El expresidente catalán, Artur Mas
El expresidente catalán, Artur Mas - ABC

Artur Mas asegura que la condena del Tribunal de Cuentas es «una venganza» del Estado

El expresidente de la Generalitat afirma que la intención de la consulta del 9-N era «que la gente se sintiera consultada»

«Más que Tribunal de Cuentas es un tribunal de 'ajuste de cuentas», agrega

Barcelona Actualizado: Guardar
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El expresidente catalán Artur Mas ha arremetido este martes contra el Tribunal de Cuentas por condenarlo a pagar cerca de cinco millones de euros como máximo responsable de la consulta independentista del 9-N. «Más de Tribunal de Cuentas podemos hablar de 'tribunal de ajuste de cuentas'», ha ironizado el dirigente neoconvergente en una comparecencia ante la prensa en Barcelona.

Asimismo, ha señalado que tanto él, como su exvicepresidenta Joana Ortega y sus exconsejeros Irene Rigau y Francesc Homs, también condenados, son víctimas de la «venganza» del Estado. En este sentido, ha acusado a quienes los juzgaron de obedecer órdenes del Gobierno del PP y de tener escrita sus sentencias antes del mismo inicio de sus procesos. También se ha descrito a sí mismo como «víctima colateral» del proceso independentista y se ha comparado con los dirigentes secesionistas presos y fugados de la Justicia.

«Estamos serenos, firmes, no nos arrodillaremos, nos hacen daño pero no tenemos miedo», ha aseverado Mas, quien después de meses desaparecido del debate público en Cataluña ha reaparecido hoy escoltado por algunos de sus más estrechos colaboradores. «De una forma u otra seguiremos ayudando a los que están en primera línea de este proceso», ha agregado el expresidente en un momento en el que los rumores sobre su eventual retorno a la política catalana son más insistentes.

Pidiendo «solidaridad»

Sin decirlo de forma clara, Mas también ha hecho un llamamiento al movimiento independentista a «solidarizarse» con él y ayudarle a pagar la multa impuesta ayer por el Tribunal de Cuentas como responsable de la consulta ilegal del del 9 de noviembre de 2014. «De daños colaterales hay muchos y tienen diferentes formas. Son intentos claros de destrucción personal, represión y persecución», ha concluido antes de resaltar que, a su parecer, lo que hizo no fue «ningún delito» y que su voluntad era que los catalanes «se sintieran consultados».