Nadal celebra un punto ante Rosol
Nadal celebra un punto ante Rosol - EFE
Basilea

Nadal se salva ante Rosol

Gana en el tie break del tercer set de su estreno en Basilea cuando perdía 6-1 y 5-4, con 30-15 y saque para el checo

Actualizado:
Rafael Nadal177
12345
Lukas Rosol656

Por momentos, la gente se ilusiona con Rafael Nadal, competidor inigualable que jamás se da por vencido. Ahora se celebra un triunfo en primera ronda como el de este lunes, pero lo cierto es que hay motivos viendo cómo iba la cosa. En Basilea, Nadal perdía 6-1, 5-4 y 30-15 con saque para Lukas Rosol, una montaña casi imposible de ascender. Sin embargo, y como en tiempos de bonanza, el balear renació desde la adversidad y se llevó el encuentro en el agónico tie break del tercer set. Una reacción para la esperanza.

Fue un primer set desastroso, 23 minutos de paseo militar para un tenista desatado. Rosol es aquel checo que eliminó a Nadal en Wimbledon 2012, un irreverente que no gusta demasiado en el circuito y que es un peligro cuando le entran todos los palazos que suelta. Y así de bien le fue en un primer set sin historia y deprimente para el español, incapaz de encontrar el camino.

Nadal perdió siete juegos seguidos desde el 1-1 del primer parcial, inquietante despertar en el torneo suizo. Para colmo, la segunda manga empezó entregando su saque y ya tuvo que ir a remolque y sin brújula, perdido entre las bombas del centroeuropeo. De repente, y cuando se anunciaba su defunción, una luz. Rosol, con 30-15 cuando sacaba para el partido, falló una volea sencilla y dio vida a Nadal, que renació como en los viejos tiempos. Jugando mal, sobrevivió como pudo.

Igualó el partido ante el miedo escénico que atenazó a su enemigo y ese chute de autoestima le disparó en el tercer set. Nadal ya se había liberado al tiempo que a Rosol se le encogía todo el cuerpo, pero al zurdo se le atragantó el séptimo juego cuando mandaba 4-2 y tenía servicio. Discutió con el árbitro, se molestó con Rosol y perdió la ventaja de error en error.

Quedó todo a expensas de un desenlace dramático, más emoción que brillantez en el intercambio de un partido irregular. Y en el abismo del tie break, Nadal se sintió mejor que Rosol, más seguro y experto, celebrando el triunfo por 1-6, 7-5 y 7-6 (4) a lo grande porque también en el juego decisivo también tuvo que remontar desde el 3-0. Nunca una victoria en primera ronda tuvo tanto festejo.