J. DE VELASCO

Iberoamérica aún es tierra prometida para la inversión española

El 77% de las empresas nacionales aseguran que reforzarán sus posiciones en la zona pese a su desaceleración, según un estudio del IE

FERNANDO PÉREZ
MADRIDActualizado:

Iberoamérica fue el asidero de emergencia, la tabla de salvación a la que se aferraron las empresas españolas durante el naufragio vivido en el mercado doméstico en los peores años de la crisis. Pero la desaceleración que vive la zona y los desequilibrios que sufren algunas de sus principales potencias podrían acabar convirtiendo la solución en un problema. No parece, sin embargo, que las compañías españolas contemplen ese escenario. Más allá de un presente titubeante, aún se vislumbra un futuro firme. Según recoge el estudio «2016: Panorama de Inversión Española en Iberoamérica», elaborado por el IE Business School, un 77% de las empresas españolas con presencia en Latam tienen previsto aumentar sus inversiones este año. Un 17% cree que sus posiciones seguirán invariables y solo un exiguo 6% concede que probablemente sea el momento del repliegue.

«Se mantiene el apetito inversor porque, independientemente de que haya alguna economía que lo vaya a pasar mal y de la desaceleración general de la región, creo que las empresas españolas interpretan que eso es algo coyuntural. Al final, los mercados en los que están presentes, y en los que en algunos casos llevan mucho tiempo, van a volver a crecer y van a tener tasas de desarrollo interesantes tan pronto como se estabilicen. El renunciar simplemente porque la coyuntura no es la que ha sido en los años anteriores no es una opción que contemplen. Todo lo contrario. Es muchas veces durante las crisis cuando aparecen buenas oportunidades», argumenta Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Economía de IE Business School y responsable del informe ejecutivo del estudio.

Y eso que las empresas son conscientes de que las turbulencias económicas seguirán instaladas en la zona algún tiempo. Por tercer año consecutivo, el informe del IE recoge que crece la sensación de que América Latina sufrirá por las dificultades mundiales, especialmente por la desaceleración china y la progresiva subida de tipos de interés que ha puesto en marcha la Reserva Federal. Un 64% de las empresas encuestadas considera que la zona se verá afectada negativamente por este contexto global, tres puntos más que el año pasado y 18 sobre el estudio de 2014.

Pero una oportunidad tan grande como la que ofrece El Dorado americano aconseja la paciencia por encima de coyunturas. «La mayoría de las economías latinoamericanas están atravesando una fase económica difícil, pero las empresas españolas siguen apostando por un mercado de casi 600 millones de consumidores, que presenta un gran potencial de crecimiento a medio y largo plazo», asegura Joaquím Gay de Montellá, vicepresidente de CEOE y presidente de su Comisión de Relaciones Internacionales. «Hay que tener en cuenta que las inversiones realizadas por muchas de las empresas españolas en la región no obedecen por su naturaleza y características a razones coyunturales, sino a decisiones estratégicas. La fuerte presencia de nuestras empresas en Iberoamérica sigue siendo clave para su proyección global», añade el vicepresidente de la patronal española.

Latam es aún territorio de ocasiones, pero cualquier análisis empresarial debe esquivar la generalización y partir de «las distintas realidades» que se viven, apunta Martínez Lázaro. «No debemos identificar a Iberoamérica como un todo. Hay zonas y economías que lo están haciendo muy bien y otras que funcionan desastrosamente. Y cada sector también es distinto, los hay con grandes potenciales de crecimiento y otros que están más saturados y maduros», añade el profesor del IE.

«Hay que ir sector a sector y país a país», coincide Federico Steinberg, investigador principal de Economía y Comercio Internacional del Instituto Real Elcano. «La desaceleración en América Latina es distinta según las zonas. Claramente está afectando menos a los países de la Alianza del Pacífico, y a Brasil, por ejemplo, le está pegando más. En este contexto, muchos países van a tener que hacer ajustes muy importantes. Hay casos con grandes déficit por cuenta corriente y también hay riesgos de déficit de capital, sobre todo después de que EE.UU. haya confirmado que quiere subir más los tipos», explica Steinberg. La desacelaración china y su contagio sobre los países exportadores de «commodities» (de nuevo Brasil en la diana) son otro de los peligros que acechan a determinadas economías.

Las zonas en auge

Brasil, México y Chile han sido los principales receptores de inversión española en el último lustro. Pero los empresarios consultados en la encuesta del IE coinciden en que el apetito se centra ahora en las economías de la Alianza del Pacífico. México seguirá a la cabeza, escoltada por Perú, Colombia y Chile. A cierta distancia estarían Costa Rica, República Dominicana y Cuba. En el resto, estabilidad. Y la única intención declarada de desinversión señala a Venezuela, lastrada por la inseguridad jurídica. Los expertos coinciden en que se han abierto posibilidades en mercados pequeños donde aún hay poca presencia española. «Son países con buenas cifras de crecimiento que cada vez resultan más interesantes, porque también se han dado cuenta de que necesitan la inversión extranjera para crecer como Costa Rica o Panamá», explica Martínez Lázaro. « Panamá es un mercado muy interesante, al ser el nodo logístico y de transporte más importante de la región, así como por las oportunidades de negocio e inversión que ofrece», coincide Gay de Montellá. «Es uno de esos países que quiere cambiar, reescribir su historia. Se ha dado cuenta de que puede haber oportunidades de captar inversiones y negocio y está trabajando para situarse y aprovecharlas. Es importante tener esa vocación», añade Martínez Lázaro.

Y si Pánama es la promesa, Argentina es la esperanza recobrada.La llegada de Macri al Gobierno pretende voltear una economía intervenida durante años y muy poco fiable para la inversión. «Acabamos de ver cómo ha firmado ya un primer acuerdo con los fondos buitres y eso puede volver a reintroducir al país en los mercados de crédito. Aún debe afrontar un ajuste durísimo, pero va a volver a ser un destino atractivo», explica Martínez Lázaro. Gay de Montellá destaca también a Colombia, «que se ha convertido en un mercado relevante por su creciente estabilidad política y la aplicación de pollíticas económicas equilibradas».

El deshielo con Washington y la tímida apertura del régimen de La Habana también han puesto a Cuba en el radar inversor de la empresa española. «Representa más bien una oportunidad a medio y largo plazo. Hay que tener en cuenta que su proceso de apertura económica es lento y gradual. Se trata de una economía planificada, donde el Estado sigue siendo el único actor económico relevante. Es sin duda el momento para informarse y posicionarse en un mercado que puede experimentar en los próximos cinco años sucesivas fases de apertura económica», asegura Gay de Montellá. Martínez Lázaro también apuesta por la prudencia. «Es una incógnita, habrá posibilidades seguro porque es difícil que un régimen se sostenga sin sus fundadores, pero de momento solo hay un cambio de discurso y algunos gestos, no se han visto cambios reales», explica. En todo caso, coincide en que hay que posicionarse ya, porque «es un mercado muy apetecible para las empresas de EE.UU. y en el que Francia ya hecho mucho trabajo diplomático». Steinberg relativiza la importancia de la Isla: «Tiene muy poquito mercado. Es importante desde un punto de vista simbólico y emocional, pero como tamaño de mercado es una broma comparado con Brasil, México o Colombia».

La incógnita brasileña

¿Y la decaída Brasil, queda definitivamente fuera del radar inversor? En plena convulsión, con Lula detenido por corrupción, esta semana se confirmaba que el PIB cayó un 3,8% en 2015, su peor dato desde 1981. «La situación es realmente complicada. Es la primera vez desde la década de los 30 que acumula dos años consecutivos de crecimiento negativo», explica Martínez Lázaro, que añade que la situación se agrava «por una crisis política no menos importante. Al margen de los necesarios cambios económicos para abrir una economía muy cerrada, urgen importantes reformas políticas porque el sistema parlamentario, tan fragmentado, facilita la corrupción».

Pero varios factores juegan a favor de la permanencia en el gigante suramericano. Como recuerda Gay de Montellá, es el segundo país receptor de la inversión directa española en concepto de stock de inversión (43.830 millones de dólares), solo superado por Reino Unido (48.070) y por delante de EE.UU. (43.653) y México (27.821). Y resulta difícil creer que un mercado de 204 millones de habitantes vaya a dejar de ser apetecible. «En Brasil crecen los ingresos. Los bancos de inversión no tienen ni idea de cómo va Brasil. Nosotros tenemos 1.000 millones de clientes que pagan todos los meses. Allí hay una enorme clase media. Brasil va a ir bien», aseguraba recientemente el presidente de Telefónica, Cesar Alierta, en la presentación de resultados de la compañía. La filial brasileña de la teleco española sumó 11.060 millones en 2015, un 3,4% más en términos interanuales. «Brasil no ha perdido relevancia» como destino inversor, coincide el vicepresidente de CEOE. «Las inversiones de las empresas en América Latina tienen vocación de largo plazo y de mantenerse allí, salvo que haya riesgos políticos, que ahora parecen menos importantes», añade Steinberg. «No veo que desinvertir sea una estrategia que esté en la cabeza de las empresas. La coyuntura macro es transitoria, pero el mercado, la clase media emergente va a seguir ahí tras este bache», concluye el investigador del Instituto Real Elcano.

Como amenazas a esta vocación de permanencia, los empresarios señalan la desaceleración (37%), seguida de la devaluación de divisas y la inestabilidad política (ambas con un 27%), la falta de seguridad jurídica (21%) y la inseguridad ciudadana (16%). A la espera de los recortes que la recesión dejará en infraestructuras, los expertos señalan ocasiones en los sectores ligados con el consumo o la bancarización. «Existen grandes oportunidades en agroindustria, alimentación y bebidas, infraestructuras, construcción, servicios de ingeniería, consultoría de todo tipo, medio ambiente, especialmente en tratamiento de agua, residuos urbanos, transporte ferroviario, energía y energías renovables, tecnologías de la información y turismo», resume Gay de Montellá.

El enemigo americano

El estudio del IE también evidencia que a Latam le han salido unos duros competidores: sus vecinos del Norte. Un 71% de las empresas asegura que su facturación aumentará en EE.UU. y Canadá en los próximos tres años, frente al 55% que lo pensaba en 2013. La recuperación en Europa también dispara este porcentaje desde el 21% al 52%. Mientras, Latinoamérica pasa del 95% de hace cuatro años a un 78%, idéntico porcentaje que en 2015. «El interés por Norteamérica lleva años creciendo, con constructoras y energéticas como punta de lanza. EE.UU. es el mercado». «¿Dónde vas a encontrar trescientos y pico millones de consumidores con renta de más de 40.000 dólares», resume Martínez Lázaro sobre una plaza «complicada por su tamaño, pero que ofrece una estabilidad jurídica fundamental». Coyunturas y rivalidad vecinal al margen, Iberoamérica aún es tierra prometida para la inversión española.