Torra, Colau y la delegada del Gobierno en Catalunya, Teresa Cunillera, durante el acto de homenaje a las víctimas del 17-A
Torra, Colau y la delegada del Gobierno en Catalunya, Teresa Cunillera, durante el acto de homenaje a las víctimas del 17-A - MARTA DÍAS

El independentismo se agarra al segundo aniversario del 17-A para alentar la «teoría de la conspiración»

El independentismo alimenta la teoría de la conspiración dos años después de la matanza

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Barcelona honró ayer a las víctimas del atentado yihadista de La Rambla de hace dos años dedicándoles un sobrio acto de corte institucional al que acudió una amplia representación política. Así las cosas, la delegación de cargos públicos, encabezada por la alcaldesa de la capital catalana, Ada Colau, ocupó un segundo plano en una jornada sin discursos centrada en el dolor de las familias de los fallecidos. También se quiso reconocer la labor de los cuerpos de seguridad y los servicios de emergencias frente a una masacre que se cobró la vida de 16 personas en Barcelona y Cambrils (Tarragona).

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no acudió a la cita, pero mostró en Twitter su recuerdo hacia las víctimas y lanzó un mensaje de unidad y firmeza frente al terrorismo. «Seguiremos firmes y unidos frente al terrorismo», recogió la cuenta de Twitter de Sánchez en dos mensajes en castellano y catalán. En parecidos términos se expresasó el líder del PP, Pablo Casado: «La violencia y el odio de los terroristas no podrán acabar con la libertad, democracia y fortaleza de una España y una Europa unidas». Por su parte, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, expresó todo su apoyo a las fuerzas de seguridad que se juegan la vida para proteger las libertades, recalcando que, frente a «la barbarie y la intolerencia», hay que interponer «democracia y libertad». Pablo Iglesias (Podemos) envió un «abrazo a quienes sufrieron y sufren aquella salvajada» y Santiago Abascal (Vox) dijo que las amenazas «siguen vigentes». Ninguno acudió ayer al homenaje.

A primera hora, y bajo un sol abrasador que contrastó con la lluvia que regó los actos del primer aniversario, la delegación de políticos acompañó a los familiares y supervivientes, que depositaron flores blancas en unas macetas colocadas en el punto en el que se detuvo la furgoneta que los terroristas utilizaron el 17 de agosto de 2017 para sembrar el pánico en Barcelona. Las víctimas pidieron que el acto de ayer se saldara sin declaraciones, discursos ni palabras de la clase política. Y así se hizo, aunque con matices. Los dirigentes independentistas limitaron su respeto al silencio solicitado por las familias de las víctimas al propio acto oficial. Fuera de ese contexto, y especialmente a través de las redes sociales, tanto el presidente de la Generalitat, Quim Torra, como el expresidente fugado de la justicia española, Carles Puigdemont, desplegaron el argumentario que el secesionismo ha venido utilizando a lo largo de los últimos meses, agarrándose a todo tipo de teorías de la conspiración para tratar menoscabar al Estado y sacar rédito político de los atentados.

Torra aprovechó la ocasión para destacar la gestión que Puigdemont, entonces «president», hizo de los atentados. «El primer pensamiento hoy es para las víctimas del espeluznante atentado de hace dos años y para sus familias. También tenemos muy presentes al presidente Carles Puigdemont, al consejero Quim Forn (responsable del Departamento de Interior en 2017), al mayor Trapero, a los Mossos y a los servicios de emergencias, que actuaron de manera ejemplar», apuntó el jefe del ejecutivo en su Twitter. Fuentes del Govern señalaron a ABC que Torra se reunirá mañana con Forn como parte del reconocimiento a los políticos independentistas. Desde Bélgica, Puigdemont recogió el guante de Torra mostrando su afición a las teorías de la conspiración que tratan de unir al Estado, y especialmente al Centro Nacional de Inteligencia (CNI), con la arremetida yihadista de 2017. «El recuerdo a las víctimas es un deber ético, y también la aclaración de todos los puntos oscuros», apuntó, también en su caso a través de las redes sociales.

Teoría de la conspiración

Con todo, fue la Assemblea Nacional Catalana (ANC) el actor del independentismo que exhibió un mayor descaro en el uso de la masacre del 17-A para justificar la secesión de Cataluña. En un comunicado difundido ayer, la entidad volvió a sembrar dudas sobre la acción de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado; resaltó el supuesto interés del Gobierno de Mariano Rajoy por desestabilizar entonces Cataluña en vísperas del referéndum ilegal del 1-O, y afirmó que, por estar dentro de España, los catalanes no tenían asegurada su «seguridad».

También los Comités de Defensa de la República (CDR), el sector del separatismo habitualmente más agresivo en sus formas, se aprovechó de la efeméride. Convocaron ante la Sagrada Familia a unos 300 fieles -mayoritariamente jubilados- para «exigir la verdad» sobre los atentados. Vestidos de negro y con los rostros tapados con máscaras, guardaron un silencio que acabó en aplausos. Portaban carteles -en inglés, castellano y catalán- donde exigían saber «toda la verdad sobre los atentados». Uno de estos eslóganes iba más allá y se preguntaba si el 17-A fue un «crimen de Estado». Los turistas, que a esa hora abarrotaban el perímetro de la basílica, no entendían nada.