El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría
El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría - ÓSCAR DEL POZO

La OCDE empeora su previsión de crecimiento de España y alerta de la «incertidumbre política»

La institución recorta en dos décimas su estimación de avance del PIB al 2,6% y el 2,2% en 2018 y 2019 respectivamente

MADRIDActualizado:

La desaceleración de España ya se ha instalado en la plana mayor de casas de análisis y organismos internacionales. El último en dar la voz de alarma ha sido la OCDE, que ya había dejado señales de aviso, y en sus últimas previsiones de crecimiento ha recortado las correspondientes a España en dos décimas para 2018 y 2019: augura que la economía avanzará un 2,6% este año y un 2,2% el que viene, para caer al 1,9% en 2020. Así lo recoge en sus últimos pronósticos presentados esta mañana en París, donde recoge una moderación del crecimiento en la mayor parte de economías avanzadas.

El llamado «club de los países ricos» alerta de un buen número de riesgos que enfrenta la economía española, entre ellos la «incertidumbre política» que, junto a las «turbulencias en los mercados internacionales» pueden «reducir la confianza del sector privado, obstaculizando la demanda doméstica».

El organismo dibuja un horizonte para España con peligros «manejables» sobre las previsiones ya que, en líneas generales, se asemejan a las realizadas por el propio Gobierno, que recoge un crecimiento del 2,6% y el 2,3% para 2018 y 2019. La OCDE empeora, eso sí, sus previsiones de déficit público –al 2,7% del PIB este año y el 1,8% el que viene–, de deuda de las administraciones –del 97,7% y el 96,5% respectivamente– y de exportaciones netas, que este año se recortarán un 0,5% y en 2019 y 2020 estarán estancadas.

Ante este panorama sombrío advierte de que el desequilibrio fiscal será «mayor del inicialmente estimado» –en mayo auguraba un 2,4% del PIB– por lo que llama a fijar «objetivos de consolidación fiscal a medio plazo» de forma que cualquier crecimiento del PIB mayor al estimado se utilice para «reducir la deuda».

Porque el principal peligro que advierte la OCDE apunta a un crecimiento del comercio mundial «menor a lo esperado, lo que socavará» las exportaciones nacionales, con los ecos de una guerra comercial de telón de fondo. Sin ir más lejos, el pesimismo de la institución tiñe las estimaciones sobre los principales países, ya que en la plana mayor hay revisiones a la baja. Por segunda vez en dos meses, la institución con sede en París ha empeorado sus previsiones de crecimiento mundial en dos décimas al 3,5%, llamando a los países a prepararse para «tiempos más difíciles» y estrechar su colaboración ante los fantasmas del proteccionismo.

Junto a este factor, la subida de tipos de la Reserva Federal y la posible desaceleración de China, se perfilan como los otros grandes riesgos globales. No cambia sus augurios sobre Estados Unidos –crecerá un 2,9% este año y un 2,7 el que viene– aunque ha recortado sus estimaciones para la Eurozona en una décima para ambos años al 1,9% y el 1,8% respectivamente. Francia y Alemania avanzarán un 1,6% este año.

Demanda doméstica como motor

Los motores del crecimiento para España serán así la «demanda doméstica, apoyada por los bajos tipos de interés y el fuerte crecimiento del empleo». Tras el músculo del consumo privado figuran, en palabras de la OCDE, «las favorables condiciones de financiación, el fuerte aumento del empleo y las medidas incluidas en los Presupuestos de 2018, como las subidas de salarios y pensiones». Asimismo, la inversión empresarial continúa creciendo por el abaratamiento de la financiación y la «mejora de los márgenes de beneficio».

Combatir el abuso de contratos temporales

La OCDE salpimenta las buenas nuevas de la economía con los peligros que enfrenta y un abundante menú de reformas y peticiones para el Gobierno de Pedro Sánchez. La principal, «luchar contra el abuso de los contratos temporales», una cuestión «clave» para combatir la dualidad del mercado laboral entre indefinidos y eventuales.

Salarios estancados

El organismo también urge a elevar la productividad, que crece incluso por debajo de los salarios, estando estos estancados. «Dado el elevado ratio de contratos temporales y a tiempo parcial, el crecimiento de los salarios continuará siendo moderado así como la tasa de desempleo seguirá siendo alta», subraya el organismo dirigido por Ángel Gurría.

También llama a acabar con «la fragmentación interna de los mercados de producción» para potenciar las economías de escala. La OCDE pone el dedo en la llaga en la «duplicidad» de medidas de innovación autonómicas y estatales, para lo que llama a la «coordinación y evaluación».