Marccus Cooper Walz y Rodrigo Germade, con el oro de K2 500
Marccus Cooper Walz y Rodrigo Germade, con el oro de K2 500 - EFE
Piragüismo

Marcus Cooper Walz: «El oro de Río me dio madurez»

Campeón del mundo en K2 500 y plata en K4 500 advierte que para Tokio 2020 el equipo de piragüismo llegará más fuerte

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Un esprint de puro fuego lo encumbró a lo más alto en Río 2016. Todavía se le preguntaba cómo quería que saliera su nombre escrito. Un año después, nadie tiene esa duda. Se ha encargado de que su nombre continúe la saga de éxitos y traiga medallas para España en piragua. Ayer en solitario, hoy en pareja o en equipo, siempre en el podio. Es el objetivo de este Marcus Cooper Walz (Oxford, 1994) madurado tras el oro olímpico y que recogió este fin de semana un oro mundial en K2 500, con Rodrigo Germade, y una plata en K4 500, con Germade, Cristian Toro y Carlos Garrote.

Coronarse con 21 años en Río en K1 1.000 fue una experiencia que le hizo crecer de golpe. Después de tocar el cielo llegó el vacío. «Para un deportista los Juegos es lo más grande. Cuando ganas te queda la sensación de que ya no hay nada mejor ni puedes llegar más alto, que ya no puedes superarte. Y sí que cuesta un poco regresar. Pero a la vez también el oro olímpico me dio confianza. Me dio a conocer mis posibilidades, si lo he hecho una vez, lo puedo hacer otra», reflexiona para ABC.

La lección se ha notado en este año postolímpico. Se lo tomó con calma al principio, y algunas competiciones no le fueron demasiado bien, pero recuperó la forma y el hambre para este Mundial porque ya no se conforma con menos. «Me dio madurez deportiva y personal. Ahora mis objetivos siempre van a ser los más ambiciosos, y parece que si no gano sea una derrota, pero sé que no lo es. Mi manera de entrenar también ha subido un grado de profesionalidad. Le veo más sentido a esforzarme porque sé que el resultado llega. Si llegó en 2016 sé que lo puedo hacer, e incluso subir el nivel, en Tokio 2020».

En un mes

Ese oro que lo dejó exhausto de objetivos le ha devuelto las ganas de liderar a España en la República Checa este fin de semana. Con un resultado magnífico en pareja aun cuando la meta era el cuarteto. «El objetivo prioritario para nosotros era el K4 500, iba a ser nuestra única baza. La idea de doblar pruebas - con el K2 500 con Germade- surgió hace poco, un mes o así. Por horarios podíamos hacerlo. Nos animamos y desde el primer día nos compaginamos muy bien, los tiempos salían. Cada vez éramos mejores y vimos que podíamos hacer algo grande. Tenemos un buen ambiente fuera, somos compañeros y muy, muy amigos. Y eso ayuda mucho, sobre todo para los entrenamientos». Doble esfuerzo y doble recompensa que lo han dejado «mogollón de contento», y con ganas de más. «En K2 sabíamos que podíamos luchar por el oro, pero que iba a ser difícil porque hay países, como Hungría, que llegaban con récord del mundo. Haberlos superado es una pasada. Y en K4 nos venció Alemania, pero el año que viene podemos darles caza. Tenemos el mejor equipo masculino. Es el mejor del mundo».

¿Por qué España es tan potente en piragüismo? «Buena pregunta... Creo que hacemos muy buen trabajo entre todos, deportistas y federación. Pocos recursos, pero bien invertidos. Ver que gana uno nos hace querer ganar a todos. Es un año de transición, que en España se toma por costumbre relajarse. Esto es solo el principio. Para Tokio 2020 vamos a llegar muy fuertes y con aspiraciones a todo».