Cooper y Germade, en la final de K2 500
Cooper y Germade, en la final de K2 500 - EFE
Piragüismo

El agua, reflejo de éxitos en España

Ya sea en el mar, en aguas tranquilas, bravas o en piscina, el agua arrastra triunfos para el deporte español

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Sí, España está rodeado de agua, pero en el interior, no deja de ser un país de secano, mesetas y sequías veraniegas. Sin embargo, el deporet recoge mil triunfos en el agua. Ya sea en el mar, en aguas tranquilas o bravas, o en la piscina.

Es la vela la disciplina que más medallas olímpicas ha sumado al palmarés: diecinueve. Y continúa en las diversas modalidades como la clase 470, windsurf o RS:X o raceboard.

Es la piscina donde Mireia Belmonte se ha hecho la mejor de todos los tiempos. Con cuatro medallas olímpicas y todo el botín que recoge cada vez con más firmeza en casa europeo o campeonato mundial. Belmonte se ha hecho única en el agua.

Bailando con ella y sobre ella, la natación sincronizada impulsó la explosión femenina en el deporte español. Y a pesar de caer del podio en grupo, Ona Carbonell impone su calidad, su elegancia y su técnica para rozar con los dedos un oro imposible, siempre defendido por Rusia.

Y es la piragua la que añade alegrías. Bien en solitario o por parejas o por equipos. Bien en canoa o en kayak. Bien en aguas tranquilas o en bravas. Este fin de semana lo está demostrando la delegación española desplazara a la República Checa, donde se disputa el Mundial de piragüismo y en donde ya se han conseguido tres medallas. Un oro, una plata y un bronce.

Después de los tres oros y el bronce de Río 2016 (además del oro de Maialen Chourraut en aguas bravas), los palistas españoles siguen manteniendo ese idilio con las medallas, aun sin la presencia de Saúl Craviotto, todavía recuperándose de los dos metales que consiguió en los Juegos. Pero Cristian Toro o Marcus Cooper Walz lideran a la delegación con madurez de veteranos, y guían a los nuevos nombres en el camino.

Cooper Walz, oro en Río en solitario, repitió metal en pareja con Rodrigo Germade en la distancia de K2 500 y con una superioridad que augura nuevas alegrías futuras. Será disciplina olímpica en Tokio 2020. «Estamos contentísimos, casi no me lo creo. Es una pasada poder sacar esta medalla de oro. Nos hemos entrenado muy duro estos últimos meses y con muchísima ilusión. Era una modalidad que llevábamos tiempo queriendo hacer y nos ha salido una pasada de regata, no solo por el hecho de ganar que es una pasada, pero nos ha salido un carrerón», explicaba eufórico Cooper Walz, con todavía 22 años llenos de fuerza y que suma oros por carreras. «Comienza a aumentar la participación al haber sido incluida en el programa olímpico. Se ha notado en el nivel. Las sensaciones en la regata también fueron muy buenas y nos quedamos con eso de cara a un futuro», completó el gallego. Un dúo que crece hasta lo más alto del podio mundial en Racice.

Y a solo 336 milésimas del oro se quedaron Cristian Toro y Carlos Garrote en la distancia de K2 200, solo superados por los húngaros Márik Balaska y Balázs Birkas. Dos medallas que apuntalan a la piragua española y animan a los demás a seguir el ritmo.

No solo son los podios de ayer, sino también las marcas y la presencia en finales de entidad. Hoy España vuelve a tener oportunidades para ampliar su palmarés sobre las aguas tranquilas. Javier Hernanz, Óscar Carrera, Rubén Millán y Javier Cabañín pelearán por la medalla en el K4 1.000. Germade, Walz, Toro y Garrote, en el K4 500; como también Isabel Contreras, Sara Ouzande, Begoña Lazkano y Alicia Heredia. Además, están en la final: la pareja Benavides-Segura (C2 200), Laia Pelachs (K1 1.000), Adriana Paniagua (C2 200) y Roi Rodríguez (K1 500). Ayer también logró un bronce Javier Reja, en VL2 canoa 200 metros paralímpica. El agua sigue arrastrando éxitos que recogen los piragüistas españoles en cada palada.