El FMI también critica los nuevos impuestos de Sánchez y le pide que suba el IVA

El organismo con sede en Washington empeora por segunda vez en mes y medio la estimación de crecimiento de España al 2,5% en 2018 y al 2,2% en 2019, una y dos décimas menos que las anteriores

MADRIDActualizado:

Tres organismos internacionales en un mismo día han mostrado sus reticencias sobre el plan presupuestario del Gobierno de Pedro Sánchez. Tras la Comisión Europea y la OCDE, el tercero que se ha unido a este ambiente de desconfianza ha sido el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha publicado esta tarde un completo informe sobre la economía española en el que revisa a la baja por segunda vez en mes y medio su previsión de crecimiento sobre nuestro país: para este año augura un 2,5% de avance del PIB mientras que para 2019 pronostica un 2,2%, una y dos décimas menos respectivamente frente a la estimación que realizó hace escasas semanas, a principios de octubre. Ambas son inferiores al avance del 2,7% para 2018 y el 2,3% para 2019 que pronostica el Gobierno.

La razón de esta sorprendente revisión es que el FMI da por acabada la evaluación anual sobre la economía española que emanaba del rescate bancario de 2012. El organismo dirigido por Christine Lagarde se despide con un último informe especial sobre la economía actualizado en noviembre, por lo que incluye el pacto presupuestario firmado entre PSOE y Podemos, del que muestra sus dudas, y una larga lista de deberes.

La principal conclusión es que el FMI desconfía de las previsiones de recaudación del plan presupuestario, en concreto de las nuevas tasas a la economía digital y a las transacciones financieras. «Algunas de estas medidas tienen un impacto incierto, en particular aquellas que suponen por completo nuevos impuestos y políticas», sentencia el Fondo, que en otro capítulo recomienda la implementación internacional de la tasa Google y Tobin en lugar de que sea España el primer país que las adopte, ya que si no, las empresas pueden cambiar su estrategia fiscal y financiera o mover sus sedes o sus operaciones para sortear el pago del impuesto en España.

«La introducción planificada de las tasas a las transacciones financieras y digitales quizá den resultado en el corto plazo pero serían más impactantes y estarían mejor engrasadas en un marco coordinado internacional, dada la movilidad de la base imponible» sentencia el FMI, aludiendo a que la facturación que quiere gravar el Gobierno Sánchez puede acabar en otras jurisdicciones.

Subida de IVA e impuestos especiales

En su lugar, el FMI reconoce abiertamente que sus «opciones preferidas» para que el Gobierno ajuste pasan por medidas que «eleven la recaudación por IVA, suban los impuestos especiales –al alcohol, tabaco o carburantes– y los medioambientales». En caso de que las previsiones de ingresos no basten para recaudar lo previsto, «estas son las opciones preferidas para completar cualquier insuficiencia en los ingresos frente al presupuesto de 2019 y así consiga el ajuste necesario en el medio plazo», zanja.

El déficit, en peligro

Porque el FMI señala que el déficit previsiblemente no acabará en el 1,8% del PIB previsto por el Gobierno ante los escasos apoyos a los Presupuestos sino que, si hay prórroga absoluta, se irá al 2%. Sin embargo, al elevarse las pensiones y los sueldos públicos en 2019 como estaba comprometido para el año que viene, y sin ajuste adicional alguno, el agujero engordará hasta el 2,4%, un boquete que no se reducirá al menos hasta 2021. La ministra de Economía, Nadia Calviño, ya reconoció ayer que si hay prórroga presupuestaria el déficit cogerá peso. El déficit estructural –es decir, sin tener en cuenta el ciclo económico–, irá creciendo año a año del 2,8% actual hasta el 2,9% del PIB en 2020 según el cuadro que dibuja el FMI.

En definitiva, los ajustes no son suficientes y el Fondo reclama más subidas de impuestos. «Para limitar el riesgo de potenciales carencias presupuestarias y asegurar que se cumple la mejora prevista del déficit nominal y estructural, es importante añadir medidas en el Presupuesto y estar preparado para adoptar acciones contingentes, en caso de que cualquier deterioro en los ingresos se produzca. Medidas adicionales de ingresos serían preferibles, pero también se pueden identificar opciones en el lado de los gastos», exige.

El SMI amenaza a jóvenes y poco cualificados

En esta «mascletá final», el FMI también pide al Gobierno medidas habituales en sus informes: desde no acabar con la reforma laboral –a la que achaca una quinta parte del aumento de las exportaciones desde 2010– hasta abaratar el despido. Llama especialmente la atención la crítica que lanza a una de las «medidas estrella» de Podemos en el plan presupuestario: la subida del 22% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 900 euros anuales. El organismo de Lagarde alerta que «puede poner en riesgo el empleo, oportunidades para los trabajadores menos cualificados y los jóvenes».

En definitiva, el Fondo recomienda vincular las subidas salariales a aumentos de productividad, de forma que las compañías adecúen los sueldos a la evolución del negocio, y no devolver así músculo en la negociación colectiva a los sindicatos, como planea el Ejecutivo.

Opuesto a ligar pensiones e IPC

No es el único aldabonazo final que se reserva el FMI en la recámara. Ante las protestas de jubilados y las últimas recomendaciones del Pacto de Toledo, el FMI lamenta que se haya acabado con la reforma de las pensiones de 2013. «Limitar los aumentos de las pensiones al mínimo legislado del 0,25% por año en varios ejercicios hubiera eliminado el déficit estructural de la Seguridad Social», critica.

Este punto, precisamente, se quedó fuera cuando el PP pactó con el PNV que las pensiones subieran un 1,6% este año y el siguiente, una concesión que ha derivado en que en 2018 y 2019 el PSOE vaya a vincular la pensión con el IPC. Y para acortar distancias entre los trabajadores indefinidos y los temporales pide «reducir las indemnizaciones por despido de los trabajadores fijos».

Pide subir las bases mínimas a autónomos

«La reciente recomendación del Pacto de Toledo de ligar permanentemente los incrementos en las pensiones a un indicador de poder de comprano pueden ser adoptados aisladamente, sino que necesitan ser parte de un paquete de medidas sostenible», apunta el organismo, que reclama una nueva reforma de las pensiones para evitar que el «sistema peligre».

Entre las medidas que recomienda para sanear las maltrechas cuentas de la Seguridad Social figuran «incentivar que se alargue la vida laboral», elevar los ingresos mediante un incremento de la «cotización mínima a los autónomos» y un alza de las «bases máximas sujetas a cotización» y auspiciar «ahorros adicionales» mediante instrumentos como la «inscripción automática en un plan de ahorro» voluntario.