Holguín, territorio de Cuba creado con la emigración de Canarias

En esta zona existe la Sierra de Candelaria por su parecido con la localidad del mismo nombre en Tenerife

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Holguín, en la región nororiental de Cuba, de luto por un accidente aéreo que hacía la ruta con La Habana este viernes, experimentó con la alta presencia de ciudadanos procedentes de las islas Canarias el desarrollo de la actividad del tabaco. Fue la comunidad extranjera más amplia en esta zona al igual que en la capital de Cuba. Fue a partir de 1808 aunque la comarca se creó unos 48 años antes.

Según los profesores Manuel de Paz y José A. Cardet, los canarios que probaban fortuna en Cuba «no tardaban en descubrir» cierto parecido con Tenerife y, por eso, surge la Sierra de Candelaria. Se trata de una serranía de tierras «cuyo nombre evocaba, precisamente, a la Patrona de Canarias y que, tal vez, debía su nombre a antiguos oriundos de las islas". Allí, aunque no abundaran los manantiales, "era posible cultivar en perpetua lucha con la tierra».

Toponimia

Su nombre se debe al extremeño García de Holguín, el que puso la advocación de San Isidoro. El cultivo del tabaco y a la ganadería generó divisas y rizqueza hasta que en enero de 1752 se separó de Bayamo y creó su propio Cabildo, entidad gubernamental que tomaría su nombre de las administraciones procedentes de España y de base religiosa. En Canarias se sigue llamando igual.

La mayor parte de su población prodedente de España en 1898 eran: canarios y, «con mucha diferencia», gallegos, catalanes y santanderinos. El resto, tras canarios, migración interor de Cuba y, en especial, procedentes de Santiago, de acuerdo con actas de defunción de la época que hay en las parroquias.

Violencia

Los expertos en historia de la zona apunta que esos canarios se quedaron en Cuba porque, tras la salida de España de Cuba, «el recuerdo de la miseria originaria y su situación en Cuba» les obligò a «ir borrando la posibilidad objetiva del regreso a Canarias».

Los historiadores De Paz y Abreu Cardet señalñan que con «el estallido de la Guerra de los Diez Años», es decir, desde el 10 de octubre de 1868, «la inseguridad sentó plaza» y los «insurrectos, que integraban un ejército sin logística ni intendencia, se abaste cían en buena medida a través de audaces ataques a poblados y ciudades dominados por los españoles». Por ello, los canarios debieron armarse y crear grupos de «contraguerrilleros» ya que «estaban más expuestos a las contingencias de una guerra irregular».