Lella Lombardi
Lella Lombardi - ABC
Historia

Aquel medio punto histórico de Lella Lombardi

La piloto italiana fue la primera mujer, y la única por el momento, en puntuar en una prueba de Fórmula 1

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En 2019, la Fórmula 1 estrena competición dedicada a las mujeres, que podrán competir en su propia categoría, las W Series. Aprobado la por la Federación Internacional de Automovilismo, surgió la duda de si separar las categorías podía arrinconar todavía más a la mujer en el deporte de los monoplazas por no apostar por ellas en una categoría única. Polémicas aparte, es verdad que pocas féminas han conseguido subirse a un monoplaza. La última, Tatiana Calderón, que conducirá el Alfa Romeo Sauber el día 30 en un acto de promoción de la marca en el circuito del Gran Premio de México. Por eso sigue de plena vigencia aquel medio punto histórico que sumó Graziella Lombardi para su cuenta, y para la de todas las mujeres.

La italiana irrumpió en los circuitos a mitad de los 70, haciéndose un hueco anecdótico al principio, y con suma relevancia después. Comenzó con un Fiat que le costó unas 90.000 pesetas de la época, con el que ganó siete pruebas en su país en el campeonato europeo «5.000». Aunque su objetivo de siempre fue la Fórmula 1. Entre sus ídolos y después rivales en la pista, Emerson Fittipaldi y Nicky Lauda.

Ascendió a la Fórmula 1 en 1975 donde deslumbró con su séptimo puesto en Alemania, pero solo repartían puntos a los seis primeros. Estrenó el casillero en España. Justo es recordar aquel Gran Premio de España en el que la seguridad fue la mayor de las protagonistas... por su ausencia. Emerson Fittipaldi se negó a competir en esa carrera en el circuito de Montjuic por la falta de seguridad, en la que murieron cinco personas: un fotógrafo, tres espectadores y un bombero. Pero ante la advertencia de que sería sancionado para la siguiente carrera, el brasileño disputó una vuelta y se retiró. Solo ocho coches terminaron. Entre ellos, Lombardi, que quedó en sexta posición y logró medio punto. Medio porque la carrera se acortó, pero sigue siendo un medio punto histórico de máxima vigencia.

[Así lo contó ABC]

Lombardi, hija de agricultores y carniceros, fue la única de la familia enamorada de los coches. Se sacó el carné de conducir a los 18 años y comenzó a transportar carne con un camión. Así, entre otras cosas, se pagaba los gastos de las competiciones, pues las escuderías le prestaban los coches, pero ella debía pagar todo lo demás, incluso su residencia en Londres, donde desarrolló su carrera.

«¿Miedo? No. Vivo una tremenda tensión durante las horas que preceden a la salida, pero una vez en el coche me olvido de todo. Me siento como vacía, ausente, libre. No me queda nada, no experimento ninguna sensación. Solo existen para mí el coche y la pista. Una concentración absoluta que solo me deja pensar en una cosa: cómo adelantar al adversario que llevo delante», hablaba en una entrevista con ABC poco antes de su primer punto histórico.

La poca presencia de mujeres en la Fórmula 1 tiene más que ver con la confianza que con lo meramente deportivo. Al menos, es la opinión de Ana Carrasco, piloto, de motos en este caso, que ganó el Mundial de Superbikes después de no encontrar piezas ni respaldo en el Mundial de Moto3. Algo parecido ocurre en el deporte de las cuatro ruedas, con declaraciones muy poco agraciadas, como las de Bernie Ecclestone: «No conozco a ninguna mujer físicamente capaz de pilotar un coche de Fórmula 1 de manera rápida y no deberían tomarse en serio».

Palabras que las mujeres se encargan de tumbar con el esfuerzo doble de pelear contra el cronómetro y la costumbre. «Es cierto que en un principio me consideraban un mirlo blanco. “Pero, ¿qué pretende esta?”, se preguntaban. No quiero recordar las miradas de sorpresa e incluso de rabia que me lanzaban cuando les adelantaba. Después, al cabo de un cierto número de competiciones, su actitud ha cambiado. De dos años a esta parte soy como uno de ellos: no existe diferencia», continuaba la piloto italiana en ABC. Todavía hay diferencias, y muchas, pero ninguna cederá porque, como Lombardi, quiere su punto en la historia de la Fórmula 1.