El cuadro, pintado entre 1457 y 1464, ya restaurado y expuesto en El Escorial
El cuadro, pintado entre 1457 y 1464, ya restaurado y expuesto en El Escorial - EfE

«El Calvario» de Van der Weyden retorna a El Escorial

Patrimonio Nacional y Museo del Prado aplazan su disputa para inaugurar la exhibición del cuadro del pintor belga

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A pesar de la guerra fría que Patrimonio Nacional y el Museo del Prado mantienen por cuatro obras maestras expuestas en la pinacoteca, propiedad de Patrimonio Nacional (dos de El Bosco, una de Van der Weyden y otra de Tintoretto), ambas instituciones apartaron ayer sus diferencias en la presentación del regreso de «El Calvario» al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Miguel Zugaza, director del Prado; Alicia Pastor, gerente de Patrimonio Nacional, y José Luis Díez, director de las Colecciones Reales, presentaron la exposición que el recinto monasterial le dedica a la obra, restaurada durante los últimos cuatro años en los talleres del Prado, con el patrocinio de Iberdrola.

«La colaboración entre Patrimonio y el Prado ha sido determinante para poder restaurar y exponer esta importantísima pieza», afirmó Zugaza, quitando hierro al asunto a pesar de, como ya contó ABC, las tensas relaciones existentes entre ambas instituciones, más teniendo en cuenta el último incidente, esto es, el desplante que supuso que Patrimonio Nacional impidiese al Prado prolongar un mes la exposición dedicada a Rogier van der Weyden.

Restauración exhaustiva

A pesar de la lucha, la colaboración de los profesionales de ambos lados ha sido, no solo excelente, sino necesaria para poder llevar a cabo tan compleja tarea. Los equipos de restauración, cuyas caras visibles son Loreto Arranz, restauradora de Patrimonio Nacional y encargada de la limpieza de la tela, y José de la Fuente, su homólogo en el Prado y cuya función fue reconstruir el soporte de madera, han trabajado durante cuatro años para poder colocar la composición de Van der Weyden en un lugar que ya conocía.

Ambos coinciden en lo gratificante de un trabajo como éste. «Ha sido un cuadro de una restauración muy minuciosa y complicada, ya que, hasta las pruebas pertinentes, contábamos con muy poca información sobre cómo había sido tratado. Pero, cuando ves los resultados que va dando, que el original está ahí, se mantiene, es un trabajo enormemente agradecido», sentenciaba la restauradora de «El Calvario».

La obra, que ya estuvo en el Monasterio de El Escorial en 1574, tras ser adquirida por un comprador anónimo (posiblemente fuese Felipe II, gran mecenas y amante del arte), está expuesta en las Salas de Honores. Este espacio del monasterio, de tres habitaciones, reúne, en la primera, la información sobre el autor y su obra; en la segunda, las intervenciones realizadas en la restauración (radiografía y reflectografía) y, en la tercera y última, la pieza del pintor flamenco expuesta.