Juanjo González - efe
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La tormenta perfecta del Racing

El despido de Juanjo González se une al fantasma del descenso, el reciente escándalo de Cúper y el caos institucional que sufre el club, con su dueño en paradero desconocido

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El barco del Racing de Santander hace aguas por los cuatro costados. Apenas han asimilado un vendaval cuando ya hay otro golpeándoles el casco. El cese de Juanjo González como entrenador es la última ola del mar embravecido que rodea al equipo cántabro: los puestos de descenso, el mal juego, la inestabilidad en el banquillo, la directiva descabezada, el dueño del club en busca y captura... Una tormenta perfecta.

Héctor Cúper huyó en bote salvavidas el pasado noviembre. El técnico argentino ya estaba asfixiado por una mala racha de resultados, jugadores poco comprometidos con los colores y una directiva que le debía pagos atrasados. Una derrota ante el Español un día después de que la Fiscalía de Nápoles le acusara de amañar partidos con la mafia italiana le forzó a presentar su dimisión. Posteriormente se supo que dos miembros de la camorra le habían dispensado una visita en Santander: acudieron con 200.000 euros metidos en los calzoncillos y los calcetines y le amenazaron por no cumplir el trato en un partido arreglado.

Al menos, Cúper se fue acompañado. Porque junto a él dimitió la directiva del Racing, incluido el presidente Francisco Pernía, y todos sus consejeros. Excepto el empresario indio Ahsan Ali Syed, dueño del 99% de las acciones del equipo, investigado por la Interpol por presunto fraude fiscal y en paradero desconocido desde hace meses.

El racinguismo ha convertido en tal leyenda negra a Pernía que su aparición en la reunión de la RFEF para decidir la sede del final de la Copa del Rey hizo saltar las alarmas entre los aficionados, pese a que solo acudió como vocal de la federación y no en representación del club. Pero la repulsa hacia el expresidente, que según los aficionados «usurpó» la presidencia aprovechando la ausencia de Ali Syed, no es para menos. En una de sus historietas más conocidas, le preguntaron por el Audi S-8 que utilizaba a cargo del club. Él respondió: «Hasta ahí podíamos llegar, que me pagase yo mis gastos si no tengo sueldo del Racing . Algún gusto me tengo que dar, ¿o no?».

Ahora, el comité judicial que gobierna el Racing está inmerso en tratar de deshacerse del excéntrico Ali Syed, que ha dejado al club sumido en un complicado caos institucional. Los gestores llevan meses tratando de pactar un plan con el Gobierno cántabro, que consistiría en que éste último denunciase al empresario indio por sus impagos al Ejecutivo: Cantur, la sociedad del turismo cántabro, cedió un crédito participativo a Ali Syed, que aún no ha satisfecho. Es decir, el Racing no pide un rescate con dinero público, sino una actuación conjunta. El presidente del Gobierno cántabro, Ignacio Diego, habló claro hace unos días: «No quisiera que Ali Syed volviera a ser el amo del Racing».