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Croacia manda a España al lado oscuro del cuadro

La Roja alternó su fútbol creativo pero desafilado con despistes defensivos y acusó sobremanera la escasa influencia de Iniesta en el juego

Los jugadores croatas celebran con su afición el triunfo ante España.
Los jugadores croatas celebran con su afición el triunfo ante España. - EFE

La Roja alternó su fútbol creativo pero desafilado con despistes defensivos y acusó sobremanera la escasa influencia de Iniesta en el juego

A España se le atragantó Croacia. Vicente del Bosque ya había avisado en la previa de que era la mejor selección que había visto en lo que va de torneo, y los ajedrezados confirmaron que saben a los que juegan, que tienen talento para exportar y que sus jóvenes figuras no se arrugan ni ante la mismísima doble campeona de Europa. El descaro y el orgullo van en su ADN, que es inalterable en la victoria y en la derrota. El técnico Cacic introdujo cinco cambios respecto a su once tipo y a pesar de los retoques la idea de su fútbol se mantuvo inalterada, al igual que la de La Roja, aunque en esta ocasión hubo bastantes sombras en la actuación del combinado nacional.

En la creación estuvo bien, pero desafilado en los metros finales, y abajo se sucedían despistes defensivos y errores de bulto de De Gea que los balcánicos supieron aprovechar. Lo hizo Perisic en la recta final del choque y mandó a España al lado oscuro del cuadro, donde emerge amenazante la sombra de Italia.

España abrió bien el partido y acorraló a los croatas. Los hombres de Cacic tenían la lección bien aprendida y saltaron al campo con dos premisas básicas: incomodar a Busquets en la salida del balón y, la fundamental, anular a Andrés Iniesta. Consiguieron su objetivo y, de hecho, la escasa aportación del manchego penalizó en exceso a la selección. Es verdad que España pudo y debió resolver el encuentro mucho antes, pero ni siquiera consiguió hacerlo Ramos de un penalti que solo vio el holandés Kuipers. Subasic se lo paró al madridista, aunque se adelantó varios metros como si fuera un portero de balonmano y lo celebró con rabia. Era la octava pena máxima fallada por La Roja de las últimas 16 lanzadas. Es para hacérselo mirar.

España estaba bastante cómoda en los primeros 45 minutos, pero solo en el terreno enemigo. Abajo se sucedían pequeños incendios que al principio no llegaban a afectar a la estructura pero acabaron por consumirla de tanto jugar con el fuego. La selección apenas tardó siete minutos en adelantarse en el marcador gracias a una maravillosa acción colectiva. La inició Ramos asociándose con Busquets, luego la pelota pasó por las botas de Cesc y terminó en las de Silva, quien metió un pase de dibujos animados al propio futbolista del Chelsea. Tiró a puerta y apareció Morata para abrir la lata y firmar su tercera diana en esta Eurocopa. Parecía que todo iba a ser coser y cantar, pero los balcánicos jamás se fueron del partido y los españoles no acabaron de entrar del todo para sentenciar y respirar.

Errores de De Gea

Tanto el sistema defensivo como De Gea dieron pronto síntomas de inseguridad. Una tranquila cesión de Juanfran a su portero acabó con un grave error del guardameta del Manchester United, quien se dejó rebañar la pelota en el corazón del área por Kalinic. Rakitic la picó y el balón primero dio en el larguero y luego en el poste antes de salirse ante la incredulidad de los croatas y el alivio de los españoles. Arriba las cosas funcionaban con cierta normalidad y solo se echaba en falta un poco más de contundencia y acierto en los metros finales para mandar a la lona al rival y meter los tres puntos al zurrón. Morata no daba señales de vida, Nolito lo intentaba sin éxito, Cesc ni aparecía y Silva, que empezó de maravilla, se iba apagando poco a poco huérfano de socios. Iniesta, fuertemente custodiado por el centro del campo croata, nunca logró entrar en el partido.

Los 'Vatreni' -podría traducirse como hombres de fuego o flamígeros- no se salieron de su guion y empataron al filo del descanso. Una buena jugada de Perisic por la banda izquierda acabó con un centro que remató de espuela Kalinic, libre de marca en el primer palo. Otro despiste en la zaga, que regaló el gol. Croacia ya creía en el milagro y España no mordía como al principio, incapaz de traducir en nada concreto su posesión (60%) y los 53 ataques peligrosos por los 27 de su rival. Y tampoco acompañaba De Gea, quien falló en una salida por alto poco después de comenzar la segunda mitad -la chilena de Pjaca se marchó fuera- y prácticamente regaló el tanto de la victoria a Perisic.

España cerró de la peor forma posible la fase de grupos y se condenó a un camino infernal. En octavos espera Italia, más Italia que nunca.

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