Tiempos más que regulares para la lírica

La crisis también afecta a la poesía. ¿Habrá heptasílabos donde hubo alejandrinos? Sería un recorte del cincuenta por ciento

madrid Actualizado:

El planeta de la poesía gira sobre sus propios ejes y atiende a sus propias leyes de la gravedad. Leyenda urbana o certeza, siempre se ha dicho que el lector de poesía es especial, extremadamente leal, atento a todo y no necesariamente a lo que le quieran vender como una moto con celofán. Será porque la mayoría de la gente que lee poesía o es poeta, o lo ha sido, o aspira a serlo. No son muchos pero son valientes.

Pocos pero valientes

No obstante, corren tiempos bastante regulares para la lírica, y quién sabe si al paso que vamos, y con las cifras de editoriales, distribuidores y libreros que se manejan dentro de poco será imposible editar poemas con alejandrinos, y los vates tendrán que conformarse con heptasílabos. Sería un recorte del cincuenta por ciento, nada más y nada menos. Por si fuera poco, muchos premios poéticos, auspiciados por ayuntamientos y diputaciones, están desapareciendo, y eran parte importante de la dieta de poetas y editores. Así pues, sondeamos al sector. No se asusten.

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Jesús Munárriz, editor y librero bajo el prestigioso nombre de Hiperión, no se anda con chiquitas. «Para nosotros -cuenta-, ha sido un verdadero desastre. La crisis general, incluso en un sector minoritario como la poesía, se nota, porque afecta a los libreros, que al vender menos tienen más dificultades en pagar a los distribuidores, que a su vez retrasan cuanto pueden los pagos a los editores, en una cadena de incumplimientos y malas prácticas».

Jesús García Sánchez, conocido como Chus Visor hasta el último confín de los mares poéticos ha conseguido que su veterana colección de poesía llegue al número 800. Un lujo, desde luego. Pero tampoco las tiene todas consigo. «La crisis inevitablemente se nota, pero al ser el negocio de ventas mucho menor, por una sencilla regla de tres la crisis es menor. Menor pero importante, si los títulos editados no han disminuido si lo ha hecho las tiradas: Visor nunca editaba menos de 2.000 ejemplares de ningún título, la media estaba en 2.500. Ahora de bastantes llegamos solo hasta los 1.000. Desde luego que una cosa son las tiradas y otra los ejemplares vendidos, pero mucha relación tiene».

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En Pre-Textos atienden a dos bandas, la de su larga y selecta labor con la narrativa, y su no menos interesantísima colección poética. El editor Manuel Ramírez no se muerde la lengua: «Para empezar, diremos que la crisis del libro es anterior a la despiadada crisis financiera. Si bien es cierto que las estadísticas declaran que se lee ahora más que nunca en España, nuestra pregunta sería: "Pero ¿qué es lo que se lee?", "¿cuál es la calidad de aquello que tanto se lee?" Si a esto sumamos un sistema logístico y de distribución obsoleto desde hace ya más de 20 años, viciado por las políticas del bestseller y la rotación rápida de novedades, a los sellos medianos y pequeños con catálogos de fondo vivos, como el nuestro, no nos viene de nuevas la crisis. Lo que ocurre es que esa digamos "crisis endémica" que venía padeciendo el mundo del libro, con el golpe de estado financiero actual se ha vuelto preocupante».

Parió la burra electrónica

Como remate, Ramírez también se despacha con el libro electrónico: «A eso responderemos con un dicho muy castizo: "Por si éramos pocos, parió la burra"». Pero lo que sí tiene meridianamente claro Manuel Ramírez es por dónde quieren ellos tirar: «Optamos por el lector no circunstancial, verdadero y "gustoso", que diría Juan Ramón Jiménez, a él es al que van dirigidos los esfuerzos de una editorial como Pre-Textos y no sólo desde la poesía, sino también desde la narrativa y desde el ensayo literario, político y filosófico».