La secretaria general del PSN, María Chivite, abraza a Unai Hualde (Geroa Bai), presidente del Parlamento de Navarra
La secretaria general del PSN, María Chivite, abraza a Unai Hualde (Geroa Bai), presidente del Parlamento de Navarra - EP

Los socialistas entregan el Parlamento de Navarra al nacionalismo para tener su apoyo

El PSN regala la presidencia de la cámara a Geroa Bai, permite la entrada de Bildu y amplía la Mesa del Parlamento a su antojo

PamplonaActualizado:

El secretario de organización del Partido Socialista de Navarra, Ramón Alzórriz, fue el más claro y transparente de todos: «el PSN lo que quiere es la Presidencia del Gobierno de Navarra». Y con esta premisa tan breve, todo lo sucedido ayer en el Parlamento de Navarra vino por sí mismo con la única intención de disfrazar un pacto con Bildu.

Los nacionalistas de Geroa Bai, marca navarra del PNV, presidirá el Parlamento de Navarra en la persona de Unai Hualde, presidente en la Comunidad Foral de la formación nacionalista. Además, la secretaría segunda de la Mesa del Parlamento, organismo que rige y dirige el funcionamiento del poder legislativo, tendrá a un integrante de Bildu, Mayorga Ramírez. Los dos requisitos que pedía la todavía presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos. Y los socialistas se tuvieron que conformar tan solo con una secretaría primera de la Mesa. Demasiado escaso premio por haber posibilitado el dominio nacionalista en la Cámara foral.

Por eso, todo indica que, detrás del pacto del Parlamento de Navarra hay algo más. El propio portavoz de Geroa Bai, Koldo Martínez, lo afirmaba ayer. «Representa a esa Navarra progresista, plural, que debe hacer posible un gobierno progresista y plural que lógicamente corresponde encabezar a la señora Chivite», la secretaria general del PSN. «¿El Gobierno de Navarra está más cerca?», le preguntaron los periodistas al finalizar la constitución del Parlamento de Navarra. «Así debería ser», respondió Martínez.

Implicación nacional

La decisión de los socialistas ayer en el Parlamento de Navarra tuvo tal impacto que lo que podía ser una simple votación de una mesa de un parlamento pequeño, con cinco miembros como es el navarro, tuvo implicaciones de carácter nacional ya que también está en juego la investidura de Pedro Sánchez.

Para el líder del PP, Pablo Casado, aseguró ayer que «la Mesa del Parlamento navarro es el primer pago al independentismo, una burda maniobra que consuma la traición de los socialistas a la Comunidad Foral». Y lo relacionó directamente con la investidura de Sánchez. «Está vendiendo España a trozos» . También la presidenta del PP en Navarra, e integrante de la comisión negociadora de los pactos autonómicos, Ana Beltrán, consideró que Sánchez «no puede decir que no quiere el apoyo de Bildu-Batasuna, porque hoy lo ha tenido explícitamente. Volvemos a ver a los socialistas arrodillados y claudicando ante el PNV», añadió.

Es tal la importancia que tiene lo sucedido en Navarra para el conjunto nacional que la portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas, acudió en persona al Parlamento de Navarra. Para ella, lo que presenció en persona supone «una vergüenza y una infamia». Y enfatizó, «esto es más grave todavía porque huele a que ya hay un pacto de Gobierno para Navarra y sería una infamia que el PSN impidiera que la opción constitucionalista, que Navarra Suma, gobernara en Navarra».

Sin embargo, la vicepresidenta en funciones del Gobierno, pretendió con escaso éxito desligarse de lo sucedido: «No tiene absolutamente nada que ver con lo que se hable para conformar otra responsabilidad».

El Gobierno

Tras las votaciones, todos buscaban qué compensación obtenían los socialistas después de haber aceptado todas y cada una de las condiciones nacionalistas. «El nuevo presidente del Parlamento firmará un decreto para ampliar la Mesa y que tenga mayoría los 23 parlamentarios que conformarán la mayoría parlamentaria». Por primera vez en la historia de la Cámara foral la Mesa contará con dos nuevos puestos con la única y exclusiva razón de que incluya a un segundo representante del PSN y la entrada de Podemos, que tendrá una silla en la Mesa del Parlamento a pesar de obtener sólo 2 de los 50 parlamentarios navarros.

Y este cambio histórico se hará con la única intención de justificar un posible nuevo Gobierno de Navarra. Navarra Suma tendría 2 puestos; el PSN, otros dos; y 3 representantes se repartirían entre Geroa Bai, Bildu y Podemos. Un puesto más en la Mesa del Parlamento de Navarra no justifica la entrega de la Cámara foral a los nacionalistas. Así que todos los miembros de Navarra Suma están convencidos de que las negociaciones desarrolladas entre socialistas y nacionalistas y la imposición de Bildu en la Mesa del Parlamento, incluye también un acuerdo de Gobierno.

Alberto Bonilla de Navarra Suma y el candidato del partido a la Presidencia del Gobierno de Navarra, Javier Esparza, esperan en el Parlamento
Alberto Bonilla de Navarra Suma y el candidato del partido a la Presidencia del Gobierno de Navarra, Javier Esparza, esperan en el Parlamento - EP

«Se abren nuevos tiempos y el objetivo sigue siendo el mismo, conformar un gobierno progresista abierto y plural», apuntó ya Ramon Alzórriz tras concluir la sesión plenaria. «Plantearemos un acuerdo programático a 23 para poner encima de la mesa la realidad y las necesidades de la ciudadanía navarra», adelantó el dirigente socialista. Pero de todos es sabido, como se reflejó ayer en el Parlamento de Navarra, que la presencia de Bildu es imprescindible para ese posible acuerdo ejecutivo.

El pacto

Visto lo sucedido ayer en el Parlamento de Navarra y vistas las reacciones, todo apunta a que ayer tan sólo se escenificó un pacto entre socialistas y nacionalistas que incluía, de forma indirecta pero efectiva, a los independentistas de Bildu. Desde hace dos semanas, según miembros de Geroa Bai, los socialistas tenían sobre la mesa la propuesta de formar una Mesa del Parlamento de Navarra presidida por la formación nacionalista y con la presencia «imprescindible» de Bildu. Los abertzales tienen la decisión final sobre el Gobierno de Navarra puesto que la candidata socialista, María Chivite, necesita, como mínimo, la abstención independentista.

Durante estas dos semanas se producen distintos contactos entre socialistas y nacionalistas hasta que las negociaciones se intensifican el pasado lunes y, sobre todo el martes con maratonianas reuniones de hasta cinco horas de duración. ¿Se necesitan cinco horas para decidir si se acepta o no la presencia de Bildu en la Mesa del Parlamento de Navarra? La lógica y los constitucionalistas consideran que no. O se acepta o no se acepta. Por eso, consideran que el martes por la tarde y por la noche más que esta decisión, se discutió la forma de representar el pacto entre socialistas y nacionalistas.

La escenificación

Ayer, a las 10:30 horas se anunciabael fin de las negociaciones sin acuerdo. Incluso los socialistas presentaron su propia candidata, Inma Jurío, para la presidencia del Parlamento. Algunos medios de comunicación anunciaban ya la victoria de Navarra Suma en la pugna por la Mesa del Parlamento. Nadie obtuvo la mayoría absoluta y a la segunda ronda pasaban los dos más votados, el candidato de Navarra Suma, Iñaki Iriarte, y el de Geroa Bai, Unai Hualde.

Pero la escenificación no había concluido. En ese momento, la constitución de la Mesa del Parlamento se suspendió y una representación de nacionalistas y socialistas se reunieron en una sala de la Cámara foral. Fue media hora, 32 minutos exactamente, de entradas y salidas en la sala. Hasta que todos volvieron al plenario del Parlamento y el secretario de organización socialista fue tajante, «Unai», espetó a sus parlamentarios. Todo lo demás vino rodado. El rostro de los representantes constitucionalistas cambió por completo y la sombra de la decepción, y del temor ante lo que se avecinaba, sucumbió por completo.

El candidato nacionalista, Unai Hualde, salió elegido presidente del Parlamento de Navarra. Y el candidato abertzale salió elegido como segundo secretario, con el visto bueno de los socialistas, pero sin su voto.