José Ramón Bauzá, en una imagen de archivo - JOAN LLADÓ | Vídeo: EP

Las paradojas políticas de José Ramón Bauzá

El expresidente balear se ha dado de baja del PP por sus desavenencias actuales con el sector regionalista, en el que se apoyó en el pasado

Palma de MallorcaActualizado:

En septiembre de 2009, el entonces alcalde del pequeño municipio mallorquín de Marratxí, José Ramón Bauzá (Madrid, 1970), fue designado presidente del PP balear. Bauzá tomó las riendas del partido tras la renuncia de su antecesora, Rosa Estaràs, por motivos de salud. El joven político isleño era visto en aquel momento como la gran esperanza de la formación popular en Baleares, que entonces se encontraba en la oposición en las principales instituciones del Archipiélago y que además pasaba por uno de sus recurrentes periodos de crisis internas.

Algunas de las grandes expectativas generadas con la aparición de Bauzá se cumplieron y otras no, pero lo que nadie podía siquiera intuir entonces es que apenas una década después dejaría de militar en el partido que había decidido encumbrarle a lo más alto. «Al contrario de lo que ocurre en otros lugares de España, desgraciadamente en nuestras islas ha sido nuestro propio partido, a través de los gobiernos populares precedentes al mío, el que ha sembrado y regado un nacionalismo que la izquierda no ha necesitado más que explotar», indica Bauzá en el escrito en el que, este miércoles, ha explicado las razones de su marcha.

Las críticas de Bauzá van dirigidas al denominado sector regionalista del PP balear, que tradicionalmente ha tenido mucho peso en el seno del partido. A dicho sector pertenecían en mayor o menor medida los tres primeros presidentes de la Comunidad, Gabriel Cañellas, Cristòfol Soler y Jaume Matas, que siempre mantuvieron una cierta ambigüedad en relación al catalán. Los tres creían que un apoyo moderado a la promoción de la lengua catalana en diversos ámbitos podía dar buenos réditos electorales al PP en la Comunidad. Así, con Cañellas se aprobó en 1986 la Ley de Normalización Lingüística, aún vigente, mientras que con Matas se pusieron en marcha dos medidas de carácter lingüístico que la socialista Francina Armengol ha recuperado en esta legislatura. Se trata del Decreto de Mínimos, que establece que el 50% de las clases en los colegios deben impartirse en catalán, y de la Ley de Función Pública, que determina que el conocimiento del catalán es un requisito para todos los funcionarios.

Paradojas políticas

Sólo en la pasada legislatura, con Bauzá como presidente autonómico, se intentó revertir parcialmente esa situación. Así, el Decreto de Mínimos fue sustituido provisionalmente por un modelo de enseñanza trilingüe, mientras que el catalán dejó de ser un requisito y pasó a ser sólo un mérito para quienes optasen a ser funcionarios. Así lo recuerda Bauzá este miércoles en su escrito de renuncia como militante popular, en el que además dirige duras críticas contra el actual presidente del PP balear, Biel Company; la vicepresidenta de la misma formación, Marga Prohens, o el candidato a la Alcaldía de Palma en los comicios del próximo mes de mayo, Mateo Isern, a quienes reprocha algunas de sus recientes declaraciones y también sus posicionamientos regionalistas.

Paradójicamente, Company, Prohens e Isern fueron tres de los grandes «fichajes» hechos personalmente por Bauzá en el pasado mandato. Por otra parte, el ya exmilitante popular no siempre renegó, como hace ahora, del sector regionalista. Cabe recordar que en el congreso regional del PP balear celebrado en marzo de 2010, Bauzá buscó y consiguió el respaldo de dicho sector para lograr imponerse a su contrincante en aquel cónclave, Carlos Delgado, encuadrado tradicionalmente en el sector llamado españolista. Bauzá consiguió entonces revalidar su liderazgo como presidente del PP balear de forma contundente, al conseguir el 69% de los votos de la militancia.

Poco después, por decisión personal del propio Bauzá, el PP se presentó a las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2011 sin un solo imputado en sus listas. En dichos comicios, los populares consiguieron los mejores resultados de su historia en Baleares. Así, en el Parlamento regional lograron 35 diputados sobre un total de 59 escaños. Ya como nuevo presidente autonómico, Bauzá eligió como consejero de Turismo a su antiguo rival Delgado, mientras que propuso como presidente de la Cámara a uno de los más destacados miembros del sector regionalista, Pere Rotger.

Duras críticas

En su etapa como presidente de Baleares, Bauzá llegó a ser considerado un referente político a nivel nacional, tanto por sus críticas contra la corrupción como por su buena gestión económica. Sin embargo, a partir de 2013 empezó a sufrir un progresivo e imparable desgaste, sobre todo por algunas de sus decisiones en materia lingüística. Su actuación más cuestionada fue la aprobación del decreto denominado Tratamiento Integrado de Lenguas (TIL), que preveía la implantación progresiva de un modelo educativo trilingüe y suponía en la práctica el fin de la inmersión lingüística en catalán en los colegios. La respuesta de los docentes, mayoritariamente nacionalistas, fue una huelga indefinida que finalmente se desarrolló entre el 16 de septiembre y el 4 de octubre de 2013. Además, el 29 de septiembre de aquel año tuvo lugar la manifestación más multitudinaria celebrada jamás en Palma, en la que más de 80.000 personas pidieron la retirada del TIL. Pese a todo, Bauzá optó por mantener ese proyecto. En ese contexto, a nivel político interno el sector regionalista del PP balear empezó a distanciarse cada vez más de Bauzá, quien a su vez rompió ya por completo con dicho sector.

Dos años después, las elecciones autonómicas y locales de mayo de 2015 supusieron una auténtica debacle para el PP en Baleares. Fue de nuevo el partido más votado en la mayoría de instituciones, pero en el Parlamento regional pasó de 35 a 20 diputados, sus peores resultados de la historia. Ello posibilitó la conformación de un nuevo Ejecutivo, presidido por Armengol gracias al apoyo del PSOE, MÉS por Mallorca, MÉS por Menorca y Podemos. Bauzá fue forzado a dimitir como presidente del PP balear en julio de ese mismo año, si bien en aquellas fechas fue nombrado finalmente senador autonómico, cargo al que también ha renunciado ahora. En aquel periodo de crisis interna que vivió en 2015 la formación popular en el Archipiélago, se optó por nombrar de manera provisional a un presidente interino, que fue Miquel Vidal.

Con posterioridad, Bauzá decidió aspirar de nuevo a presidir el PP balear, por lo que se presentó al congreso regional celebrado en marzo de 2017. Su rival en dicho congreso fue Company, quien se impuso claramente y logró casi el 72% de los votos de la militancia. Desde entonces, los desencuentros entre ambos políticos habían ido sucediéndose de manera más o menos velada. Así, Company consideraba que Bauzá intentaba ofrecer una visión distorsionada de la nueva dirección regionalista, al situarla en la órbita catalanista, mientras que Bauzá decía no sentirse identificado con los postulados que defiende Company. Por otro lado, la figura de Bauzá había ido perdiendo peso y relevancia de manera progresiva en la dirección nacional del PP.

Esa situación ha derivado finalmente en la marcha de Bauzá. Sólo el tiempo dirá si su adiós cierra una larga etapa de crisis interna en el seno del PP de Baleares o si tal vez reabrirá viejas heridas, en forma de polémicas lingüísticas, que parece que no acaban nunca de cicatrizar.