Fútbol

En los intestinos del VAR

Las ocho salas del videoarbitraje están situadas junto al despacho de Luis Enrique; no hay sitio para el romanticismo, es tecnología pura y dura

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La sede del VAR está situada enfrente del despacho de Luis Enrique y sus ayudantes, a pocos metros del salón José Villalonga, que rinde homenaje al seleccionador que ganó la primera Eurocopa para España en 1964, esa que muchos olvidan por una carencia de visión histórica de nuestro fútbol. Luis Enrique sueña con tener un salón con su nombre al lado del conglomerado de ocho salas que forman el videoarbitraje, situado en un edificio de una planta, en la insuperable ciudad del fútbol de Las Rozas. Desde allí se pueden «rearbitrar» ocho encuentros a la vez. Si fuera necesario dirigir los diez encuentros de Primera a la misma hora, dos de ellos se juzgarían desde unidades móviles traladadas al propio estadio, como sucedió en Tánger.

Se pueden «rearbitrar» desde Las Rozas ocho partidos a la vez, pero si fuera necesario cubrir los diez partidos de primera a la misma hora habría dos unidades móviles en dos estadios; una unidad móvil aplicó el VAR en Tánger en la final de la Supercopa de España

La gran oficina que controlará todo el arbitraje de la Liga y la Copa no admite el romanticismo. Carlos Velasco Carballo viste con sabiduría esta revolución con tintes veraces de «transparencia y justicia», pero el cubículo gigantesco que gestionará los partidos es un compendio de televisiones, conexiones, repetidores y tecnología punta con la única literatura de la preciosa comunicación entre el colegiado de cada encuentro y el árbitro que le habla desde Las Rozas para decirle: «Paco, revisa la jugada, mírala, mírala, mírala,la puerta de Alcalá, que es tarjeta roja». Paco la observa y es, en efecto, expulsión, en la puerta de Alcalá y en cualquier parte. Impagable.

La sede del VAR consta de 395 cuadrados; cada sala de un partido ocupa 32 metros cuadrados

Escuchar en la gran sede esos diálogos entre los dos jueces, el de campo y el de la enorme oficina, es lo más bonito de la nueva tecnología. Se convierte en normal lo que antes se escondía, sin saberse la razón. Al final decide el árbitro del césped, pero la información del colegiado del VAR y de su ayudante, que es un árbitro asistente, es salvadora. Al lado de ambos, dos técnicos les apoyarán para ofrecer las mejores imágenes de la acción juzgada. «En un clásico habrá cuatro técnicos», comentaba Clos Gómez, mano derecha de Velasco Carballo, en su deseo de afinar un codazo, una falta, una línea de fuera de juego, un penalti, la raya de gol.

La mejor agencia de colocación

El videoarbitraje es la mejor agencia de colocación del mundo. Todos los árbitros españoles de las dos divisiones profesionales, que hasta hace pocos años no pudieron vivir del fútbol, tendrán trabajo fijo y muy bien pagado, tanto en los estadios como en Las Rozas. Actualmente, los colegiados de Primera cobraban 180.000 euros. Ahora pasarán a tener unos emolumentos de 295.00 euros, seguridad social incluida, que abona la Liga Profesional española. Los colegiados de Segunda, que también serán utilizados para trabajar en el videarbitraje, saltarán de los 92.000 euros a los 170.000. Los árbitros de las salas del VAR percibirán 1.600 euros por partido, el principal, y 800 euros el asistente. A estas cifras hay que añadir los beneficios que recibirán por llevar publicidad en las camisetas, una cantidad que rondará los tres millones de euros anuales que se repartirán el Comité Técnico de Árbitros y los colegiados. La Liga se compromete a recolocar a los colegiados en el mundo laboral cuando lleguen a la edad de su retirada. Solo un árbitro recién jubilado, Álvarez Izquierdo, sigue en activo para juzgar ahora desde un asiento de Las Rozas.

Cada sala del VAR que controla un encuentro consta de un árbitro, un asistente, los dos en activo como colegiados, y dos técnicos

Todos los clubes han tenido que realizar trabajos de acondicionamiento en sus terrenos de juego para dejar sitio a la televisión más importante del encuentro. Se han trasladado banquillos hacias los flancos para crear ese espacio.

El universo arbitral, es cierto, olvida su anterior oscurantismo silencioso, dolido con bastante razón por millones de críticas partidarias sufridas durante décadas, siempre señalados como culpables de los males de cada equipo, y se coloca al frente de la manifestación. Desde el primer partido que estrena esta Liga, el espectador podrá presenciar en su televisor y en los videomarcadores situados en los estadios las mismas imágenes que el VAR ofrecerá al colegido de campo para que juzgue cada jugada. «habrá muchas acciones que serán tan difíciles de juzgar que decidirá la opinión del colegiado del césped», advierte Velasco Carballo a pie de pantalla. «No se tapará nada y esa misma incógnita de las jugadas más complicadas confirmará la dificultad que supone dirigir un encuentro», remata Clos Gómez señalando el repertidor de jugadas.

El VAR es una nueva atracción. «Hay personas que no les gusta el fútbol y ahora corren a la tele para ver las repeticiones del VAR y la decisión de árbitro», ensalza Velasco Carballo, el jefe del negocio, rodeado de cubículos con pantallas para mejorar las imágenes que vean los árbitros en sus salas, así como un salón encargado del enlace por satélite, por medio de fibra óptica, con todos los campos. Se tarda un segundo en enviar la imagen de la jugada polémica al televisor del árbitro en el campo. Han pasado cuarenta años para aplicarlo.