Mancha.

Pero para que el público pueda disfrutar del trabajo de estos jóvenes, un gran equipo de profesionales formado por arquitectos, abogados, ingenieros, comerciales... se deja la piel a diario para que todo esté a punto para el «gran día». Esta «gran familia» (trabajan más de 600 personas de forma directa e indirecta) está integrada en mayor parte por personal castellano-manchego, ya que uno de los objetivos de la empresa «es fortalecer los lazos no solo con Toledo, sino también con Castilla-La Mancha», señalan desde la compañía.

Un grupo de 23 españoles se forma en Francia para venir «rodados» a Toledo para el estreno del parque
Más de la mitad de los trabajadores de Puy du Fou son castellano-manchegos

Eduardo Corrochano (Anchura, Ciudad Real, 1987), licenciado en Historia por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y con un máster en Gestión de Patrimonio, trabaja como director de proyectos en las instalaciones toledanas. Entre sus quehaceres, destaca recabar documentación sobre aspectos claves de la historia de España como costumbres, vestuario, lenguaje, edificación, batallas... Un recorrido de 1.500 años de historia en los que la ciudad de Toledo tuvo un papel fundamental.

«Desde el punto de vista profesional, Puy du Fou me ha permitido desarrollarme como historiador y gestor cultural. He salido de una precariedad laboral en la que están inmersas las carreras de letras. Encontrar una empresa que confía en ti solo con ver tus trabajos y te ofrece un contrato indefinido, sin pensarlo, es una suerte», asegura.

Desde el punto de vista personal, reconoce que ha conseguido una seguridad económica que antes no tenía cuando era autónomo. «El hecho de que tu jefe te trate de tú a tú, como un compañero más, sin rangos, ¡eso ya no se ve en ningún sitio!», exclama este ciudadrealeño de 32 años.

Los próximos castings para reclutar personal serán los días 30 y 31 de mayo en Talavera y 3, 4 y 5 de junio en Toledo

En su compromiso de arraigar raíces, la empresa francesa tiene firmados dos convenios de colaboración con la UCLM y con el CES Juan Pablo II para que estudiantes de diferentes perfiles puedan formarse en Puy du Fou. Alejandro Carrasco (San Clemente, Cuenca 1995) estudió el doble grado de Derecho y Administración y Dirección de Empresas en Toledo. Desde marzo, forma parte del departamento legal del parque y asegura que el ambiente de trabajo «fomenta el compañerismo y no,el individualismo».

El joven augura al proyecto un gran éxito porque se trata de un «concepto único» en España. Los mismos presagios positivos tiene Lurdes Carretero, natural de Porzuna, Ciudad Real. Esta arquitecta de 26 años se siente «muy orgullosa» de formar parte de «un proyecto tan emocionante». Explica que su trabajo es muy diferente al que se puede realizar en un estudio de arquitectura corriente. «Es un proyecto muy sentimental, donde tienes que tener en cuenta muchos factores: actores, público, vegetación, paisajísmo, iluminación... trabajas con gente de muchas disciplinas.y aprendes un montón», afirma.

El más joven de todos, Alberto Fernández (Daimiel, Ciudad Real, 1997) estudió un grado superior de Formación Profesional en Asistente a la Dirección y trabaja como comercial. Afirma que para él Puy du Fou es «muy grande a muchos niveles» y se va a «dejar la piel por el proyecto». «Es algo tan nuevo que la satisfacción a título personal de poder ver las gradas llenas querrá decir que he sabido llegar al público. Puy du Fou llegará al corazón de la gente», añade.

Para Alberto, Puy du Fou es sinónimo de ilusión; y gracias al parque temático, el espectador tendrá la oportunidad de conocer que España es «algo más que paella, sevillanas y olés».