El plebiscito

Lleva cuatro meses diciendo que quería evitar la repetición de las elecciones y todos coinciden, desde una punta a la otra del arco parlamentario, que nunca hizo nada para conseguirlo

Luis Herrero
Madrid Actualizado: Guardar
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Si algo ha quedado claro durante estos meses de diálogo de besugos entre los actores de la cosa pública es que a Sánchez no le gustaron los resultados de las elecciones del 28 de abril. Los votantes no anduvimos finos. No hablamos con la suficiente claridad. El veredicto de las urnas fue un susurro átono que no convenía escuchar por el bien del país. En esos casos de enajenación colectiva, lo que un estadista de su talla está obligado a hacer es darnos a los votantes equivocados la oportunidad de que saquemos la pata y votemos como Dios manda. Y lo que Dios manda es que le votemos a él.

Cualquier otro resultado que no le de la oportunidad de

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