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Portugal recurre a Renfe para alquilar más trenes, pero «no hay más disponibles»

La portuguesa CP paga siete millones de euros anuales por arrendar 20 locomotoras diésel

Corresponsal en LIsboa Actualizado: Guardar
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Renfe lleva casi una década siendo la tabla de salvación de su homóloga portuguesa, CP (Comboios de Portugal, Trenes de Portugal), a través del alquiler de locomotoras diésel que resultan vitales para la circulación al otro lado de la frontera. Pero ahora el acuerdo se topa con un muro: el país vecino desea sumar una operación mayor y la empresa española reconoce que, actualmente, no tiene más unidades porque todas están en uso.

Las conversaciones entre ambas compañías no están cerradas, pero han llegado a un punto de difícil solución, sobre todo porque Renfe pretende centrarse en adquirir 30 máquinas de alta velocidad por un montante que puede rondar los 1.500 millones de euros.

Lo que está claro es que tampoco quiere perder la fuente de ingresos que llega desde Lisboa, pues desde 2010 se ingresan siete millones de euros por el alquiler de las 20 locomotoras diésel que forman parte del convenio vigente.

En los últimos meses, algunas de esas unidades han sufrido averías, razón por la cual el Gobierno luso desea incrementar su petición a entre 12 y 14 locomotoras, además de ampliar el contrato hasta 2022 o 2023.

CP confía en que Madrid pueda encontrar una vía, porque ahora mismo todo se halla en un callejón sin salida y Portugal precisa de algunas decisiones urgentes en este sentido.

Estaba convocada una huelga del personal portugués para esta semana, pero finalmente se ha desconvocado. Es el reflejo de que la situación echa chispas porque las máquinas en funcionamiento están sobrecargadas e incluso se alzan voces que alertan del riesgo de descarrilamientos u otro tipo de accidentes.

Reposición

El ministro luso de Infraestructuras, Pedro Marques, anunció hace un mes que se reforzaría el alquiler de “material en circulación tanto diésel como eléctrico”, con el objetivo de “reponer lo más rápido posible todas las condiciones de circulación en nuestras líneas regionales”.

Ahora el titular socialista tendrá que afanarse para renovar el acuerdo, que fue revisado por última vez en 2014 para pasar de 17 a 20 locomotoras alquiladas. Los números que maneja CP no permiten muchas más opciones, por ejemplo la adquisición en propiedad, toda vez que el Gobierno de António Costa no quiere disparar el gasto público.

Este verano el sector del tren vive un auténtico calvario al otro lado de la frontera. El tramo ente Ovar y Vila Nova de Gaia está encallado en fase de remodelación, algo que afecta a la duración del viaje entre Lisboa y Oporto, ahora superior en 10 minutos.

La velocidad media en esa franja solía ser de 140 kilómetros por hora, pero se ha reducido a 120. Y aún se prolongará unos meses en la línea más utilizada del país, puesto que une las dos ciudades más importantes.

Tampoco pasa por su mejor momento la situación en el sur, con los trenes al Algarve sufriendo retrasos semana sí y semana también. En cuanto a Cercanías, las dificultades no dejan de manifestarse, como se refleja de Lisboa a Cascais, una línea con gran afluencia porque abre la puerta a las playas.