El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece sobre la venta de armas a Arabía Saudí ayer en el Congreso - EP

El Gobierno defrauda a sus socios por su posición sobre Arabia Saudí

Pedro Sánchez se enfrenta a su principal socio parlamentario, Pablo Iglesias, por los «intereses de España»

MadridActualizado:

El presidente del Gobierno se vio obligado ayer a un ejercicio de pragmatismo a costa de verse enfrentado a sus socios de la moción de censura. Pedro Sánchez defendió la necesidad de mantener los contratos de exportación de material de defensa a Arabia Saudí, aduciendo los intereses de empleo de España en este sector: «¿Dónde tengo que estar hoy aquí? En la defensa de los intereses de España, del trabajo de sectores estratégicos, situados en zonas azotadas por el drama del desempleo».

El líder del Ejecutivo argumentó que «España cuenta con un completo marco legal y de buenas prácticas en este sector», apuntando incluso a estándares «superiores a los de otros países», avanzando que ello «no excluye la posibilidad de mejorar este sistema» y anticipando «una propuesta pionera en controles de verificación y de transparencia», aunque no llegó a dar ningún detalle al respecto.

Defendió Sánchez que los contratos en vigor «cumplen con la normativa aplicable» y se parapetó en la necesidad de alcaldes, como el de Podemos en Cádiz, Kichi, de mantener las cargas de trabajo pese a sus convicciones antimilitaristas: «Pero convive con una prioridad más inmediata. Yo lo entiendo».

A Pablo Iglesias no le gustó que Sánchez utilizase a los alcaldes. El secretario general de Podemos demandó «pasos con algo más de valentía», descalificando también la «impresentable imagen de la Monarquía española en su relación con una dictadura asesina». Iglesias lamentó que el Gobierno esté teniendo «un perfil demasiado bajo en los debates que se dan en los consejos europeos. Se pueden hacer las cosas un poquito mejor».

Algo que molestó especialmente a Sánchez. El líder de Podemos fue contundente en su rechazo a la relación comercial con Arabia Saudí: «Sí, hay que dejar de vender armas ya» y también hay que «revocar los contratos firmados». Podemos demanda «buscar un comprador alternativo» y «demostrar que la cuarta economía de la zona euro puede asegurar carga de trabajo en los astilleros». Y terminó recriminándole su posición: «No han estado a la altura del espíritu de la moción de censura».

En este tema el Gobierno solo tiene el apoyo del PP, aunque Casado obvió el tema en su intervención y de Ciudadanos, aunque de forma crítica. Albert Rivera insistió en que apoya «la posición de Estado de cumplir los contratos vigentes» pero demandando que hay que replantear el futuro: «No nos ha dicho nada de los contratos futuros». Rivera le pidió una posición global de preocupación por los derechos humanos, y en este sentido le preguntó si los va a defender en su visita a Cuba y si allí se va a reunir con los disidentes cubanos. Algo a lo que Sánchez no se comprometió.

Robles, cuestionada

El líder de Ciudadanos recriminó a Sánchez que «mató políticamente a la señora Robles» cuando la ministra de Defensa aseguró que no se realizaría un envío de bombas a Arabia Saudí. Y se preguntó que «si dijo lo contrario que piensa el Gobierno, qué hace sentada en esa silla».

El cuestionamiento de la ministra de Defensa fue una constante durante todo el debate. El portavoz de ERC, Joan Tardá, lamentó que el Gobierno haya decidido mantener la venta de armamento a Arabia Saudí «desautorizando» a la ministra Robles, quien, a su juicio, anunció la paralización de un contrato de 400 bombas por «dignidad», y lamentó que Sánchez la desautorizase con el argumento «patético» de que se trata de bombas «con muy poco margen de error». «¿Dónde está el grito de no a la guerra?», se preguntó, avisando a Sánchez de que él será «el responsable» del uso último que se haga de las bombas. Desde el PDECat, el diputado Jordi Xuclá defendió a Robles ante la desautorización que sufrió y pidió a Sánchez que «se aparte de este agujero negro», en referencia a Arabia Saudí.