Carlos Torres relevó a Francisco González como presidente de BBVA hace poco más de dos meses - ADRIÁN MATEOS

Los accionistas reprueban a González y Torres alega que el caso no está dañando el negocio

El presidente del banco dice que la investigación interna del caso aún durará varios meses y que en todo caso la que prevalece es la judicial en la Audiencia Nacional

BilbaoActualizado:

Francisco González cedió ayer a la insoportable presión que había sobre él y BBVA a raíz del escándalo de las escuchas del excomisario José Manuel Villarejo supuestamente por encargo de la entidad y renunció a sus cargos honoríficos en el banco. Lo hizo "in extremis", a menos de 24 horas de la junta de accionistas que se celebra hoy y que amenazaba con volverse inmanejablempara el consejo de administración. Tras su discurso, el presidente de BBVA, Carlos Torres, ha hecho una mención especial al caso agradeciendo primero a su antecesor su dimisión para evitar más daño a la entidad y ha insistido en quense seguirá investigando el caso con rigor de forma interna y colaborando con la causa judicial abierta en la Audiencia Nacional. "BBVA ha sido, es y será un banco honesto y seguirá actiando como tal", ha concluido

El banquero ha aclarado en todo caso que la intervención de más de 15.000 llamadas de altos cargos del Gobierno de Zapatero y de la CNMV y a empresarios que la agencia de Villarejo, Cenyt, habría hecho entre 2004 y 2005 por encargo de BBVA para tratar de frenar el asalto de Sacyr y Luis del Rivero a la entidad "son totalmente desconocidas para nosotros". Eso sí, Torres ha recordado que al conocerse ese supuesto espionaje el pasado enero, la entidad amplió el alcance de la investigación interna que se inició en junio de 2018 y que llevan a cabo Pwc, Uría Menéndez y Garrigues. "Pwc nos ha dicjo que aún llevará varios meses de trabajo, y tan importante como hacer la investiagción con celeridad es hacerla bien", ha dicho Torres ante las críticas a la tardanza en esas pesquisas. El nuevo presidente ha recordado además que el caso está siendo investigado por la Audiencia Nacional y esta, ha dicho, "es la que prevalece sobre cualquier otra iniciativa", garantizando además su colaboración con esa investigación judicial.

El escándalo ha enrarecido el ambiente de la que es la primera junta de accionistas de Torres, que a finales del pasado año sucedió a González, como presidente de BBVA. La renuncia temporal, hasta que se aclare lo sucedido, de González a la presidencia de honor del banco y su Fundación, habría servido para apaciguar los ánimos de grandes accionistas e inversores, pero no han aplacado las críticas de la junta tanto por este caso como por el resultado demla gestión de González durante sus 18 años de presidencia, tiempo en que BBVA ha perdidp un 30% de su valor en Bolsa y se ha visto superado por su competidor el Santander.

"Nos preocupa un cierre en falso del caso Villarejo, que está causando daño" al banco, ha dicho el representante de la Asociación de Cuadros de Banca en BBVA (ACB-BBVA), UGT Y CC.OO. quien ha reclamado "tolerancia cero" al consejo de administración. Distintos representantes de empleados y otros accionistas han criticado la falta de controles internos y elmdaño reputacional qudneste caso estaría causando un daño reputacional a la entidad. Sin embargo, Torres ha asegurado que el banco está haciendo un seguimiento del impacto del caso y por ahora no se ha detectado un deterioro ni del negocio ni de la cotización bursátil.

Guiños a los orígenes vascos de BBVA

Por el momento, el aire que se respira en el palacio Euskalduna es calmado. Fuentes del banco han reconocido que el anuncio que realizó ayer el expresidente de honor ha rebajado la tensión, aunque se espera que Torres sea consultado por los accionistas sobre el escándalo durante la mañana. Con poco más de dos meses en el cargo, el nuevo presidente se ha visto obligado a dar la cara ante los accionistas en un contexto de crisis que recuerda al que imperó en la junta de 2002, cuando González forzó la salida de los históricos consejeros vascos de BBV, representantes de las llamadas familias de Neguri, tras aflorar sus cuentas secretas en Jersey.

Eso inició un progresivo distanciamento durante la presidencia de González de BBVA de sus raíces bilbaínas. De hecho, el discurso de Torres hoy ante la junta, que ha centrado en el compromiso del banco con desafíos sociales como el cuidado del medioambiente y el creciemiento inclusivo, además de defender ―como acostumbraba González― los avances en digitalización de BBVA, ha estado lleno de guiños a los orígenes vascos del banco. Por ejemplo, ha saludado y dado la bienvenidad a la junta en euskera, algo que su antecesor no solía hacer, y ha recordadó que la ceremonia de entrega de los Premios Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA cambiará a partir de este año de sede y se celebrará en el Palacio Euskalduna de Bilabao, "la ciudad que representa nuestras raíces", ha recalcado.