Las bombas vendidas a Arabia Saudí
Las bombas vendidas a Arabia Saudí - Senior Airman Christopher Maldon

Las bombas vendidas a Arabia Saudí tienen un margen de error de 9 metros

La ministra Isabel Celaá excusa la venta: «No se van a equivocar matando a yemeníes»

MadridActualizado:

Las 400 bombas GBU-10 de guiado láser que España venderá a Arabia Saudí por 9,2 millones de euros tienen «un margen de error circular asumido de 9 metros de radio aproximadamente», según informan a ABC fuentes militares expertas en armamento y designación de objetivos.

Así se recoge en estimaciones de daños colaterales de la bomba de mil kilos fabricada en EE.UU. por la empresa Raytheon, que además «tiene un error de mal funcionamiento en torno al 5 por ciento». Algo que se estima militarmente como «error escaso» y, por tanto, son bombas para «ataques quirúrgicos».

Estas cifras se obtienen en España de los datos de simulación del «error circular probable» que tiene en cuenta también el tipo de aeronave utilizada en el lanzamiento.

«Matando a yemeníes»

Precisamente a esta precisión se refirió ayer la ministra portavoz Isabel Celaá para justificar la venta de las bombas a Riad. Celaá aseguraba que las bombas «son de alta precisión» y «no se van a equivocar matando a yemeníes».

Obviamente, lo de «equivocarse» no es tan tajante porque siempre hay margen para el error, por mucho avance tecnológico que haya: «Estamos solo hablando de limitaciones técnicas de la propia bomba. A ellas hay que añadir el error de la iluminación láser para designar el objetivo de impacto de la bomba, que es humano, el error por inteligencia pobre al designar por error el objetivo o directamente la decisión de saltarse las reglas de enfrentamiento y el derecho de los conflictos armados», añaden las fuentes consultadas.

Además de la teoría, hay casos prácticos para demostrar que este tipo de bombas guiadas con láser no son infalibles y «no se equivocan», como sostiene la ministra Celaá. La niebla, el humo, el polvo o la arena han llegado a «romper» el haz láser de guiado y provocado que la bomba sea errante.

Por ejemplo, el diario «The Washington Post» informó el 22 de febrero de 1991 en su artículo «Numerous US bombs probably missed target» (Numerosas bombas de EE.UU. erraron probablemente en el objetivo) que una bomba GBU-10 erró en el ataque de 1986 a las residencias oficiales de Muammar Gadafi en Libia: una explosionó en un barrio residencial. Aunque desde ese ataque han transcurrido 32 años.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la ministra Celaá también ha afirmado que en el contrato de venta «no hay especificación, naturalmente» sobre si se utilizarán en la guerra de Yemen, en la que se ve involucrada Arabia Saudí desde 2015, junto a una coalición árabe suní, frente a los rebeldes hutíes que son apoyados por Irán.

«Por las características de los misiles láser no parece que vayan orientados a ese fin [guerra de Yemen], eso es lo que considera el Gobierno», subrayó la ministra portavoz, quien tuvo que explicar una vez más la decisión adoptada por el Gobierno español después de que Arabia Saudí amagara con romper el contrato de las cinco corbetas de Navantia si no recibía las bombas.

Malestar por la crisis

El 3 de septiembre la Cadena Ser informaba sobre la paralización de la exportación de esas 400 bombas, procedentes de un «stock» del Ejército del Aire. Fue una información filtrada que no fue en ningún momento desmentida por el Ministerio que dirige Margarita Robles.

Diez días después, y tras la mayor crisis diplomática vivida con Arabia Saudí, el ministro de Exteriores, Josep Borrell, tuvo que salir a corroborar el cambio oficial de criterio del Gobierno: «No hay argumento para no cumplir el contrato».

Fuentes empresariales consultadas por este diario no entienden por qué no se explica y liga la decisión final del Gobierno a la posibilidad de perder el contrato de Navantia: «Sin más explicaciones, es lo que ha sucedido». Además, muestran su malestar por la escasa discreción con la que se ha llevado este asunto, «algo que suele debilitar futuras opciones contractuales con los países de la zona muy sensibles a airear sus compras».

A la ministra portavoz se le preguntó por el posible impacto de la crisis en el Gobierno y si alguno de sus miembros, en clara alusión a la ministra Robles, ha tenido que ser reprendido en el Consejo de Ministros: «Ha sido una opinión que el Gobierno ha cerrado decidiendo de manera colegiada el cumplimiento del contrato con Arabia Saudí».