Ejemplares de oveja manchega
Ejemplares de oveja manchega - EFE

CASTILLA-LA MANCHADestinan 2,7 millones para preservar las especies vegetales y ganaderas autóctonas

El objetivo es, según el consejero de Agricultura, «mantener el patrimonio de la biodiversidad agrícola y ganadera que hemos ido acumulando a lo largo de los siglos»

Toledo Actualizado: Guardar
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El Consejo de Gobierno ha aprobado esta semana dos líneas de financiación, con un presupuesto de 2,7 millones de euros, para organizaciones de agricultores y ganaderos con el fin de preservar variedades vegetales y razas autóctonas de ganado en peligro de extinción genética en Castilla-La Mancha.

La primera de esas líneas de ayudas está dotada con 300.000 euros, con los que se pretende mantener variedades vegetales autóctonas «que tienen dificultad para entrar directamente en los mercados debido a su rentabilidad o por el poco conocimiento por parte de los consumidores», ha explicado este martes en rueda de prensa el consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo. En este caso, se trabajará con especies vegetales muy relacionadas con Castilla-La Mancha, como la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Berenjena de Almagro o la IGP Melón de la Mancha.

La otra línea de ayudas va dirigida a las razas autóctonas de ganado y contará con un presupuesto de 2,4 millones de euros, que se destinarán a organizaciones ganaderas que mantienen los libros genealógicos que permiten su conservación. Los posibles beneficiarios, ha detallado el consejero, son las asociaciones que se encargan de preservar a la oveja manchega y talaverana, el cabrito celtibérico o la vaca berrenda, mejorando su genética.

Las ayudas se resolverán en el plazo de un mes desde su publicación en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha y se repartirán del siguiente modo: en el caso de las variedades vegetales, cada asociación podrá optar como máximo a una cantidad de 50.000 euros, mientras que en el caso de las razas ganaderas el máximo será de 200.000 euros. Con ello, según Martínez Arroyo, lo que se pretende es «mantener el patrimonio de la biodiversidad agrícola y ganadera que hemos ido acumulando a lo largo de los siglos y que no queremos perder de cara al futuro».