Junqueras, durante su declaración ante el Tribunal Supremo
Junqueras, durante su declaración ante el Tribunal Supremo - Pool /EFE

Junqueras contradice a Puigdemont y pide no descartar unas nuevas elecciones

El secesionismo, dividido ante la respuesta a dar tras la sentencia del TS

Àlex Gubern
BarcelonaActualizado:

El objetivo es común, la estrategia totalmente divergente. La fractura, y guerra abierta, entre los partidos independentistas ya no es posible esconderla, y ante la perspectiva de un otoño marcado por la sentencia del Tribunal Supremo, ERC y JpC exhiben sus diferencias. La principal cuestión que afronta el secesionismo es qué respuesta dar a una previsible sentencia condenatoria del TS: mientras queCarles Puigdemont y parte de JpC señalan que un adelanto electoral no debería ser una opción, en Esquerra, en ciclo electoral alcista, ven posible superar por primera vez en unas autonómicas a los exconvergentes.

Ayer mismo, el líder de ERC, Oriol Junqueras, en una entrevista por escrito de Catalunya Ràdio desde la cárcel de Lledoners (Barcelona), apuntaba que «convocar elecciones es una opción que no se debe descartar nunca», algo en lo que difiere de Puigdemont y el presidente delegado Quim Torra, que es quien en última instancia tiene la capacidad para disolver el Parlament. El expresidente fugado a Bélgica insistía de manera reciente en que un ejecutivo catalán en funciones, o un ejecutivo que se disponga a convocar comicios, no dispone de la fuerza para enfrentrarse al Estado tras la sentencia al TS, alimentando así la estrategia de choque y confrontación de la que ahora Oriol Junqueras dice renegar.

Junto con el líder de los republicanos, voces de peso dentro del partido como la del vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés, sostienen además que no tiene sentido prolongar la legislatura si además el ejecutivo catalán no logra aprobar los Presupuestos para 2020. Las cuentas del Govern están prorrogadas desde 2017.

La negativa a convocar elecciones por parte de Puigdemont y Torra se entiende también por el completo desbarajuste, en contraste con ERC, en el que está sumido el espacio postconvergente. A mediados de septiembre, el movimiento Crida Nacional per la República, impulsado por Puigdemont y el exlíder de la ANC Jordi Sànchez, se reactivará, en un movimiento paralelo al de la reordenación del espacio de JpC, que a su vez coincide también con los movimientos internos que se producen en el seno del PDECat. De fondo, la posible irrupción como nuevo reclamo electoral de Artur Mas, cuya inhabilitación vence en febrero.

Diada de desunión

En cualquier caso, el desconcierto entre el independentismo es mayúsculo, y los sectores más ultras tachan de manera abierta a ERC de traicionar lo que llaman «mandato» del 1 de octubre. Esquerra «no necesita sobreactuar ni gritar para decir que es independentista», insistía ayer Junqueras ante las críticas vertidas contra el diputado Joan Tardà, ahora adalid del «diálogo». La próxima Diada, a la que algunos dirigentes de ERC no acudirán, puede ser la de la desunión.