Imagen del hemiciclo del Senado - ABC | Vídeo: Así ha sido la votación en el Senado (ATLAS)

El PSOE acusa en el Senado al PP de «hundir sus raíces» en Franco

La Cámara condena el franquismo y las fundaciones «fascistas» con la abstención de PP, Cs, Foro y UPN

Los aliados de Pedro Sánchez le acusan de no hacer lo suficiente en Memoria Histórica

Madrid Actualizado: Guardar
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha disculpado públicamente por el «espectáculo» en el Congreso de este miércoles tras un debate bronco con expulsiones a diputados de ERC y la denuncia de escupitajo contra el ministro Josep Borrell. Pero al mismo tiempo que el presidente exigía «moderación» en el debate parlamentario, el PSOE acusaba en el Senado al PP de «hundir sus raíces» en Franco y la Cámara Alta se ha dividido en dos bandos.

Los socialistas han defendido una moción, aprovechando la cercanía del 20-N, para condenar el franquismo y apoyar la prohibición de fundaciones «fascistas» y xenófobas en España. La iniciativa ha sido aprobada al abstenerse el PP -también Ciudadanos, Foro Asturias y UPN-, que reclamó que se añadieran también la censura a asociaciones «comunistas» y «populistas», que el PSOE no aceptó. El texto ha contado con el voto a favor, pero crítico, de los socios parlamentarios del Gobierno, que en el fondo han recriminado al PSOE que agite al dictador pero sin tomar medidas prácticas suficientes contra el régimen franquista.

El senador socialista Francesc Antich ha defendido el texto apelando al resurgir de movimientos de ultraderecha en el mundo y pidiendo rebajar los decibelios de «crispación» en el debate político en España. Aunque su propio discurso se ha visto enmendado por su compañero de banco, Tontxu Rodríguez, del PSE, quien ha acusado al PP de ser un partido heredero de Franco. «Las derechas vuelven a votar con el mismo cordón umbilical que les une y no han querido condenar el franquismo», ha resumido el PSOE.

«A ustedes les escuece esta moción, ¿saben por qué? Porque hunden sus raíces ideológicas en la camisa nueva, en las banderas victoriosas y en la España que empieza a amanecer», ha espetado el socialista vasco al PP.

La bronca en el debate estaba asegurada y el senador de Compromís, Carles Mulet, ha aprovechado para «felicitar» a la bancada popular «por el 20-N». Así lo ha reprochado el senador popular Carlos Aragonés, quien ha censurado que la moción del PSOE perseguía «estrictamente una política de exclusión del rival sazonada con una retórica que si no roza está muy cerca ya de considerarnos enemigos políticos».

El PP ha denunciado que el PSOE pretende hoy conformar «un frente populista retroactivo sobre la derecha» en España. «¿Qué hacemos con los españoles que votan al PP? ¿Son franquistas?», se ha quejado Aragonés, que ha recordado que el Gobierno de Rajoy no derogó la Ley de Memoria Histórica y ha admitido que en su grupo existía división de opiniones de qué votar hoy a una iniciativa que es solo «electoralista». «Es inútil. Se trata de que el 20-N podamos meter el dedo en el ojo al PP», ha resumido resignado.

Un argumento que han recogido otros grupos como el PNV y Compromís, tras considerar que el texto era incompleto. «Busquen el consenso», ha pedido Jokin Bildarratz, portavoz del PNV, quien ha lamentado que la propuesta «trata de utilizar esta Cámara para promover la polémica con PP-PSOE y seguir metiendo el dedo en el ojo» al adversario político y deja en segundo plano el protagonismo de las víctimas del franquismo.

«Dinamitar» el Valle

Por momentos, la moción del PSOE sobre Franco se le ha vuelto en contra al Gobierno de Sánchez, acusado de blando por sus aliados parlamentarios. Mulet (Compromís) le ha recriminado que no aceptaran sus 22 enmiendas -una de ellas pedía «dinamitar el Valle»- y ha considerado que la iniciativa es «humo para intentar poner en una coyuntura difícil al PP». «A la hora de la verdad actúan con cobardía», ha espetado a los socialistas, acusándoles de hacer una Ley de Memoria Histórica «cobarde» y señalando que algunos de sus alcaldes mantienen el callejero franquista y el Ayuntamiento de Castellón no retira una cruz del antiguo régimen.

Joan Comorera, de En Común Poder, instó al Gobierno a acometer cuanto antes acciones para ilegalizar la Fundación Francisco Franco y otra «docena» de asociaciones de «inspiración fascista». También que garantice «justicia» a las víctimas de la dictadura y de la guerra civil.

«Me dirijo al PSOE hay una mayoría parlamentaria para que se puedan investigar de una vez los crímenes del franquismo. Si no lo conseguimos será exclusivamente responsabilidad suya. Basta ya de tanta impunidad«, ha zanjado. Su compañero, José Arrieta, ha pedido una Fiscalía especial para revisar los crímenes.

Jon Iñarritu, de Bildu, ha reclamado al Gobierno que retire medallas y títulos nobiliarios a personalidades del franquismo.

Los grupos independentistas catalanes han centrado su reivindicación en que el Gobierno declare nulas las sentencias del franquismo. El senador de ERC Joan Estradé ha pedido, como otros grupos, la dimisión del portavoz del PP, Ignacio Cosidó, por su mensaje sobre el reparto del CGPJ que ha terminado dinamitando el nombramiento de Manuel Marchena y la renovación de la cúpula judicial. «No se preocupe, Hay una empresa de aguas fecales dispuesta a contratarle como director general», ha concluido el republicano catalán, a la misma altura que sus pares expulsados hoy en el Congreso.