El magistrado Manuel Marchena presidiendo el tribunal, junto a los jueces Andrés Martínez Arreieta y Juan Ramón Berdugo - EFE

Ensayo general del juicio oral del «procés» sin los actores protagonistas

Un tono respetuoso envolvió el primer encuentro entre el tribunal y las partes

MadridActualizado:

Un ambiente respetuoso, con argumentos contundentes pero sin salidas de tono, envolvió ayer la sesión previa del juicio al «procés», en una especie de ensayo general de la vista oral que comenzará en apenas un mes. El preámbulo del juicio –que se extendió durante unas cuatro horas– fue el primer encuentro entre los siete jueces del tribunal con los once abogados de las defensas y las acusaciones.

Solo faltaron los 18 acusados, los actores protagonistas del acto y líderes del plan secesionista ilegal que impulsó la independencia de Cataluña por las vías ilegales, abriendo una crisis sin precedentes en la democracia española. Los magistrados –seis hombres y una mujer– presidieron la sesión desarrollada en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo, el recinto más solemne del Alto Tribunal, en el que se han escrito muchas páginas históricas y en el que cada año se celebra la apertura del curso judicial. Los discursos acompañaron el sobrio estilo del recinto, cuyas paredes están forradas con seis tipos de mármol.

El presidente del tribunal, Manuel Marchena, hace dos semanas candidato a presidir el Supremo, tuvo buenas palabras para las defensas y pidió brevedad en las intervenciones, aunque prometió ser generoso. El objetivo de la sesión era debatir la competencia del Supremo –la cúspide del sistema penal– para enjuiciar el «procés». Las defensas aprovecharon la ocasión para deslizar mensajes políticos.

Un abogado sin corbata

«Hoy empieza todo». Abrió el telón el abogado de Oriol Junqueras, el letrado Andreu van den Eynde, con un discurso solemne, consciente de que ayer comenzó la hora de la verdad, el primer acto antes del juicio. El primer letrado que tomó la palabra admitió su inexperiencia en comparación con los jueces del Alto Tribunal y enunció el alegato que condensa lo que alegan todas las defensas: «Son políticos haciendo política». Ningún letrado portaba el lazo amarillo.

Otra abogada que concentró la atención de la Sala –y de los 220 periodistas acreditados, de 70 medios– fue Marina Roig, la defensora de Jordi Cuixart. Tuvieron la réplica en la precisa y contundente intervención de Jaime Moreno, el fiscal que defendió la visión del Ministerio Público, acompañado por Consuelo Madrigal. En el receso, Marchena le pidió al abogado de Joan Josep Nuet, Enrique Leiva, que se pusiera una corbata.

En la bancada de los abogados que no participaron se situó Francesc Homs, que fue juzgado –y condenado– en la misma Sala Penal por impulsar la consulta ilegal del 9-N. Ayer, Homs, miembro del Govern de Artur Mas que prendió la mecha del «procés», era un mero espectador.