Un aficionado del Chapecoense durante un partido del club brasileño
Un aficionado del Chapecoense durante un partido del club brasileño - AFP
Brasil

El resurgir del Chapecoense

Un año después de la catástrofe aérea, el equipo brasileño se clasifica para la Copa Sudamericana

Sao Paulo (Brasil)Actualizado:

Un año después de la peor tragedia del deporte brasileño, el Club Chapecoense ha vuelto. Tras no pocas vicisitudes, este equipo se ha clasificado para disputar nuevamente la Copa Sudamericana, la competición cuya final iba a afrontar cuando el avión en que viajaba el conjunto verde se desplomó sobre un cerro a 35 kilómetros de Medellín, muriendo 71 personas y dejando seis heridos, entre futbolistas, equipo técnico y periodistas. Bajo el grito de la hinchada de «El campeón volvió», el Chape, como es más conocido, sueña con lo que parece un milagro: ganar el título que el año pasado le fue concedido por su contrincante colombiano, el Atlético Nacional, en homenaje a quienes perdieron sus vidas en aquel accidente.

Con los tres millones de dólares de ese título y otros campeonatos a lo largo del año, los dirigentes y sus jugadores han reconstruido el equipo, que ganó el Campeonato Catarinense y se mantuvo en la Primera división del Campeonato Brasileño. Tras no pocas vicisitudes, ahora tiene incluso la posibilidad de disputar la Copa Libertadores. Para ello, debe derrotar al Coritiba en la última jornada y esperar que el Flamengo y el Vasco da Gama no sumen puntos ante el Vitória y el Ponte Preta, respectivamente.

Heridas que no sanan

Mientras el equipo resurge de sus cenizas, los supervivientes continúan reconstruyendo sus vidas. El exguardameta Jackson Follman, que sufrió trece fracturas y al que se amputó parte de la pierna derecha, es el embajador del club. «Siempre pienso que me jubilé antes y eso me hace bien», declaró a la cadena de TV RIC, de Chapecó, el deportista, que ahora se entrena en la natación, una actividad sin impacto para sus lesiones. Follmann se casó en octubre, en la Catedral Santo Antônio de Chapecó, con su novia, Andressa Perkovski, con quien ya había contraído matrimonio el 16 de noviembre de 2016, días antes de la tragedia. El meta se casó en una ceremonia emocionante, en la que estuvo acompañado por los otros supervivientes. [ El Papa recibe al Chapecoense]

Uno de ellos es el zaguero Helio Neto, que ha vuelto a entrenar, pero aún no está listo para disputar un partido completo, lo que espera que ocurra el próximo año. En un programa de la cadena brasileña Sportv, el jugador contó que tuvo que reaprender incluso a beber agua y que tuvo muchas dudas sobre si volvería a andar.

Alan Ruschel que se reincorporó al equipo en agosto, cuando fue ovacionado en un amistoso con el Barcelona en el Camp Nou, tuvo que aprender antes a andar y a correr nuevamente, y ya hizo un gol en un partido contra la Roma, en Italia, pero aún siente limitaciones y dolores en la columna. «Está siendo una situación difícil, por el recuerdo de los compañeros de trabajo que estaban aquí todos los días, pero conseguiremos, incluso por sus memorias, que el club siga creciendo cada día más», dice Jorilde Batista, que trabaja en la administración del Arena Condá, estadio del Chapecoense, en Santa Catarina, al sur de Brasil.

«Siete costillas rotas, los dos pulmones perforados, neumonía, lesiones en los pies, todo eso quedó en el pasado», cuenta el locutor de radio Rafael Henzel, el único de los 21 periodistas que sobrevivió a la tragedia, en una entrevista a la cadena Globo de televisión. «En ningún momento pensé en desistir. Hoy estoy 110% con alegría de vivir», cuenta el locutor, que volvió a narrar los partidos del Chape en la radio Chapecoense y lanzó el libro «Viva como si estuviese de partida».

«A menudo me desplomo»

Sirliane de Freitas, viuda del periodista Cleberson Silva, que era asesor del prensa del club, sigue el trabajo del marido. «Siempre pienso como si él estuviera aquí», explica la periodista que asume tener días mejores que otros. «Hay días en que me desplomo», dice la mujer, que también representa a una asociación de ayuda a las familias de las víctimas y que busca fondos para cubrir gastos de salud y escolares de los familiares afectados.