María de Villota, la piloto que volvió a nacer
María de Villota, en una imagen de 2012, antes de sufrir el accidente - EFE

María de Villota, la piloto que volvió a nacer

«Esta carrera la he ganado, porque estoy viva», aseguraba la piloto de Fórmula 1 hace tan solo un año, convertida ya en un ejemplo de superación para muchos

ISRAEL VIANA
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«Esta carrera la he ganado, porque estoy viva», aseguraba María de Villota hace tan solo un año, en referencia al gravísimo accidente que la piloto de Fórmula 1 sufrió el verano pasado. Hoy, sin embargo, la «carrera de la vida» le ha jugado una mala pasada a esta madrileña de 33 años que se convirtió en la primera mujer en fichar como piloto de un equipo de Fórmula 1, tras haber sido encontrada sin vida esta mañana en el hotel Congreso de Sevilla, según confirman fuentes cercanas a ABC. [ Ver la fotogalería de su vida aquí].

La expiloto de la escudería Marussia, que podría haber fallecido por causas naturales, llevaba una vida llena de planes y repleta de actividad tras su retiro forzoso que la convirtió en un ejemplo de superación para muchos. Además de su reciente boda, la expiloto se había convertido en columnista de moda para la revista «Yo Donna» y el próximo 14 iba a presentar ante los medios de comunicación su libro «La vida es un regalo», un testimonio conmovedor y lleno de coraje en el que relata, entre otras cosas, el vuelco que dio su vida tras el accidente sufrido en las pruebas aerodinámicas en el aeródromo británico de Duxford.

«Sobre las 9:15 horas, María de Villota tuvo un accidente al volante del MR-01, mientras probaba el coche por primera vez. El choque se ha producido al finalizar la primera vuelta de instalación, cuando el monoplaza ha impactado contra la parte trasera del camión del equipo», notificaba la escudería el 3 de julio de 2012. Mientras, la BBC publicaba que la piloto había sufrido «daños en la cabeza y en el rostro».

Una nueva vida

Aquel día Villota volvió a nacer. Fue el primer día de una nueva vida que para nada la haría venirse abajo, ya que, si por algo se caracterizó esta madrileña de 33 años, es por haber estado toda su vida ganando carreras y derribando barreras. Poco antes del percance en Duxfor, en marzo de 2012, se había convertido en la primera española fichada por un equipo de Fórmula 1. Pasaba a ser la tercer piloto -reserva y de pruebas- de la escudería Marussia F1, antiguo equipo Virgin. Anteriormente ya había sinado para ocupar dicho rol en Lotus, pero finalmente logró el asiento en una de las tres escuderías más jóvenes del «gran circo».

Y aunque nunca llegó a debutar en una competición oficial, ahí estaba el reconocimiento de compañeros de profesión de la talla de Alonso, Hamilton, Vettel, Button y otros pilotos de F1, que reconocieron su talento y pundonor, recordando a María aquel fatídico fin de semana en Inglaterra con una foto de la madrileña en el casco. Pero la carrera que inició entonces era, sin duda, la más dura de todas.

En una entrevista a la revista «¡Hola!» reconocía que el primer día que se miró al espejo tras lo ocurrido se quedó «aterrada», ya que «tenía 104 puntos en la cara, negros, que parecían cosidos con cuerda náutica, y había perdido el ojo derecho». Antes de aquello, su vida «era una contrarreloj total, una lucha contra el crono», mientras que después tuvo que «parar y medir las cosas de otra forma». «Ya no son décimas de crono, sino los pequeños momentos», aseguraba la piloto.

Pequeños momentos como su boda por sorpresa, en Santander, en julio de este año, con Rodrigo García Millán, entrenador personal de 29 años que estuvo con ella durante toda su recuperación y su vida fuera de los circuitos. «La vida me ha dado una oportunidad. Si tenemos salud, amigos y familia, tenemos lo más importante y esto es lo tenemos que transmitir», contaba a ABC en abril de este año.

Una vida sobre ruedas

María de Villota parecía haber tenido una obsesión a lo largo de su vida: llegar a ser piloto de Fórmula 1. Una fijación que, sin duda, le vino de la manos de su padre, el también expiloto de Fórmula 1, Emilio de Villota. Con él se aficionó desde muy pequeña al mundo de las carreras de coches. Con tan solo 16 años, en 1996, ya participó en las carreras de Karts, para pasar en dos años a competir en el Campeonato de España de Fórmula 3.

«Estoy deseando subirme a un coche de carreras. Lo haré, aunque todavía no se cuándo»En 2005 María se centra en los Turismos para volver a los monoplazas en 2008 disputando una carrera en la Euroseries 3000. En 2011, María de Villota firmó un contrato con Renault F1 Team y en 2012 fue probadora del equipo ruso Marussia hasta su accidente que le obligó a retirarse, estando más cerca que nunca de cumplir su sueño.

«Estoy deseando subirme a un coche de carreras. Lo haré, aunque todavía no se cuándo porque estoy pendiente de lo que me digan los médicos. Lo haré de forma personal. Profesionalmente prefiero estar embarcada en estos proyectos que comentaba antes», declaraba a ABC en una entrevista realizada en febrero de este año.