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BREXITCómo será la desconexión del Reino Unido de la UE

El artículo 50 establece un plazo de dos años para que la legislación europea deje de tener vigencia en el territorio del país que deja la UE

ENRIQUE SERBETO
CORRESPONSAL EN BRUSELASActualizado:

El artículo 50 del Tratado de Lisboa establece el procedimiento para que un país abandone la Unión Europea. Lo primero que debe pasar es que el Reino Unido comunique formalmente su decisión en este sentido. Y aquí está el primero tropiezo porque mientras Cameron ha dicho que dejará esta misión para el primer ministro que le suceda después de la conferencia del Partido Conservador en Octubre, desde Bruselas todos los partidos políticos le han respondido que esa es una posición inaceptable y que no causaría más que una incertidumbre prolongada. En la cumbre europea del martes y miércoles -donde ya se celebrará una reunión a 27, es decir la primera sin el Reino Unido- se le pedirá claridad al británico.

Una vez que se ha desencadenado el mecanismo, la alta representante deberá hacer un informe de las relaciones con el país en cuestión que pasará a ser un país tercero y el Consejo Europeo nombrará a un negociador. Las negociaciones en este caso no necesitan ser equilibradas, puesto que el objetivo es separarse, así que si el Reino Unido no estuviera de acuerdo con alguna propuesta europea no tiene manera de arreglarlo. Sayed Kamal, el portavoz del Partido Conservador británico en el Parlamento Europeo, que era partidario del Brexit, ha dicho esta mañana que las negociaciones pueden llevarse a cabo con serenidad "para acabar siendo buenos vecinos durante mucho tiempo".

Sin embargo, tanto los populares, los socialistas, los liberales o los verdes han pedido que el proceso se ponga en marcha lo antes posible. La portavoz de la Izquierda Unitaria, Gabriele Zimmer, ha sido la primera en mencionar las consecuencias territoriales para el Reino Unido y ha apoyado abiertamente la celebración de referéndum separados tanto en Irlanda del Norte como en Escocia, cuya población se ha manifestado mayoritariamente por permanecer en la UE. El Sinn Fein, el viejo brazo político de los terroristas del IRA, forma parte del grupo de la Izquierda Unitaria. la portavoz de los verdes, Rebecca Harms ha dicho también que cree que el proceso que se inicia ahora desembocará en la partición del Reino Unido. Manfred Weber, el líder de los populares europeos también ha dicho que "la UE está abierta a nuevos miembros" en referencia a Escocia.

El artículo 50 establece un plazo de dos años para que la legislación europea deje de tener vigencia en el territorio del país que deja la UE. Pero no dice que no se pueda hacer antes. De hecho resultaría muy extraño que en el segundo semestre del año que viene Gran Bretaña ocupase su turno de presidencia rotatoria, como está previsto según el calendario establecido, o que votasen en las elecciones europeas de mayo de 2019. Pero lo cierto es que la legislación también especifica que mientras no esté fuera del todo, está dentro del todo.

Eso tiene que ver por ejemplo con los cálculos del famoso cheque británico por el que se les devuelve una parte de sus contribuciones. Pero también tiene que ver con los miles de funcionarios británicos que trabajan en las instituciones. Lo primero que se congelará son las nuevas contrataciones. El futuro de los que ya forman parte del ejército de burócratas europeos se decidirá en las negociaciones, aunque es evidente que los que puedan quedarse dejarán de ocupar puestos de responsabilidad política. Muchos han anunciado que dado que cuentan con varios años de residencia legal en Bruselas, pedirán la nacionalidad belga.

Y a partir de la desconexión los británicos deberán elegir qué tratamiento dar a los viajeros y residentes del continente, que seguramente tendrá consecuencias de reciprocidad respecto a los británicos que viven en la UE. Pero para los irlandeses la frontera terrestre con Irlanda del norte se convierte en frontera exterior y según las reglas de Schengen debe quedar cerrada y sujeta al control de pasaportes, igual que la de Gibraltar con España. Esa es la razón por la que los norirlandeses quieren permanecer en la UE.

Este inconveniente puede tener efecto en la fluidez de los viajes a la city y la opinión de las empresas que pueden preferir desplazarse hacia Francfort como centro de operaciones. Las instituciones europeas van a favorecer en todo caso este tránsito, porque el peor espectro ahora sería que la operación de salir de la UE fuera percibida como un éxito o un gesto neutro para el país que abandona el proyecto, porque daría alas a los euroescépticos de todo signo. Weber insiste en que las cosas deben hacerse de modo que quede claro «que el problema lo tienen los británicos y no nosotros».