La industria editorial española se desangra
Librerías vacías, una imagen cada vez más común dentro del desolador panorama editoria español - ERNESTO AGUDO

La industria editorial española se desangra

En 2012 las ventas han caído más de un 20%, los best seller venden ahora la mitad que hace un año y el sector lleva cuatro temporadas en números rojos

MADRID Actualizado:

En 2010, el mercado editorial español generó 2.890,80 millones de euros y dio empleo a más de 30.000 personas. El sector del libro es, además, la única industria cultural netamente española del PIB (representan aproximadamente el 0,7%) y su importancia en la marca España es indudable.

Sin embargo, esta industria lleva cuatro años instalada en unos número rojos que, en lo que llevamos de 2012, han aumentado de forma preocupante. Según los datos que maneja Nielsen (la OJD de los libros), a los que ha tenido acceso ABC, el descenso total en ventas desde principios de año es del 15%. Las cifras de Nielsen muestran, además, que actualmente los libros más vendidos venden la mitad que en 2011.

Grandes librerías consultadas por este diario van más allá y afirman que el descenso estaría entre el 23 y el 30%. Un dato que reafirman las tabalas de la Confederación Española de Libreros (CEGAL), a la que aportan ventas casi 300 librerías.

Las ventas del Top 100 de CEGAL desde agosto reflejan datos muy precoupantes en octubre (47.125 ejemplares cuando, en teoría, es el tercer mes más potente del año), febrero (37.569 ejemplares, una debacle en el calendario) y marzo (46.370 ejemplares).

Pero, si miramos el ranking de la primera semana de mayo (del 30 de abril al 6 de mayo) que maneja CEGAL, la preocupación torna en estupefacción al comprobar que «El enredo de la bolsa y la vida» (Seix Barral), de Eduardo Mendoza, es el libro más vendido en toda España con la pírrica cifra de 825 ejemplares. La cosa no mejora en el ranking mensual, donde la misma novela acumula 6.300 copias.

Los editores tiene claro que, aunque el descenso en el poder adquisitivo en España derivado de la crisis tiene parte de culpa, el problema de la lectura en España no es coyuntural, sino estructural. La industria afronta, además, un cambio de modelo que genera aún más incertidumbre en un sector ya de por sí inestable.