PIB DEL SEGUNDO TRIMESTRE

La economía china sigue su desaceleración por la caída de las exportaciones

El Producto Interior Bruto se ha ralentizado en nueve de los diez últimos trimestres al disminuir la producción industrial

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La economía china volvió a desacelerarse durante el segundo trimestre del año, cuando su Producto Interior Bruto (PIB) creció un 7,5% con respecto al mismo periodo de 2012, pero por debajo de la subida del 7,7% anual registrada entre enero y marzo. Difundidas este lunes, dichas cifras oficiales están todavía en consonancia con los planes del Gobierno chino, que como de costumbre ha previsto un crecimiento del PIB del 7,5% para este año. Pero también confirman el aterrizaje de la economía china, que se ha ralentizado en nueve de los diez últimos trimestres.

Según los analistas, los motivos de esta desaceleración radican en la caída de las exportaciones, que disminuyeron un 3,1% en junio cuando se esperaba un aumento del 4%, y en la reducción de la producción industrial, que ha sido de 0,2 puntos porcentuales con respecto al primer semestre hasta situarse en el 9,3% en la primera mitad del año. Por su parte, la inversión en fábricas y otros activos fijos también ha bajado 0,8 puntos porcentuales hasta alcanzar el 20,1%, mientras que las ventas al por menor subieron un 12,7%, 1,7 puntos porcentuales menos que en el primer semestre de 2012.

El régimen de Pekín está intentando cambiar el modelo de crecimiento de la economía china para depender menos de las exportaciones y más del consumo interno, pero las importaciones cayeron un 0,7% en junio cuando se esperaba que aumentaran un 8%. Las previsiones para el verano tampoco son nada halagüeñas.

Aunque la mayoría de los países firmarían con los ojos cerrados un crecimiento del 7,5%, para China sería su cifra más baja desde 1991. Además, los expertos coinciden en que la economía del gigante asiático debe subir por encima del 7% para crear empleo, que es una de las prioridades para mantener la estabilidad social junto al control de la inflación, acelerada en junio hasta el 2,7% pero aún por debajo del objetivo del 3,5% anual.

Anticipándose a esta nueva desaceleración, el ministro de Finanzas chino, Lou Jiwei, aseguró la semana pasada en Washington que un crecimiento del 6,5% o del 7% «no sería un gran problema». Unas declaraciones que despertaron cierta preocupación en los mercados y, según Bloomberg, fueron corregidas luego por la agencia estatal Xinhua para afirmar que el ministro no tenía dudas en que la economía china alcanzaría este año su objetivo del 7,5%.

Previsiones a la baja del FMI

También la semana pasada, el Fondo Monetario Internacional (FMI)rebajó su previsión de crecimiento para China del 8,1% estimado en abril al 7,8%. Para el próximo año, el nuevo cálculo pasaba del 8,3 al 7,7% porque, según su economista jefe, Olivier Blanchard, China se enfrentaba un gran riesgo de «disminución considerable de su crecimiento».

En el poder desde el pasado mes de marzo, el nuevo equipo económico encabezado por el primer ministro, Li Keqiang, se ha propuesto reformar la economía china. Su primer objetivo es el sistema financiero, que el mes pasado sufrió un serio problema de crédito por el alto nivel de endeudamiento de los gobiernos locales y las multinacionales estatales y por la propagación de la banca en la sombra que otorga préstamos a las pequeñas y medianas empresas.