El CNI intervino en la grabación que acabó en Cuba con Pérez Roque y Lage

El CNI intervino en la grabación que acabó en Cuba con Pérez Roque y Lage

El régimen retiró el estatus diplomático que permitía al equipo operar en la isla. Madrid y La Habana buscan aún una solución

D.MARTÍNEZ/C. MORCILLO/P. MUÑOZ | MADRID
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Aún sin solucionar. Pese a que ya se ha cumplido un mes desde que saliera a la luz el malestar de las autoridades de Cuba por diversas actividades del CNI en la isla, sigue abierto este «conflicto» que coincidió en el tiempo con la caída en desgracia y destitución del primer ministro del régimen castristas, Carlos Lage, y del ministro de Asuntos Exteriores, Felipe Pérez Roque. La reacción del Gobierno del dictador Castro fue pedir la salida de los agentes del CNI y como medida previa les retiró el estatus diplomático que les permitía operar en la isla. Según las fuentes consultadas por ABC, el motivo que llevó a esta decisión fue la creencia de que agentes del Centro intervinieron en la grabación en la que los dos políticos cubanos criticaban al régimen habanero.

En España este conflicto salió a la luz pública el pasado 21 de mayo. En concreto, ABC titulaba: «El CNI analiza su situación en Cuba tras el malestar del régimen por sus actividades». «Estas actividades» estaban relacionadas con unas grabaciones ambientales de las que fueron objetivo el ex primer ministro cubano Carlos Lage y el canciller Felipe Pérez Roque, hombres fuertes del régimen comunista hasta su fulminante caída en desgracia.

Si estos prebostes fueron dos de los protagonistas de esas «actividades» del CNI que tanto han molestado a Cuba, el escenario de las mismas fue una hacienda del departamento de Matanzas propiedad del ingeniero cubano Conrado Hernández, enlace de la Consejería vasca de Industria con la cubana Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial (SPRI). Este hombre -tiene la nacionalidad española, aunque Cuba no reconoce la doble nacionalidad y es amigo de juventud de Lage-, fue detenido el 14 de febrero en el aeropuerto de La Habana, cuando se disponía a viajar con su esposa a Bilbao.

El 27 de febrero la oficina de la SPRI en La Habana fue registrada por la Policía que se incautó de numerosos documentos. Setenta y dos horas después del registro, el 3 de marzo, apareció la Nota Oficial del Consejo de Estado anunciando que Lage y Pérez Roque eran «liberados» de sus respectivos cargos, pero sin explicar los motivos del cambio, aunque desde las terminales del régimen se les acusó de que querer llevar el «capitalismo» a la isla. También Fidel Castro alzó la voz para calificar a sus antiguos colaboradores de «indignos» por haberse dejado «seducir por las mieles del poder».

Epicentro del conflicto

En la hacienda de Hernández se sitúa el epicentro del conflicto con el CNI. A esa vivienda fueron invitados Lage y Pérez Roque y sus duros comentarios contra el régimen castrista fueron grabados. En esta operación participaron de forma directa agentes del CNI, que incluso, según las fuentes consultadas, llegaron a hacer determinados comentarios para elevar así el tono de las críticas de los dos políticos. El Gobierno cubano no tardó en tener conocimiento de la reunión en la hacienda de Hernández y de la actuación del CNI. Por ello, urgió a que los agentes abandonaran la isla, al tiempo que les retiraba el estatus de diplomático.

Además, Conrado Hernández, como perejil de todas las salsas, también mantenía fuertes nexos con el grupo empresarial vasco UGAO, establecido en Cuba desde 1987 y dirigido por el etarra José Miguel Arrugaeta San Emeterio. UGAO ha financiado varios proyectos en sectores como la energía térmica, la industria ligera y los servicios de salud, aportando además tecnología avanzada a la Isla.

Ante la trascendencia del caso, el Gobierno que preside Zapatero, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, ha intensificado sus gestiones con las autoridades cubanas para buscar una solución por la vía diplomática, ya que desde un primer momento su intención ha sido la de subsanar cuanto antes el asunto para evitar que tuviera otras consecuencias que pudieran interferir en las relaciones entre ambos países. El interés por no deteriorar esta relación adquiere mayor importancia si cabe en un momento en el que España intensifica sus gestiones para encauzar las relaciones de la UE con el régimen castrista.

Aunque el Gobierno de Zapatero y Cuba tienen un buen clima de entendimiento, los esfuerzos para solucionar el asunto del CNI no están teniendo los resultados esperados. En este sentido, las fuentes subrayan que en el país caribeño la administración del tiempo es muy diferente, por lo que las gestiones no van al ritmo deseado por España.

Las negociaciones se están realizando desde el terreno político-diplomático y la posición de CNI durante este mes ha sido la de mantenerse a la espera de las decisiones que se tomen en ese ámbito. España ha optado por esta vía al tener muy en cuenta «las singularidades» del régimen castrista y de ahí que se esté gestionando con un sigilo propio de un asunto de «alto secreto», como ha sido calificado.