La cara oculta del éxito empresarial chino
Pasaportes falsos, sellos de aduanas y una pistola, incautados en una operación contra una red china - policia nacional

La cara oculta del éxito empresarial chino

El libro «El imperio invisible» analiza la criminalidad económica china

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En medio de una crisis brutal que dura ya siete años en España y que ha disparado el paro y hundido el consumo, ¿cómo es posible que sigan abriendo con éxito comercios chinos mientras sus competidores cierran? Esta es la pregunta que responde «El imperio invisible» (Editorial Crítica), el nuevo libro de los periodistas españoles Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araújo, que han trabajado durante años como corresponsales en China de «El Economista» y la agencia mexicana de noticias Notimex, respectivamente.

El libro arranca el día 16 de octubre de 2012, cuando, poco antes de las seis de la mañana, la Policía Nacional irrumpió en la lujosa mansión en Somosaguas (en Madrid) del empresario Gao Ping, hasta entonces uno de los prohombres de la comunidad china en España. Empezaba así la «Operación Emperador», que destapaba la criminalidad económica china al desarticular una trama que, según el sumario, ha sacado ilícitamente de España entre 800 y 1.200 millones de euros en solo cuatro años.

Por aquel entonces, Cardenal y Araújo estaban preparando la continuación de su primer libro, «La silenciosa conquista china», donde analizaban la expansión del gigante asiático por las naciones en vías de desarrollo. Para su segunda obra, llevaban ya medio año investigando la llegada de China a los avanzados países occidentales. Uno de sus capítulos, que trataba sobre la emigración china a Europa, acabó convirtiéndose en este libro.

Dividido en seis capítulos, más introducción y epílogo, «El imperio invisible» disecciona el éxito empresarial de los chinos que han emigrado a otros países a través de más de un centenar de fuentes policiales, de la Fiscalía, tributarias, aduaneras, diplomáticas y empresariales. Además de a su sacrificada capacidad de trabajo y a sus reconocidas dotes emprendedoras, sus logros se deben en muchos casos a su particular concepción de los negocios, que no siempre casa con la ley.

Tal y como explica Juan Pablo Cardenal, «hay muchísimos chinos que hacen negocios legalmente en España y se ganan la vida honestamente pero en determinados sectores, como la importación y distribución de mercancías, las ilegalidades lo son todo porque ese fraude fiscal les permite poner en el mercado productos a precios imbatibles. Ningún importador podría ser competitivo si no siguiera esas prácticas». Aunque reconoce que no hay estadísticas, señala que «la incidencia de la emigración ilegal y la explotación laboral es obvia en la restauración y la confección textil», donde pone como ejemplos los polígonos industriales de Prato, en Italia, y Mataró, en Barcelona. Con una economía sumergida del 21 y 18%, respectivamente, Italia y España han vehiculado la emigración china en Europa. «En los restaurantes o el sector minorista, nuestras fuentes policiales, tributarias y de la Fiscalía no tienen duda de que ahí las ilegalidades son clave para ser más competitivos debido al ahorro laboral que brinda la emigración ilegal», apunta el periodista. En otras muchas ocasiones, «el dinero de origen fraudulento amasado por los prohombres de la comunidad sirve para financiar los nuevos negocios de otros compatriotas».

A tenor de un inspector de Interpol citado en el libro, en el movimiento de un solo contenedor chino suelen concurrir seis delitos, pero toda esta delincuencia económica china había pasado desapercibida en España hasta el «caso Emperador». Los autores recuerdan que, un año antes, una operación similar de la Guardia Civil y de importancia equivalente, «Dragón», tuvo poco impacto mediático, salvo en ABC.

«Operación Emperador»

La repercusión de la «Operación Emperador» se debió «no solo a la magnitud del fraude, sino a que en la trama de capitales había involucrados apellidos ilustres de la alta sociedad madrileña», detalla el otro coautor del libro, Heriberto Araújo. Evadiendo millones y millones de billetes de 500 euros ocultos en pañales de bebé y en cajas de bombones Ferrero Rocher, la impunidad con la que actuaban estas redes era tal que Gao Ping no faltaba a ningún acto institucional hispano-chino, donde aprovechaba para fotografiarse con el Rey, con el expresidente del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch, y con todo ministro que se le pusiera a tiro.

Pero Araújo advierte de que estos delitos y tramas, esta supuesta «criminalidad blanda», es, además de nociva, muy difícil de perseguir. «Primero porque los empresarios chinos zigzaguean entre la legalidad y la ilegalidad. Segundo, no hay sangre en las calles y, por tanto, no hay alarma social ni movilización a nivel político. A nivel policial, es muy difícil perseguirles por la imposibilidad de infiltrarse en la comunidad y porque las escuchas y la traducción de las conversaciones en distintos idiomas y dialectos es una labor titánica. Por último, los juzgados de instrucción no están preparados para abordar macrocausas con cientos de imputados y ramificación de delitos dentro y fuera de España», desglosa Araújo.

Tal y como reconoce un empresario chino en el libro, «es casi imposible ganar dinero si no haces todo lo posible por no pagar impuestos. Un restaurante no funcionaría con trabajadores legales y una tienda no saldría adelante si pagara impuestos».