Raül Romeva, consejero de Exteriores para la Generalitat
Raül Romeva, consejero de Exteriores para la Generalitat - REUTERS

Referéndum en CataluñaEl soberanismo se rompe por la estrategia para el 2-O

Puigdemont descarta la declaración unilateral y Romeva la anuncia a las 48 horas

ÁLEX GUBERN
BarcelonaActualizado:

El independentismo tiene claro qué hacer el próximo domingo, no en cambio qué hacer a partir de ese día. Las discrepancias entre los partidos soberanistas en torno a la posibilidad de sacar adelante una declaración unilateral de independencia (DUI) son notorias. La CUP y ERC son partidarias de cumplir al pie de la letra lo que establece la ley de Transitoriedad, es decir, declarar la independencia a las 48 de celebrarse el referéndum en caso de victoria del sí. El secesionismo más radical aboga por la DUI también si el domingo no se puede votar.

Por contra, en el seno del PDECat, y dentro del Gobierno catalán, las diferencias son notables. Ayer, el presidente Puigdemont afirmaba en una entrevista en «eldiario.es» que ahora mismo «no está encima de la mesa una declaración unilateral de independencia» y que sólo contempla «defender el referéndum hasta el final, con todas las consecuencias» pues «no vamos a retroceder ni un milímetro en nuestro compromiso». Días antes, sin embargo, sí afirmaba que la DUI, aunque no era su opción, tendría que debatirse si el domingo no se votaba.

En este caso, y aunque no pueda contarse a Puigdemont entre los sectores moderados del PDECat, su postura sí coincide con la de los elementos más prágmaticos de su partido, que entienden que una declaración unilateral sin que el referéndum se haya podido celebrar en condiciones normales sería caer en un ridículo absoluto, con la comunidad internacional aún más de espaldas que ahora.

En contraste con la postura de Puigdemont, el consejero de Exteriores, Raül Romeva, señaló ayer en Bruselas que si el resultado de la consulta es positivo, en 48 horas el Parlamento catalán aprobará una declaración de independencia. En este campo, la postura de Romeva también difiere de la que mantiene por ejemplo la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, que hace pocos días señalaba que, en cualquier caso, la adopción de la estrategia a seguir corresponde al Govern.

Para introducir más dudas, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, mostró ayer su disposición a votar, aunque aseveró que se plantea hacerlo en blanco o nulo, porque no se identifica ni con «sí» ni con el «no» y, además, «no será el referéndum que Cataluña necesita y se merece por culpa del Estado».

Para el Gobierno, estas discrepancias «demuestran cada día el caos en el que están metidos», apuntó el portavoz Méndez de Vigo.