Álex Márquez
Álex Márquez - EFE

Moto2 | GP EspañaÁlex Márquez se libera

El español aprovecha la caída de Morbidelli, líder del Mundial, para lograr su primera victoria en la categoría media

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Después de dos temporadas y media en Moto3, le empezó a ir pequeña la moto. Por resultados: diez podios en 2014, con tres victorias, y el título, y también por tamaño. Tan espigado Álex Márquez que sobresalía por todos los lados. Con tanto reclamo familiar que no podía hacer otra cosa que saltar a Moto2 con el título y con las expectativas tan taltas como él.

Sin embargo, la presión le pesó tanto como el apellido en un primer curso en blanco. Solo en el segundo, ya en 2016, logró un podio en Aragón que presagiaba mejores metas. Pero se deshizo el hechizo entre caídas y malas estrategias. En este 2017 se acercó a su objetivo, ya dos años de madurez en esta categoría en la que los planes y el pilotaje cuentan cada vez más. Fue quinto en Qatar, cuarto en Austin, otra vez al suelo en Argentina. Y por fin, en Jerez, Álex Márquez se libera de la presión.

Desde la pole y con los consejos de su hermano en la cabeza, el pequeño de los Márquez celebró con rabia esta primera victoria, treinta y ocho intentos después. Aunque no era este el guion que presagiaba la carrera cuando el español perdió su privilegiada posición en favor de su compañero de equipo y líder del Mundial, Franco Morbidelli.

Sin embargo, en el afán del italiano de sumar su cuarta victoria consecutiva, se fue al suelo, y Márquez se encontró el horizonte despejado. A partir de ese momento, el español, precavido, aguantó el tipo las 17 vueltas que quedaban. Sin duda recordó las palabras de su hermano Marc el día anterior: «Una victoria está bien, pero si no se puede, el podio está mejor». Mantuvo las distancias con Bagnaia y se sube a su primer podio. Por fin en lo más alto. Un alivio, y un peso menos en la losa que puede suponer apellidarse Márquez.